Por estas horas corren ríos de tinta y minutos de audios en radio y televisión acerca de la «transición responsable» que iniciaron Mauricio Macri y Alberto Fernández rumbo al 10 de diciembre. Pero más allá del espíritu colaborativo del oficialismo, cada vez hay más pistas sobre qué ministerios -Modernización, por caso- y planes de gobierno –el pedido de ingreso a la OCDE o la política de Juventud, por ejemplo- que no continuaría la futura administración del Frente de Todos.

La foto de los dos presidentes en Casa Rosada resultó inédita: Alberto Fernández le anunció a Macri su equipo para revisar los números del estado y el escenario con el que se encontrarán apenas asuman el gobierno. En el oficialismo remarcan que hoy el gabinete macrista tiene 9 ministerios lo que supone una menor cantidad que la quincena que se especula tendrá el organigrama albertista. «Por eso, el mayor intercambio se dará en Economía -con datos sobre dólar, reservas e inflación- y ahí estar´ Hernán Lacunza para colaborar», explica una fuente gubernamental confiable. La otra pata de la transición es Rogelio Frigerio, de buen diálogo con Wado De Pedro -su supuesto reemplazante-, Sergio Massa y el propio presidente electo.

A diferencia de lo ocurrido con Cambiemos, tras triunfar en el balotaje de 2015 -donde en Cambiemos sólo rescatan la predisposición de Florencio Randazzo con Frigerio en el ministerio del Interior-, ahora el Ejecutivo dice estar dispuesto a facilitar una transición ordenada que contribuya a la calma de los mercados y al bienestar de la población. «Es para que hagan el menor esfuerzo en encontrar información que facilite la continuidad de la gestión en cada una de las áreas», explica, a su turno, una importante espada del oficialismo, a quien las designaciones de Gustavo Béliz y Vilma Ibarra -ex pareja de Alberto- como interlocutores de la transición provocaron una sonrisa sarcástica.

Lo cierto es que, más allá de la crisis económica que imperó durante buena parte de su mandato, el macrismo logró dotar de una impronta a su administración: la digitalización de los trámites en el estado, el denominado tablero de Control del ministerio de Modernización para evaluar la gestión, la publicación web de las licitaciones oficiales, los cambios en Legal y Técnica para la firma digital de los decretos y la publicación virtual del Boletín Oficial.

«No creo sigan con Modernización«, confió una fuente gubernamental consultada. Un estrecho colaborador de Macri, en tanto, desconfió que intenten volver al papel en la publicación de las acciones del estado «aunque siempre la no digitalización permite hacer alguna trampa», dijo con malicia.

Cuando Alberto y parte de sus ministros desembarque en Casa Rosada escucharán los golpes de martillos en la planta baja y el primer piso. Se trata del proyecto Casa Rosada Siglo XXI, una remodelación que comenzó en 2017 y se encuentra en la tercera etapa de obra: se finalizaron las tareas en el segundo piso y faltan detalles en esas las plantas ya citadas. «Falta la última etapa y hay que ver si la continúan», explican en la Secretaría General de la Presidencia sobre la etapa prevista para 2020. Se trata de la remodelación de la terraza: sólo se pudo avanzar en una pequeña huerta pero aún falta el emplazamiento de paneles solares para dotar a la Casa de energía alternativa. Parece difícil por el alto costo y por las diferencias con el plan en marcha. El proyecto, además de mejorar la infraestructura del histórico edifico, ha buscado refuncionalizarlo con la apertura de nuevas oficinas para esa verdadera obsesión del macrismo: las reuniones de los diferentes equipos. No parecería ser ésta la misma concepción del poder del albertismo.

Tampoco está claro que pasará con la eliminación del IVA para un selecto grupo de alimentos que decretó Macri tras la derrota en las PASO y que vence el próximo 31 de diciembre. Fernández ha dicho que esa medida desfinancia a las provincias y celebró el falló de la Corte Suprema que intimó al Ejecutivo a devolver esos recursos a los distritos. Desde su entorno sugieren que, en todo caso, el abaratamiento de los productos podría direccionarse a la población vulnerable vía los padrones de planes sociales y Anses.

No parece viable, asimismo, que el Frente de Todos continúe la política implementada desde 2016 por el hoy oficialismo para que Argentina logre ingresar a la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico), por la cual normalizó el Indec y creó normativas de transparencia a través de la OA. Esa política de seducción no estaría entre las prioridades del nuevo gobierno como tampoco liderar el Grupo Lima, tal como lo hizo Macri en el organismo regional que reemplazó al “bolivariano” Unasur.

La Subsecretaría de la Juventud, hoy a cargo de Adriana Cáceres -que en diciembre asumirá la banca de la Cámara de Diputados que dejará Guillermo Montenegro para convertirse en intendente de Mar del Plata- prevé una desmantelación de las seis Casas del Futuro que hoy dependen del organismo que supo conducir Peter Robredo, hoy becado en China. Estas instituciones están destinadas a capacitar a jóvenes en oficios e idiomas, y también para que puedan participar en juegos y llevar adelante sus proyectos. Hoy tiene sedes, Villa Devoto -la central que fue inaugurada en 2016 por el presidente-, Lanús Este, Luján de Cuyo (Mendoza), Córdoba, Godoy Cruz (Mendoza), y Tres de Febrero, en el noroeste del GBA. En el organismo creen que, salvo la casona de Devoto -que es nacional y a la que no le ven «futuro»-, las otras cinco podrían ser absorbidas por los municipios ya que se han firmado convenios para su mantenimiento.

Con todo, la transición también abre nuevos caminos para la definición de nuevos liderazgos en Juntos por el Cambio. Tras la confirmación de la derrota electoral, el gobierno comenzó la semana sin caras largas y ya pensando en la futura oposición y pergeñando alquimias para mantener unida a la coalición que de mantenerse unida sería primera en Diputados (119 escaños). Muchos funcionarios han destacado la recuperación de Mauricio Macri tras las PASO, donde logró sumar más de 2 millones de votos, que lo deja bien posicionado para liderar la oposición en 2020. Pero, claro, habrá disputa interna dentro del espacio entre radicales -como el rebelde mendocino Alfredo Cornejo- y de jugadores del riñón PRO: Horacio Rodríguez Larreta fue reelecto con el 55% de los votos en una elección histórica. «En el llano, el liderazgo opositor hay que disputarlo. Dependerá también de su voluntad política. Hoy tiene todas las condiciones para liderar pero habrá que verlo», concluye un ministro sobre las aspiraciones futuras del hoy jefe de estado.