Mi hija de 17 tenía una fiesta de disfraces. Nos prestaron un traje de odalisca y le encantó, pero apenas le dije de sumar algunas gemas en la frente para acentuar el make-up enseguida me acotó: “Noma, tanto no, me van a acusar de apropiación!”.  Me impresionó su naturalidad y enseguida recordé el caso de Ángela Torres y la polémica por sus trenzas y de Lali Espósito criticada por look afro. También de varias etiquetas internacionales fueron señaladas por este tema.

Pero ¿de qué se trata exactamente la apropiación cultural? #BORDER consultó al antropólogo, Nicolás Viotti, a la periodista con un posgrado en Diseño de la comunicación que además es curadora del programa nacional  Artesanado y diseño argentino llamado Saber hacer, Luján Cambariere y a la directora del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales de Argentina, Roxana Amarilla para entender mejor el tema.

¿POR QUÉ AHORA SE HABLA TANTO DE  APROPIACIÓN CULTURAL (AC)?

Roxana Amarilla, que también es vicepresidenta de la junta latinoamericana del WorldCrafts Council, el concejo mundial de artesanías y la red más importante de expertos en productos hechos manualmente explica: “Hay varios factores por los que, en los últimos tiempos, se está hablando tanto de apropiación cultural. Uno es la mundialización, es decir la difusión global de los saberes. Muchísima gente que adscribe a diferentes culturas accede a redes sociales y por lo tanto tiene voz sobre la pertenencia de los símbolos culturales. Por otro lado, hay una crisis en la fabricación de productos y en contraposición al futuro inhóspito que se nos presenta, se tiende a buscar un mensaje más cercano a la tierra y de mayor pertenencia. Por estos días las singularidades y la ancestralidad son súper valoradas. Los productos más requeridos son aquellos que tienen relatos convocantes y simbologías. Por último, también estamos ante un gran crecimiento de colectivos invisibilizados en defensa de sus derechos, incluidos los derechos culturales”.

¿QUÉ ES CONCRETAMENTE LA AC?

Para Nicolás Viotti, antropólgo, una cosa es la mezcla clásica de culturas, un hecho universal en toda la humanidad y otra muy distintas es la apropiación: “Aquí de lo que se habla es de cuando un grupo dominante se apropia de elementos de un grupo social subordinado. En esa relación de poder lo que se da es una apropiación acrítica y ahistorizada de algunos elementos en el espacio público. Si ese grupo subordinado hace un reclamo por sentirse ofendido ahí se da una situación de apropiación cultural”. El antropólogo puntualiza con ejemplos de algunas marcas internacionales tomando diseños indígenas y convirtiéndolos en joyas. “Algunas etiquetas lo que hacen es apropiarse de diseños indígenas que no tienen un autor determinado, son saberes que circulan socialmente en una comunidad donde no hay una idea de individuo que se asume autor o propietario. Son conocimientos compartidos desde hace mucho tiempo. No obstante, y si bien es cierto que -globalización mediante- todo puede convertirse en una gran mezcla, también es verdad que muchos se amparan en eso para justificar cualquier tipo de robo”.

Y Roxana Amarilla profundiza: “La AP tiene un elemento clave que es la ausencia del sujeto productor y la descontextualización. La presencia del creador, de la comunidad, del participante de la cultura originaria es fundamental para definir si hay homenaje y si ese homenaje tiene un contexto. Muchas veces se comente el pecado de ser superficial con temas que son sagrados para las comunidades de donde surgen esas tradiciones”.

