Aislamiento físico y no social. Así prefieren llamarlo los psicólogos a este momento tan particular en que la mitad del mundo está en cuarentena por el avance del coronavirus.

A quien le tocó atravesar este momento solo porque no está en pareja o su compañero sexual no vive bajo el mismo techo, se vio empujado a adaptar y modificar la forma de relacionarse.

Por ejemplo, para los solteros se abrió una nueva vía de comunicación en las apps de citas como Tinder, Happn o Bumble que es el encuentro por videollamada.

Ante la imposibilidad de invitar al otro a tomar algo para conocerse, el acercamiento es a través de una cámara. Cada uno con su copa de vino, su trago o su cerveza en la mano, se prende la lucecita roja y comienza la cita. Quizás una vez terminada la cuarentena haya encuentro cara a cara, o no.

A raíz de esta situación, servicios como Tinder y Bumble están empezando a incorporar funciones de videochat. La fundadora de la aplicación de citas Bumble, Whitney Wolfe Herd, pidió en una carta pública: «Por favor, tengan sólo citas virtuales por ahora«. Esta app también impulsó sus funciones de videochat y de voz, para que los usuarios hablen con su cita sin romper la cuarentena.

En Estados Unidos, por ejemplo, comenzó a circular un formulario entre los estudiantes de la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pennsylvania titulado “LoveIsBlind” (El amor es ciego), inspirado en un exitoso programa de Netflix en el que varias parejas desconocidas, con cada miembro aislado en una cabina, hablan entre sí y después una de ellas le pide el matrimonio a la otra sin haberse visto antes.

Los participantes de este experimento social universitario deben crear una dirección de correo electrónico falsa y decir a los organizadores a qué escuela de negocios pertenecen, su orientación sexual y su identificación de género. Los creadores combinan la información de todos los participantes y los emparejan.

Esas personas son presentadas por mail y luego de una semana se les permite además enviar mensajes de texto o videos.

El coronavirus no sólo está cambiando las normas en torno a las citas: la tecnología sexual también es cada vez más popular. Esto se debe bastante a los efectos de la cuarentena, según el investigador del Instituto Kinsey, Justin Lehmiller.

La gente está probando los últimos dispositivos sexuales dirigidos a distancia, visitando clubes de striptease de realidad virtual y hasta asistiendo a fiestas sexuales por la plataforma de videollamadas Zoom.

A través de apps de citas como Tinder, Grinder o Badoo los usuarios suman en la descripción de sus perfiles la propuesta de orgías virtuales o “sex parties virtuales” que luego se trasladan a plataformas de videollamadas grupales.

Además, algunos clubes de fiestas sexuales mundialmente conocidos como KinkySalontomaron la iniciativa de trasladar sus fiestas a la red.

Sobre el uso de juguetes sexuales y el incremento en las ventas y la curiosidad de las personas, Francesca Gnecchi, periodista diplomada en sexualidad y docente, destaca: “Se incrementó muchísimo la venta y el uso de juguetes sexuales durante la cuarentena. No sólo para los que están solos sino también los teledirigidos, que están enfocados a los que pasan la cuarentena separados”.

Sol Buscio es Licenciada en Psicología (M.N: 71.160) y plantea que la pregunta que debemos realizarnos en este contexto es “qué puedo hacer hoy para pasarla mejor, divertirme y bajar ansiedad” y propone: “El sexo ayuda muchísimo en este sentido”.

Antes de conocer las bondades del sexting la profesional plantea: “Tiene que haber consentimiento siempre en todo lo que ocurre”. Enseguida sugiere que lo ideal es “darle lugar a la imaginación y aprovechar la tecnología para eso”.

En este punto coincide Gnecchi: “El sexting para sobrellevar el aislamiento depende de la persona pero sí creo que ayuda mandarse un mensajito o una foto que encienda, todo de forma consensuada”.

“Estamos conectados socialmente pero aislados físicamente. La manera de relacionarnos cambió porque dejamos de tener el contacto físico pero esto no quiere decir que estemos solos, estamos conectados de una forma distinta”, reflexiona Buscio.

Además, en medio de una pandemia que obliga a mantenerse aislado “la ansiedad, la incertidumbre y la angustia muchas veces toman lugar y en este sentido el sexo es beneficioso. Tener contacto con un otro pero también experimentar en cosas que uno no conocía de uno mismo, es un momento de introspección”.

REGLAS BÁSICAS DEL SEXTING

– Consentimiento: siempre las partes involucradas tienen que querer “sextear”.

– Límites: poder decir hasta dónde se está cómodo con el intercambio.

– Seguridad: es aconsejable usar apps como Instagram, Telegram o Snapchat para enviar fotos ya que se puede optar para que se vea una o dos veces e inmediatamente se elimine y si hacen captura de pantalla, te avisa.

– Identidad: si no queres exponerte demasiado, procura sacarte fotos o grabar videos donde no se vea tu cara ni marcas o tatuajes en el cuerpo muy característicos.

– Imaginación: deja volar la creatividad, animate a conectar con tus deseos y fantasías, sé lo más descriptivo posible.

– Arranque: si te da algo de vergüenza o no sabes cómo encararlo, podes empezar enviando emojis sugerentes (lengua, fuego, el durazno se usa para hacer referencia

a la cola o la berenjena al pene) o stickers. También podes enviar la escena de una película o una serie donde haya una situación sexual que te gustaría replicar. También proponer juegos o retos.

– Multiplataforma: valen fotos, videos, texto, audio, videollamada. Lo que se adapte mejor a los gustos de los participantes. En caso de hacer una videollamada procuren tener buena conexión a internet, sería muy frustrante que en medio de la comunicación haya interferencias que interrumpan el encuentro.

– Introspección: aunque el sexting sea con otro (u otros) es una buena excusa para descubrir qué cosas nos gustan y explorar en nuestros deseos y autosatisfacción. Deja volar la imaginación.