Si bien desde las oficinas de México 337 aseguran que Alberto Fernández va a anunciar su gabinete después de las elecciones de octubre, tanto desde su entorno más íntimo en el Grupo Callao como desde sus amigos del sector pejotista que lo acompaña desde la primera hora se encargan de mencionar algunos nombres de peronistas históricos que fueron olvidados o exiliados por el kirchnerismo pero que podrían regresar al lado del ahora candidato del Frente de Todos.

 

Antes de viajar a España, Alberto Fernández le anticipó en una cena a un diputado del peronismo, muy cercano a él, que le gustaría incorporar a Roberto Lavagna en algún lugar del futuro gabinete. “Busquen la forma como sea de que Roberto sea mi Canciller y súmenle lo que quiera”, cuentan que Alberto le dijo a su círculo íntimo.

Aunque el mensaje es curioso, desde Consenso Federal aseguran con sorna que el ex ministro siempre que aceptó algún cargo lo hizo bajo la condición de anexar alguna otra cartera, “por cuestiones de funcionamiento”. Por ejemplo, cuando en 1985 aceptó la secretaría de Industria lo hizo bajo la condición de unirla con Comercio Exterior. Lo mismo en 2002, cuando Duhalde le ofreció la cartera de Economía, Lavagna le pidió sumar Producción.

 

Desde el lavagnismo admiten que existieron conversaciones entre segundas líneas de ambos frentes, pero también confirman que ninguna de ellas llegó a una negociación real. En Consenso Federal son tajantes: “No hay chances. La cabeza es muy distante entre Alberto y Roberto. Hoy Roberto es candidato a presidente”.

 

El ex ministro de Justicia Gustavo Béliz es otro de los peronistas que Alberto Fernández admitió en público que le gustaría repatriar. Ahora reconvertido en funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Béliz vive en Argentina hace algunos años pero no puede hacer política debido a una prohibición en las normas del organismo.

 

No obstante, el hombre tiene contacto frecuente con el diputado del Parlasur Eduardo Valdés, el excanciller Rafael Bielsa y el exfuncionario de la Oficina Anticorrupción Julio Vitobello con quienes lo unen, además de un pasado y presente en el peronismo, largas noches de tertulias y conversaciones en las que piensan e intentan dilucidar la política de Argentina.

 

Ya dijo que le gustaría volver a formar parte de un gobierno, pero de ninguna manera en la AFI“, asegura uno de los comensales de las cenas, en lo que fue una desmentida a algunos de los rumores de las últimas semanas. Béliz tuvo que dejar el ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos en julio de 2004, después de dar a conocer la cara de Jaime Stiuso, el ex hombre fuerte de la SIDE de entonces, en una entrevista con Mariano Grondona en “Hora Clave”.

 

Aunque un sector del fernandizmo deslizó que el extitular de la Oficina Anticorrupción Julio Vitobello podría llegar a ser el número uno de Inteligencia, uno de los comensales de máxima confianza se encargó de desmentirlo: “Nadie se lo ofreció de forma fehaciente, pero dijo que de ninguna manera se volvería a hacer cargo de algo así, sobre todo después de pasar por la Oficina Anticorrupción“.

 

Pero la AFI, como siempre, es un lugar de poder en el que el presidente coloca a una persona de máxima confianza. Fuentes platenses cercanas a Victoria Tolosa Paz cuentan que su esposo, y uno de los mejores amigos de Alberto Fernández, Enrique “Pepe” Albistur sí pidió ocupar la Dirección General de la AFI, pero que se lo negaron de inmediato.

 

Un hombre que hoy trabaja con Alberto Fernández pero que militó para el randazzismo en 2015 cuenta que en las oficinas de la calle México esperan el regreso de Florencio Randazzo. “Hubo un chat de Florencio felicitándolo después de las PASO. Alberto le contestó de forma muy afectuosa y quedaron en tomar un café”, aclaran desde el entorno del ex ministro del Interior de Cristina Kirchner.

 

La agenda posterior a la victoria en las PASO se complicó tras los vaivenes económicos y el café, por ahora, no se concretó. Sin embargo, se encargan de aclarar cerca de Florencio Randazzo que él todavía vive en Ringuelet, La Plata, que subsiste gracias a su profesión como contador y además tiene hace 30 años un gimnasio y un salón de fiestas.

 

La Cancillería es otro de los lugares codiciados por el peronismo en estos días. Dos de los hombres clave de Fernández en materia de relaciones internacionales son el ex canciller Jorge Taiana y Jorge Argüello, hoy presidente de la fundación Embajada Abierta, dos militantes peronistas de toda la vida. Por otro lado, desde el Grupo Callao deslizaron que el ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires y hoy diputado nacional Felipe Solá es un candidato a ocupar el ministerio a cargo de las relaciones exteriores. 

 

Sin embargo, hay un sector de la mesa chica que no vio con buenos ojos que Fernández haya llevado a Solá en su delegación a España. “A Felipe hagámoslo hablar de la soja, que de eso sabe, pero de geopolítica no sabe nada”, dicen entre risas a #BORDER. La delegación la completó Miguel Cuberos, integrante del Grupo Callao, y Marco Enríquez Ominami, un ex candidato chileno hoy enfrentado con la ex presidenta Michelle Bachelet y el actual Sebastián Piñera.

 

“Alberto ya está enfrentado con Bolsonaro y ahora además se lleva de gira a un político chileno con el que le manda un mensaje al establishment de allá. Nos peleamos con todos”, asegura un legislador cercano a Fernández. Creen que fue un error no forzado que, de haber sido aconsejado de forma correcta por Jorge Argüello, no le habría sucedido. 

 

Siempre le digo lo mismo: Alberto, sos la última oportunidad de nuestra generación“, asegura un hombre que conoce al candidato desde los tiempos de la Facultad de Derecho de la UBA, cuando ni siquiera podía imaginarse que algún día Fernández habría ganado las PASO en una candidatura con Cristina Kirchner que lo colocaría a las puertas de Balcarce 50.