La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) tuvo que autorizar en tiempo récord los casi 60.000 reactivos que se utilizarán para detectar el coronavirus durante lo más crítico de la pandemia. Este proceso que habitualmente lleva 15 días debió realizarse en dos o tres debido a la urgencia de la situación sanitaria.

Según información a la que accedió Bordeperiodismo, esta maratón de trabajo en la ANMAT se produjo porque el Ministerio de Salud compró insumos a distintos laboratorios, a último momento, cuando los datos sobre lo que ocurría con el coronavirus en el mundo ya circulaban desde enero y en la Argentina había casos sospechosos. Los nuevos reactivos llegaron al organismo entre lunes y miércoles de la semana pasada, en el inicio de la cuarentena. El Ministerio de Salud no respondió las consultas de este portal sobre esta demora en la adquisición de insumos.

Desde que apareció el primer caso confirmado de coronavirus pasaron 18 días hasta que se pudo tener una habilitación formal de la ANMAT para que se utilicen estos reactivos. Y si se tiene en cuenta el primer caso sospechoso que fue el 26 de enero, pese a que después dio negativo, pasaron casi dos meses.

Luego de la aprobación de los reactivos, estos fueron inmediatamente fueron distribuidos a los diferentes laboratorios en el interior del país. Por ese motivo 10 de los 41 casos oficializados hoy provinieron de laboratorios que no eran el del Instituto Malbrán, que hasta el lunes era el único con la logística para hacerlo. En la ANMAT explican que, por tratarse de una emergencia, abocaron más personal del habitual para autorizar los nuevos reactivos, como es el caso de los kits que se enviaron desde la República Popular de China. Estos lograron una aprobación en menos de 24 horas, algo extremadamente raro para el organismo de control.

En el listado habilitado figuran 11 reactivos diferentes y 6 importadoras que serán las encargadas de proveerle, en un principio, al Estado todos los insumos necesarios para que se puedan hacer los análisis de coronavirus.

En el inicio de la pandemia y debido a la demora del Ministerio de Salud en la compra de reactivos, las autoridades sanitarias tuvieron que empezar un protocolo diferente. Asimismo se generó un cuello de botella en el Malbrán que, de tener la capacidad de entre realizar entre 60 o 70 test diarios, pasó a procesar 180. Un ejemplo es el del ex ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Edgardo Cenzón, que estuvo cinco días desde que regresó de Europa para saber el resultado de su test, el cual terminó siendo positivo.

Hoy en día el panorama comenzó a cambiar. Por ejemplo, la provincia de Buenos Aires tiene a disposición casi 20.000 reactivos, sumando los que compró por su cuenta y los que recibirá de Nación, lo que le permitirá poder realizar hasta 2.000 análisis diarios.

La situación de cómo el Gobierno abordó la previa del arribo de los primeros casos de coronavirus en el país generó también un debate interno sobre el rol de González García. Es que en pocos días pasó de ser uno de los indiscutidos dentro de la Casa Rosada a ser centro de una lucha interna. Incluso por órdenes del Secretario de Medios, Juan Pablo Biondi, le intervinieron toda al área de comunicación y pusieron a cargo a Fernando Coradazzi, reconocido periodista y ex vocero de Aníbal Fernández, entre otros.

Pero no sólo eso, puertas adentro del Gobierno todavía están los que se quejan del accionar de Ginés al punto tal que todavía le recuerdan sus declaraciones en algunas entrevistas en donde remarcaba que había otros focos de atención antes del coronavirus y que las chances de que represente un problema en el país era pocas.

A esa situación se le sumó que Ginés, junto con el ministro de Educación, Nicolás Trotta, fueron dos de los más férreos defensores de la idea de que no debían suspenderse las clases ni generar un aislamiento de la población para combatir el virus debido a que consideraban que no habían llegado a esa etapa aún.

Ante la falta de información sobre el escenario actual por la escasez de test, en el Gobierno apelaron a modelos matemáticos para proyectar el alcance de la epidemia que quedaron plasmados en un informe que el propio Fernández les distribuyó a los gobernadores en una reunión en Olivos.

Allí les explicó la existencia de cuatro escenarios diferentes, dependiendo del tiempo de intervención que se tenga. En ellos se va desde un 65% de la población contagiada, es decir casi 30 millones de personas, en el peor de los casos, a poco más de 1.200, en el mejor. Sin embargo son los dos escenarios que consideran que pueden llegar a ocurrir. El primero es el denominado “intermedio tardío” en el cual se estima que para mayo la cifra de contagios llegará a las dos millones de personas. De ese número esperan que 280.000 sean severos, de los cuales 95.247 calculan que serán críticos y por ende habrá cerca de 22.439 muertes.

El otro -que es el que creen en la Casa Rosada que sucederá en Argentina- es el “intermedio temprano”, en el se esperan 253.372 personas contagiadas de coronavirus de las cuales 34.965 serían casos severos, 11.908 casos críticos y habría 2.805 muertes.
Asimismo, cerca del Presidente remarcaban que las medidas que tomaron fueron mucho antes que en el resto de los países que analizaron (España, Francia, Reino Unido e Italia). Por ejemplo decisiones como el aislamiento preventivo, el cierre de fronteras, la restricción del transporte público entraron en vigencia en los países europeos después de que pasó casi un mes del primer caso, mientras que en Argentina todas fueron adoptadas, incluida la cuarentena obligatoria, en menos de 15 días.

En la Casa Rosada sostienen que, con las medidas que se tomaron, se estaría más cerca de una hipótesis de 250.000 contagiados para fines de junio evitando el colapso del sistema de salud. Cerca de Fernández sostienen que ese estallido hizo que la tasa de muertes en Italia, que es el país con mayor cantidad de fallecidos por coronavirus, llegara al 8%.