Carolina Herrerano solo recibió críticas en las redes sociales sobre su último lanzamiento, sino que el propio gobierno de México, de la mano de la secretaria de cultura, Alejandra Frausto, le reclamó que estaban usando patrones y dibujos exclusivos de ciertos pueblos indígenas. Como toda respuesta la etiqueta elaboró un comunicado: “La colección Resort 2020 de Carolina Herrera rinde homenaje a la riqueza de la cultura mexicana. La emblemática casa de moda reconoce el maravilloso y diverso trabajo artesanal de México y crea una colección inspirada en sus colores y en sus técnicas artesanales”. Para muchos esto no alcanza…

El año pasado la marca Anthropologie debió dar explicaciones por su En ShallaTapestryTote, un bolso que tenía un estampado bastante similar al pañuelo keffiyeh palestino. Gucci nada dijo de los comentarios que surgieron después de que pusiera a la venta un turbante azul parecido al que utilizan ciertas comunidades en la India.

¿DISEÑADORES VS ARTESANOS?

Para Luján Cambariere, periodista y curadora del programa nacional Artesanado y diseño argentino llamado Saber hacer, se trata de un tema muy delicado: “Si bien existe un marketing social que es ir por el mundo robando los imaginarios para luego usarlos con beneficio propio, para los que trabajamos con artesanos tampoco sirve la versión hiper proteccionista. Aquellos que pregonan que no se toque nada, que el arte quede tal cual lo hacen, tienen que entender que así la gente se muere en la pobreza.El artesano en muchos casos necesita del diseño contemporáneo y le encanta ver sus trabajos con un lindo packaging y alrededor del mundo y a su vez los diseñadores también necesitan del trabajo de los artesanos”. Y Luján asegura que es posible trabajar en sociedad y no apropiarse de nada: “en primer lugar hay que ser honestos y buenas personas. Así será muy simple entender que hay que acreditar quién es el artesano, cómo trabajó, ponerse de acuerdo en el precio… definitivamente es un camino más largo de diálogos y convenios, pero es absolutamente posible”.

En este aspecto Amarilla también tiene su opinión: “La Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas del 2010 de la UNESCO es clara: para utilizar saberes artesanales de una comunidad debe haber una consulta previa, libre e informada a las comunidades para lograr un consentimiento. Y esa respuesta no se puede apresurar porque en las decisiones de los indígenas intervienen un montón de elementos. Tratar al artesano como un trabajador calificado no es lo mismo que considerarlo un socio que te está dando un montón de elementos de valor intangible que mejorarán tu colección y la harán única”.

AVANZAN LAS MINORÍAS

Nicolás Viotti prefiere no hablar de restricciones sino de ampliación de derechos: “Yo me inclino a pensar todos estos reclamos como una ampliación de derechos y no solo como un proceso homogeneizador o de avance de las minorías. Lo importante sería repensar nuevas negociaciones y que esos usos –ya sea de técnicas o diseños- den cuenta de los contextos históricos y los verdaderos significados que tienen en las sociedades de dónde provienen. Todavía está muy fuerte esa idea de que la sociedad es una gran mezcla, todo es una globalización donde cada uno puede tomar lo que quiere… Que por un lado eso es cierto, pero por el otro les permite a muchos justificar cualquier apropiación o directamente cualquier robo.

Dice Roxana Amarilla: “Las comunidades en el mundo están reclamando sus derechos autores de propiedad intelectual colectiva. Es momento de comenzar a pensar mecanismos jurídicos para tener contratos nobles y públicos”.

¿Y QUE HAY DE LAS MODELOS QUE USAN TRENZAS? Aquí Nicolás Viotties menos terminante:“Existen casos más silvestres de chica rubias de Suecia que se hacen trenzas… ahí me parece que la cuestión es más borrosa y tiene que ver con el multiculturalismo contemporáneo. Insisto, para hablar de apropiación desde un punto de vista más estricto tiene que ver con un uso en la esfera pública en una relación de poder entre un grupo dominante y otro subordinado”.

Por su parte, las actrices están más atentas a la hora de elegir sus outfits. Ángela Torres posteó desde sus redes sociales: “Debido a todo lo que se generó por haberme puesto trenzas, primero pido disculpas si ofendí a alguien. Les artistas buscamos hacer pensar y repensarnos a través de nuestro arte y si bien de mis trenzas solamente había un gusto personal si eso generó que hablemos de un tema importante como la apropiación cultural bienvenido sea el debate”.