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La gran crisis coyuntural producto de la pandemia empieza a mostrar algunas facetas profundas. Si bien hemos escuchado varias veces que “no estamos preparados para una pandemia” sumado a que “es una crisis sin antecedentes” el Abril Negro no es la excepción. Con los precios del crudo en rojo, parece ser que el mundo ha saciado su sed de petróleo. Esto ha puesto a prueba la capacidad de almacenaje y logística del mineral.

Hay que empezar por entender que gran parte de las economías de hoy actúan e interactúan gracias al petróleo, y que la puja por el poderío mundial es un gran juego geopolítico, donde el petróleo es un alfil.

Antecedentes

En vistas a los impactos en la demanda de petróleo como resultado de la pandemia, en febrero la OPEC (Organización de Países Exportadores de Petróleo, por sus siglas en inglés) intentó negociar un corte en la producción del crudo. Rusia no logró llegar a un acuerdo con Arabia Saudita y se desató una guerra de precios, resultando en una baja del precio por parte de este último a USD 6-8 por barril.

Cuando el mundo entró en cuarentena, con restricciones en viajes y movilidad a nivel mundial, la demanda de energía se disipó mientras los productores seguían extrayendo el mineral de los pozos.

El 9 de abril, luego de casi un mes que el COVID-19 fuera declarado pandemia, a pesar de que Rusia y Arabia Saudita lograron limar asperezas, se llegó a un tregua. Pero ya era demasiado tarde, los precios habían caído un 60% desde febrero.

Desequilibrio

Tanto la oferta como la demanda fueron golpeadas. La demanda tuvo un shock debido a la cuarentena y la restricciones a viajes. Se estima que la demanda global se vio afectada en un -33%. La oferta tuvo un shock debido al mal timing entre Rusia y Arabia Saudita cuando Putin rechazó los términos de una baja en la producción, generando un exceso de oferta.

Precios Negativos

En Estados Unidos, la WTI (West Texas Intermediate, parámetro de referencia petrolera) cerró su jornada del 20 de abril con precios a futuro por barril a USD -37,63, siendo un acontecimiento histórico. Por primera vez en la historia, los productores estaban dispuestos a pagar para que se lleven el petróleo (esto podría hasta ser más barato que detener la producción o encontrar almacenaje). Esta anormalidad y rareza, es una peculiaridad de los contratos futuros:

  • Se buscan compradores: En general, los contratos futuros pasan (o hacen el rollover) al mes siguiente con total normalidad, pero en este caso, viendo que los precios de mayo eran negativos, generó grandes inconvenientes. Nadie quería comprometerse a tomar barriles cuando el mundo no consume y la población está en cuarentena.
  • Lugar y fecha cierta: Los contratos futuros especifican un lugar y fecha concreta. Para la WTI ese lugar es Cushing, Oklahoma. Con la gran mayoría de la capacidad ya reservada, entregar los barriles pareciera no ser una opción.

El precio del petróleo cae debido al exceso de oferta en un mercado paralizado, donde los

vendedores superaban ampliamente a los compradores.

Al momento de escribir este artículo, los contratos futuros de mayo rebotaron alrededor de u$s10 por barril. Junio está un poco más arriba, a unos USD 13; aunque estimaciones predicen restricciones en la capacidad de almacenaje podrían desembocar en nuevos precios negativos.

Récord de almacenamiento en buques petroleros:

 

  • Abril 2020, 160 millones de barriles.
  • Crisis 2009, 100 millones de barriles.

 

Consecuencias

  • En marzo se estimaba un 76% de la capacidad de almacenamiento a nivel mundial ya estaba ocupada.
  • Se batió el récord de 160 millones de barriles almacenados en los barcos-tanque (Reuters), superando al anterior de 100 millones durante la crisis del 2009.
  • El costo de mantener un buque petrolero se disparó de USD 20.000 a USD 200.000 – USD 300.000 por día (Rystad Energy).
  • El commodity más importante del mundo está perdiendo valor rápidamente a medida que la sobreoferta avasalla la capacidad de barcos-tanque, pipelines y depósitos.
  • Estados Unidos está evaluando la posibilidad de pagar a los productores para que mantengan el petróleo bajo tierra temporariamente. Esto le daría un respiro al Tesoro de dicho país y evitaría una eventual quiebra de los productores.
  • La Agencia Internacional de Energía anunció que espera que la demanda global de crudo caiga por 9,3 millones de barriles por día este año, la mayor reducción en la historia, reduciendo los niveles de consumo a las métricas de 1995.
  • En los Estados Unidos, el consumo de gasolina ha caído a su nivel más bajo desde 1991. La Reserva Federal, en su reporte industrial mensual, muestra proyecciones en la caída de la industria no vistas luego de la Gran Depresión.
  • La producción de acero bajó un tercio comparada con el mismo periodo del año pasado, y la demanda de electricidad está en baja, aunque se ven aumentos en el consumo residencial.
  • Pronosticadores ven un aumento en la baja de emisiones de CO2 para el 2020, en el rango del 4% al 5,5%.

 

Grandes ciudades ven una reduccion en las particulas en el aire durante la cuarentena.

 

Cambio porcentual de un periodo de 3 semanas en 2020 comparado con el mismo periodo en 2019 (Bloomberg)

Conclusión

Aunque aun no se sabe como se recuperara la industria del transporte en un mundo post COVID-19, el panorama para los productores de petroleo es justamente negro.

 

Las emisiones de CO2 no están disminuyendo debido a un cambio tecnológico o porque la población ha tenido un cambio en el comportamiento a largo plazo; están disminuyendo por que los estados ordenaron a sus ciudadanos a quedarse casa.

Tengamos la esperanza que esto implique un cambio a largo plazo y que sea sustentable. Si en poco tiempo, la gente vuelve a viajar en avión y conducir vehículos con combustible fósil, la crisis habrá tenido un impacto imperceptible en la batalla contra el cambio climático. En cambio, si esto resulta en que debamos adaptarnos a trabajar en forma remota y desplazarnos menos para ir a la oficina, podría resultar en una reducción más sustentable de emisiones.

Creo que necesitamos un cambio estructural, en el cual debemos transicionar nuestro sistema energético por completo, los tipos de vehículos que utilizamos, la electricidad que consumimos, cómo calefaccionamos nuestros hogares. Nosotros, como individuos en conjunto, podemos pensar formas para cambiar al sistema, pero también debemos repensar esas formas de cambiarlo. El petróleo no nos mueve, nosotros nos movemos con el… y debemos replantear esto.

Esperemos que esta lección nos sirva de guia para mirar fuentes de energías renovables, más accesibles y con escaso o nulo impacto ecológico, económico y social. Por lo menos ayer, en el Día Mundial de La Tierra, y durante estos tiempos, podemos decir que le damos un respiro de aire puro porque bajamos las emisiones y mejoramos la calidad del aire en muchas ciudades del mundo. Tal vez, el cielo azul nos inspire a buscar e implementar nuevas y más limpias tecnologías.