Calificar a la nueva edición en castellano de Verdad tropical, la autobiografía de Caetano Veloso que fue publicada originalmente en 1997, como uno de los acontecimientos literarios del año 2020 no es ni una hipérbole publicitaria y ni una exageración de fan. Verdad… es un libro que, desde la génesis de la Tropicália (esa escena que desde lo musical combinaba bossa nova, psicodelia, pop rock y elementos del carnaval de Bahía y que al mismo tiempo asimilaba conceptos de la poesía concreta, el Cinema Novo y la antropofagia) cuenta la historia del Brasil desde principios de los años 40 hasta principios de la década del 70, con el exilio londinense de Caetano y Gilberto Gil incluidos. El propio Gil, María Bethania (hermana de Caetano), Gal Costa, Tom Zé y Os Mutantes, entre tantísimos otros, son actores secundarios de una película hiper realista pergeñada por Caetano. No es descabellado pensar que, de manera inconsciente, su vocación de cineasta haya tenido una sola película dirigida por él sin darse cuenta: el tropicalismo (vocablo con el que también se conoce la escena y que no es de la preferencia de Caetano).

El libro original fue escrito por Caeteno por encargo, tras la salida de un artículo llamado Carmen Miranda no sabía bailar samba en el New York Times. Verdad… apareció en el Brasil, y luego en los Estados Unidos, donde salió una adaptación en la que cortaron muchas partes, le agregaron aclaraciones para los lectores estadounidenses y fueron reordenados los capítulos de manera cronológica. Esa versión (la estadounidense) fue la que apareció en su momento en castellano. Hace tres años salió una nueva edición de Verdad… en el Brasil (homenaje a la primera que había aparecido) con una nueva introducción escrita por parte de Caetano. Pero, y acá viene la gran novedad, la introducción de la edición 2020 en castellano difiere de la brasileña, y fue escrita por Caetano especialmente para la Argentina, con otra modificación fundamental, que es la de tomar la edición brasilera original como faro para el volumen en castellano. Todo esto fue acordado entre el propio Caetano y Violeta Weinschelabum, traductora de Verdad… y autora de Estación Brasil, libro que cuenta con prólogo de Caetano y en donde lo entrevista a él y a Gilberto Gil, Rita Lee, María Bethania, Chico Buarque, Milton Nascimento y Carlinhos Brown, entre muchos otros, para pintar un fresco inigualable de la música de ese país en la segunda mitad del Siglo XX y los comienzos del Siglo XXI.

Más allá de ese “plan maestro” de Caetano para introducir la Tropicália en la escena cultural brasilera, hay un ahínco en ese entonces desde su lugar para establecerse como un referente. Y esa voluntad viene desde la polémica y la discusión. Solo hay una persona que fue y aún es vista por Caetano como intocable desde todo aspecto: Joao Gilberto. Todo lo demás (la izquierda, sus colegas, el clima político) aparece con posibilidades de ser cuestionado, y sus argumentos suelen ser tan convincentes desde la seducción de su prosa (es posible imaginar que su oratoria tiene un talento similar) y un marco teórico amplísimo (no olvidemos la mención a Claude Levi Strauss en la letra de “Estrangeiro”, o la cita a los graffitis del Mayo Francés en “E proibido proibir” por poner dos ejemplos de la erudición de Caetano).

Pero hay un diálogo interno en el libro que sobresale, y es el que se da en el prologo, con un Caetano cincuentón que cuenta sus depresiones, ataques de pánico y pensamientos suicidas con el Caetano que recuerda sus días en prisión antes de emigrar de forma obligada hacia Inglaterra. El tono de ambos relatos es inequívocamente brasilero: dentro de la sensación de tristeza hay una esperanza natural al final del camino. La misma que siente ese niño jugando a la pelota en una playa de Río como si no hubiera un mañana, o esa bailarina que se prepara todo el año para brillar en el Carnaval de Bahía. Solamente Brasil, “un país a menudo perdido en su rumbo pero consciente de su oportunidad -y, por lo tanto, de su obligación- de grandeza” como tierra única dentro del contexto de América, es capaz de parir a un personaje del talento de Caetano Veloso. Cantautor, intelectual, polemista y, a sus actuales y juveniles 77 años, más activo que nunca. Entonces, a leer Verdad tropical, y a disfrutarlo tanto como cualquiera de sus discos. ¡Alegría, alegría!