En el búnker macrista todavía no terminaron de delinear la estrategia de comunicación para la campaña electoral, pero de algo están convencidos: los Defensores del Cambio no van más. Por lo menos, no como los pensó Marcos Peña en mayo pasado, cuando apostó a ese grupo de 300.000 voluntarios de todo el país para salir a conquistar indecisos con tuits, memes y cadenas de Whatsapp.

Hasta el jefe de Gabinete se dio cuenta de que su experimento de militancia virtual no había dado los resultados esperados y eliminó el logo de los Defensores de sus perfiles en las redes. Él mismo los había presentado en sociedad e invitaba a funcionarios de todos los rangos a tomar capacitaciones sobre cómo convencer a vecinos, “mamis del jardín” y compañeros de trabajo en el edificio de Balcarce 412. Al salir de los entrenamientos, cada Defensor dejaba su mensaje escrito en una pared, en la que Peña firmó: “Depende de nosotros. #MM2019. Marcos”.

Después de las PASO

¿Siguen activos los Defensores del Cambio?,  preguntó #BORDER a tres conocedores del área de comunicación del Gobierno. Las respuestas fueron en la misma línea.

“Probablemente cambien de nombre y se enfoquen más en el trabajo territorial”, contó un integrante del área que trabaja en la sede partidaria. “Siguen en pie, pero digamos que no con ese tono. Se les va a cambiar el espíritu más que el nombre”, aseguró otro conocedor de las decisiones de la mesa chica. “Los Defensores del Cambio nunca terminaron de exitir como se los presentaba públicamente”, le bajó el precio un hombre que aporta ideas sobre cómo comunicar.

Un militante que se acercó al armado virtual propuesto por Peña contó que en las charlas de capacitación que organizaban en el búnker amarillo “no había una bajada de línea clara” y “nunca se habló de ir a la calle, al territorio”. “Nos daban videos para compartir y hacer campaña por el celular, que está al alcance de todos, pero no basta con mandar las propuestas de Mauricio por Whatsapp a los conocidos”, explicó a #BORDER.

Sin libreto

La decisión de bajarle el precio a los Defensores del Cambio se notó desde el mismo 12 de agosto. El día después de las PASO, cuando el panorama era desolador para dirigentes y militantes, no había directivas sobre qué decir en las redes, el territorio que el oficialismo siempre tuvo bajo control. Reinó el silencio.

Recién después de algunos días, Mauricio Macri primero y Marcos Peña después, dieron pistas sobre cómo seguir: pelearse con el kirchnerismo ya no funciona. Pero dejaron librado “a lo que cada militante quiera” la producción y difusión de material para las redes.

En esos días de desconcierto, agrupaciones que nacieron en la web antes que los Defensores del Cambio, como Banquemos, tomaron las riendas de la conversación digital aún sin el aval oficial de la mesa chica PRO. Y lanzaron lo que algunos integrantes (que no quisieron revelar su nombre) consideran “la campaña del terror”.

Banquemos promueve hashatgs que se convierten en la tendencia número 1 en Twitter Argentina en pocos minutos y difunde material para que los convencidos M compartan en sus perfiles. Lo hace a través de sus canales de Whatsapp y Telegram, a través de Twitter y en Facebook, donde dicen llegar a 3 millones de personas.

El 12 de agosto, mandaron un mensaje a los suscriptores: “Nos tomamos una horas para pensar más en frío las elecciones de ayer. Las PASO nos dieron un mensaje muy duro, duele perder de una forma tan contundente y para muchos resulta complejo imaginar una estrategia para remontar ese resultado”, decía. Y un día después empezaron su estrategia propia.

#FraudePaso2019 fue el primer hashtag aglutinador de la conversación de esas horas, a la que se sumaron dirigentes nacionales como Elisa Carrió. Siguieron con #MauricioEscuchó, cuando el presidente cambió el tono belicoso de su discurso por uno conciliador. #LoDamosVuelta vino después, mientras formaban parte de la cocina de la marcha #24A (que terminó con una plaza repleta a la que Macri saludó desde el balcón de la Casa Rosada). Y luego siguieron los agresivos #ElRiesgoEsCristina, #BastaDeGolpeK, #CristinaEstáEscondida, #FernándezTraidor, #CacerolazoAntiGolpeK y #VienenPorLoTuyo.

En Banquemos aseguran que la estrategia de seguir sembrando miedo por un eventual gobierno K todavía funciona. Y que incluso hay encuestas recientes que muestran que “muchas personas se arrepintieron de haber votado a Alberto Fernández”.

Recalculando

En la sede macrista se despegan de las acciones de Banquemos y otros grupos de militantes virtuales, a los que la oposición identifica como “trolls” (porque la mayoría de los activistas más famosos en Twitter esconde su verdadera identidad). “La estrategia de polarizar, apostando a que la gente no volviera al pasado, chocó con la realidad económica”, dicen a modo de autocrítica. Y agregan: “Aún así, la PASO fue mejor que la de 2015”.

En base a ese análisis, adelantan que la nueva línea de acción PRO estará basada en dejar de lado la frase “vamos a ser Venezuela” para transmitir un mensaje de esperanza hacia el futuro. Y en restarle importancia a las redes, para volver al territorio.

“Los Defensores del Cambio funcionaron bien, no hace daño que sigan existiendo, pero hay que reforzar esa estrategia y complementarla con acciones y campaña de territorio. Se necesita contener y acompañar de una manera más presente, en las calles, con timbreos, encuentros con vecinos, recorridas”, repiten en el búnker. Peña lo expresó con otras palabras en la única entrevista que dio después de las PASO, con el diario La Nación: “Nos faltó más territorio, más calle, más militancia de todos, volver a las fuentes”. Algunos, en silencio, ya volvieron a patear la calle.