«Con la deuda no, con el resto sí«. Ese es mensaje que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, trabajó puertas adentro de Cambiemos durante varias semanas en tono conciliador y mesurado frente a la negociación de la deuda argentina. Es que la pandemia del coronavirus aceleró un proceso que tanto él, como la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, querían llevar adelante de forma más lenta.

Si bien en la coalición ahora opositora hay dirigentes del PRO que tienen fuertes posiciones en contra de la administración de Alberto Fernández, la cuestión de la deuda parece ser un asunto que no entra en el temario de la discusión. ¿Por qué sucede esto? En primer lugar por la necesidad de la Casa Rosada de contar con un amplio apoyo político frente a los bonistas internacionales, algo que desde Cambiemos comparten. “En un mundo donde la incertidumbre es moneda corriente, necesitamos mandar una señal de que hay unidad en cuanto al tema”, expresan desde Casa Rosada.

A sabiendas de que el Gobierno necesita del apoyo de Larreta en esta situación, el jefe de Gobierno porteño puso una serie de condiciones no escritas para seguir en la misma línea. Una de ellas fue recibir antes que nadie los planes de oferta que presentó el ministro de Economía, Martín Guzmán. El encargado de revisarlos en detalle fue el ex ministro de Hacienda de Macri, Hernán Lacunza, que desde hace un mes tiene acceso a los diferentes escenarios que tiene en mente y trabaja Guzmán junto con su equipo. En la previa a la presentación de la semana pasada hubo un dato más. Quedó fuera de escena cualquier posibilidad de que las arcas de la Ciudad reciban un descuento de la coparticipación. ¨Si hacen eso directamente nos liquidan, porque los recursos ya bajaron para todos”, expresan cerca de Larreta.

Dentro de Cambiemos también comenzaron a mutar diferentes voces. Tal es el caso de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, que en las últimas horas llegó a elogiar la labor de la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, por sus acciones sobre el ciberpatrullaje. Algo impensado meses atrás. Lo mismo sucedió con Macri y su ex candidato a vicepresidente Miguel Ángel Pichetto, que empezaron a moderar su discursos. “No son ningunos tontos. Se dan cuenta de que el discurso anti total no funciona en estos momentos. Pero eso no quiere decir que después cambien”, expresó una alta fuente partidaria.

Pero la “buena sintonía” no abarca todos los espacios. La semana que viene la oposición en la Cámara de Diputados apunta ir fuerte contra uno de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) que firmó Fernández y que habilita a cualquier dependencia del Estado a hacer compras por la emergencia sin la necesidad de hacerlas públicas, es decir sin siquiera publicarlas en el sitio comprar.gov. Tal decreto habilita a las dependencias de la Administración Pública Nacional a realizar cualquier compra sin la necesidad de informar sobre ella, ya sea compra directa o compulsa de precio.

El primer caso registrado bajo esta modalidad sucedió con el Instituto Malibrán con la adquisición de medio millón de reactivos para testear por PCR el Covid-19. La compra superó los $800 millones. Esta situación generó que la diputada nacional Carmen Polledo le pregunte al ministro de Salud, Ginés González García, al respecto. Sin definiciones precisas, ingresará un pedido de informes en los próximos días para determinar si ese mismo mecanismo de emergencia fue utilizado en otras compras.

La oposición también harán foco sobre si sobre si tanto Máximo Kirchner como Carlos Heller y Fernanda Vallejos tuvieron acceso al secreto fiscal de la AFIP para confeccionar el proyecto de ley que busca grabar a las personas que tengan más de 3 millones de dólares de partrimonio y que el oficialismo planea impulsar en el Congreso en las próximas semanas. “El diseño tributario no puede ser concebido como una herramienta de señalamiento ni persecución a sectores que el oficialismo siente distantes. Menos aún en horas en que lo que va a hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso es la capacidad de acción colectiva”, sostiene un comunicado de la UCR donde se manifiestan dudas al respecto.

Con todo, Larreta se mantiene como un equilibrista que trata de posicionarse como el principal líder de la oposición, al tiempo que busca mostrarse dialoguista con el Gobierno, sobre todo en la cuestión de la deuda, uno de los mayores dolores de cabeza para Alberto Fernández en medio de la crisis del coronavirus