En el Gobierno de la Ciudad comienza a regir la máxima de “sacarle preocupaciones» al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para que tenga en la mente solamente los pasos a seguir de cara a las elecciones de 2023. Para eso el alcalde diagramó un esquema en donde dividió no sólo cuestiones de gestión sino además armado político.

En cuanto al primero, el guardián será el jefe de Gabinete, Felipe Miguel, sobre quien delegó el día a día en la Ciudad. Así se lo comunicó el propio jefe de Gobierno a todos sus ministros. Si bien cada uno de ellos, en especial los más cercanos, seguirán con el contacto fluido la idea de Rodríguez Larreta es estar abocado casi de forma exclusiva a la contención de Cambiemos para evitar fisuras y aprovechar para sumar a la mayor cantidad de dirigentes posibles al espacio.

Para el armado Rodríguez Larreta creó un triángulo compuesto por el vicejefe de Gobierno y ministro de Justicia y Seguridad, Diego Santilli, y el ministro de Gobierno, Bruno Screnci Silva, por un lado; el secretario de Ambiente, Eduardo Macchiavelli por el otro y lo completa el Secretario General, Fernando Straface. Cada uno con un rol diferente.

Macchiavelli, que quedó como el número dos del PRO a nivel nacional, se encargará de llevar adelante la construcción de ese partido. Después de las PASO fue uno de los que planteó la necesidad de comenzar a generar candidatos en cada uno de los pueblos a lo largo y a lo ancho del país. “No puede ser que siendo Gobierno no logramos crear una María Eugenia Vidal o un Horacio Rodríguez Larreta en otras provincias y sólo nos recostamos en la Unión Cívica Radical (UCR). Eso tiene que cambiar”, manifestó en una de las primeros análisis que hizo de la derrota nacional en las primarias que sufrió Cambiemos.

Para eso tiene desplegado diferentes dirigentes que se encargarán de trabajar las regiones del país. Tal es el caso del ex diputado nacional, Marcelo Weschler, en el NOA o del otrora número dos del Ministerio de Desarrollo Social, Carlos Pedrini, en Santa Fe y Córdoba. La premisa central apunta a que el PRO tenga mayor competitividad dentro de Cambiemos. “Sin candidatos, no hay internas. Sin internas seguimos en la misma lógica que antes”, explican.

Santilli y Screnci serán los armadores nacionales. Para eso se encargaron de sumar a varios dirigentes que trabajaron en el Ministerio de Interior, Obra Pública y Vivienda con Rogelio Frigerio como es el caso de Mauricio Colello e Ignacio Antelo. Además de la contención de los socios a nivel nacional ellos tendrán que recibir a cada uno de los referentes, hacer llegar las intenciones del alcalde porteño, estar atentos a cualquier ruptura en el Frente de Todos y procurar que no haya nada en el medio entre Cambiemos y el actual oficialismo en la Casa Rosada.

Un ejemplo de eso son las negociaciones que empezaron con la líder del GEN, Margarita Stolbizer, que quedó sin alianzas políticas después de octubre. Pero no es la única. El gran objetivo de Santilli es lograr cerrar un acuerdo con el intendente de Rosario, Pablo Javkin, de génesis radical, con pasado en la Coalición Cívica, que fue candidato del socialismo en la provincia de Santa Fe pero que luego se volvió a acercar a la UCR una vez que fue electo. En Uspallata se esperanzan con que sea uno de los candidatos de avanzada en la provincia.

Las recorridas por ciudades y provincias ya empezaron e incluyeron a las ciudades balnearias de Mar del Plata y Pinamar. “No les interesa la foto, quieren saber qué fierro necesitas. Lisa y llanamente”, le dijo a BORDER uno de los armadores provinciales con los que se juntó en los últimos días Rodríguez Larreta.

Para que Santilli y Screnci pongan sobre la mesa su juego el encargado de crear el puente será Straface. A través de la Secretaría General se encargará de armar los canales institucionales para que desembarquen los funcionarios porteños a lo largo y a lo ancho del país.

Uno de los recientemente designados para esa tarea es Lucas Delfino, que se encargó de la relación con los municipios y la Casa Rosada durante la presidencia de Mauricio Macri. En las últimas semanas incluso se vio como diferentes referentes de Cambiemos visitaron la sede de Gobierno. Straface además quedó como el encargado de mantener la cohesión del oficialismo en la Ciudad.

“Lo que vamos a hacer es construir las autopistas, los caminos o puentes para que las personas que se encargan del armado tengan una vía institucional mediante la cual llegar”, explican cerca de Staface. A eso se le sumará la intención de replicar ese modelo del vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Agustín Forchieri, que prepara un programa de intercambio con las cámaras legislativas provinciales y con los concejos deliberantes.

A la par del armado a nivel gestión busca evitar sobresaltos y, en esa lógica, sorprendió la “buena onda” que existe con Nación. Es que antes del 10 de diciembre sostenían que tanto Educación como Desarrollo Social iban a ser dos focos de discusión fuertes por la relación que tiene la Casa Rosada con los gremios docentes y con las organizaciones sociales.

Sin embargo por ahora no hubo ninguna situación peculiar, sino todo lo contrario. En ambas carteras remarcan el buen dialogo con sus pares nacionales e incluso la puesta en marcha de planes en conjunto.

Por otro camino corre la disputa por coparticipación federal y la intención del presidente Alberto Fernández de reducirla en, al menos, un punto porcentual. Las negociaciones siguen en un stand by luego de que Nación y Ciudad pusieran sobre la mesa las cartas que cada uno tiene. En paralelo, Fernández avanza con la intención de revisar la transferencia de 31 predios desde la Agencia de Bienes del Estado a la Ciudad.

En ambas el alcalde porteño sostiene que tiene aliento para aguantar la carrera. Es que las cuentas fiscales de la Ciudad se encuentran equilibradas al punto tal de que el ministro de Economía y Finanzas, Martín Mura, hacía un año que contaba con casi la totalidad de los US$ 165 millones que se debían abonar el pasado 19 de febrero.