El presidente Mauricio Macri arribó este martes a la mañana a Nueva York para participar de una nueva asamblea de las Naciones Unidas. La novedad es que no utilizó un vuelo de línea tal como lo como venía haciendo en sus últimas giras al exterior. Pero el dato más llamativo no es ese: el gobierno le alquiló para su traslado al «avión de Messi», el Gulfstream V que se presentó como propiedad de la estrella del Barcelona pero que en verdad lo tiene en «leasing» a una empresa privada que puede negociarlo cuando el capitán del seleccionado nacional no lo utiliza.

Según pudo averiguar #BORDER, Macri y sus colaboradores partieron anoche de la aeroestación militar de Aeroparque a bordo del aviòn que utiliza Messi y su familia para vuelos internacionales. De hecho, antes de partir técnicos quitaron el ploteo con el número «10» de la cola de la aeronave.

Desde la Secretaría General de Presidencia, a cargo de la flota oficial, sólo consignaron que la aeronave en cuestión fue alquilada a la empresa «Servicios y Emprendimientos Aeronáuticos S.A.» y que ésta vez no se decidió comprar tickets de una aerolínea por tratarse un viaje relámpago del primer mandatario y no por haber dejado atrás la austeridad del déficit cero fenecida tras las medidas de «alivio» post PASO. «Es por un tema de tiempos: el lunes el presidente tuvo agenda en Casa Rosada, hoy en Nueva York y mañana (por el mièrcoles) a la mañana ya tiene agenda en Buenos Aires. No duerme ni un día en Nueva York», indicó un funcionario consultado al tiempo que fundamentó que «en estos momentos él quiere estar en Argentina, cerca de los argentinos».

Según se pudo averiguar de otras fuentes oficiales, el costo del alquiler del avión habría ascendido a 225.900 dólares.

A comienzos de diciembre pasado se conoció que Leo Messi había estrenado un Gulftream V del año 2004, valuado en unos 15 millones de dólares, al que el futbolista del Barcelona le hizo algunas modificaciones estéticas, como la colocación de los nombres de su familia en los escalones de la escalera. Fue así como la imagen de la escarerilla con los nombres de Antonella, Thiago, Ciro y Mateo -su familia- se viralizó a través de las redes sociales al igual el dorsal 10 estampado en la cola de la nave.

El lujoso jet posee 16 amplios asientos de nivel ejecutivo que pueden transformarse en ocho camas, además de dos baños y dos cocinas y lleva la matrícula argentina: LV-IRQ. Aunque en principio habìa trascendido que el recientemente ganador al premio The Best de la FIFA lo había comprado, se supo que el avión es de una empresa argentina de alquiler de aviones que lo cede a Messi en la modalidad de leasing, o sea contrato de alquiler con opción a compra. Esta modalidad de contratación permite a la firma que cuando el astro del Barça no lo usa. lo pueda alquilar a otros clientes. Este sería el caso de Macri, quien siempre estuvo vinculado al fútbol desde sus tiempos de la presidencia de Boca y ahora al utilizar la misma aeronave que el denominado «mejor jugador del mundo».

Messi había «estrenado» la aeronave el pasado 9 de diciembre para trasladarse de Barcelona a Madrid para asistir a la final de la Copa Libertadores entre el River Plate y Boca Juniors. El pasado 23 de diciembre Messi y su familia viajaron juntos por primera vez en el avión, desde Barcelona hasta Rosario, donde el futbolista pasó la Navidad junto a sus padres, hermanos y amigos rosarinos.

Lo cierto es que desde su comienzo la administración de Mauricio Macri ha protagonizado una verdadera novela con el avión presidencial: cuestionó el estado de la flota de los Tango: el 01, que hasta fines de noviembre de 2015 había transportado a Cristina Kirchner, fue dejado de lado por su falta de mantenimiento y se lanzó una licitación por parte de la OACI -un organismo de la ONU convocado para garantizar la “transparencia” del proceso-, para adquirir un nuevo avión que cayó en mayo de 2018 cuando la corrida cambiaria puso patas para arriba la economía.

La consecuencia más tangible del plan de ajuste fue la suspensión de la compra de un Boeing Business Jet seleccionado dado que en el gobierno no querían “pagar el costo político de una compra de 40 millones de dólares” en medio de la emergencia. Fue así como desde entonces el presidente en general ha utilizado vuelos de línea desaconsejando las advertencias sobre su seguridad de Casa Militar y otras dependencias.

De la de la frustrada compra del Boeing Business Jet que se había preseleccionado, se pudieron conocer algunos detalles: según respondió la Secretaría General un pedido de acceso a la información realizado el año pasado, desde esa cartera “no se han efectuado pagos a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI)” que tuvo a su cargo todo el proceso. Sí tuvo que hacerse cargo del viaje del director Julio Manco a Dubai, donde junto a otros funcionarios de otras dependencias observó a uno de los jets preseleccionados.

Con todo, el gobierno intentó vender al Tango 01 por el alto costo de su puesta a punto -deslizaron que ascendía a unos 10 millones de dólares- y ordenó que vaya a una compulsa del Banco Ciudad: en el medio sufrió un accidente en una de sus alas durante la filmación de la película “La Cordillera”, de Ricardo Darín, que fue reparada y desde entonces descansa en un hangar de la Base Aérea de El Palomar. Sin embargo, el remate nunca se realizó y sigue descansando en esa aeroestación.