Quienes hayan viajado alguna vez en avión saben que, en caso de emergencia, deben ponerse primero la máscara de oxígeno y luego asistir a sus hijos. A primera vista, parece un contrasentido ya que uno, naturalmente, creería que antes que nada hay que ocuparse de los niños. El consejo aeronáutico es el inverso: nadie puede ayudar si no se encuentra bien.

Lo mismo ocurre en esta cuarentena. Los padres nos vemos sometidos a decenas de consejos y estímulos para acompañar a nuestros hijos, en particular, a nuestros hijos con la Condición del Espectro Autista (CEA). Pero muchos se olvidan de los cuidadores, de nosotros, que somos los que debemos mantener el equilibrio en el hogar y acompañar esta situación de excepción. Estamos atravesados no sólo por los cambios familiares, sino también por la angustia e incertidumbre de una crisis sin precedentes.

El prestigioso psicólogo Daniel Valdez, junto a otros expertos, elaboró un manual muy útil y práctico de “Apoyo a las personas con la condición del espectro autista y sus familias en tiempos difíciles” con el sostén de Flacso.  Se trata de ocho estrategias para generar contextos amigables en los hogares. Estas ideas no deben interpretarse como una exigencia sino que pueden servir para aliviar la carga que pesa sobre todos los hogares argentinos.

Y uno de los puntos, justamente, es cuidar a los cuidadores que, en estas situaciones, aumentan mucho más su nivel de estrés. “Todos los adultos, padres, madre y abuelos estamos atravesando una experiencia humana de inquietud e incertidumbre –sostiene el escrito-. Estamos preocupados por la salud y por la situación social y laboral. También podemos tener cansancio, ansiedad y miedo. Todos necesitamos ayudas, necesitamos que nos cuiden”.

Como las mascarillas de oxígeno en los aviones, los expertos aconsejan que también se preste atención a las familias. Y que es fundamental mantener redes de apoyo con parientes, amigos y terapeutas. La comunicación virtual es un excelente recurso para resolver las angustias y dudas. Compartir experiencias y emociones con otros padres es una buena forma de sentirse contenido.

Para nuestros hijos se aconseja generar una nueva rutina dentro del hogar para evitar el caos. Y para nosotros también es importante mantener el orden y un nuevo esquema de costumbres vinculado a la cuarentena. En estos días, me sorprendió darme cuenta cuántos aspectos de personalidad comparto con mi hijo. Antes, yo pensaba que a él le pasaban las cosas porque era autista. Y ahora me doy cuenta que lo que le pasa a él no es tan distinto a lo mío, sólo que yo tengo más recursos para enfrentar la adversidad (aunque a veces él me enseña a mí). Los dos somos poco flexibles frente a lo nuevo, nos cuestan los cambios repentinos, necesitamos ordenarnos y establecer reglas, nos sentimos sobrepasados por tantos estímulos, estallamos cuando nos sentimos frustrados y tenemos miedo.

“Dentro de este panorama complejo, mantener la calma y la esperanza puede ser una poderosa herramienta para enfrentar estos tiempos. Sabemos que no basta con decir ‘todo saldrá bien’, pero los pensamientos positivos de hoy pueden ser una fuente de energía para el mañana”, concluye el trabajo.

Pueden leer el trabajo completo aquí:

https://www.aprendizaje.flacso.org.ar/post/mequedoencasa-apoyo-a-las-personas-con-condiciones-del-espectro-autista-y-sus-familias-en-tiempos