En diciembre de 2019, la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei en China, se convirtió en el centro de un brote de neumonía de causa desconocida. Para el 7 de enero de 2020, los científicos chinos habían aislado un nuevo coronavirus, el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2 que luego fue designada enfermedad de coronavirus 2019 (COVID-19) en febrero de 2020 por la OMS. El 11 de marzo del 2020, fue definida por esta organización como una pandemia. La humanidad se ha visto sorprendida por la infección por CORONAVIRUS y nos ha hecho tomar conciencia de una  vulnerabilidad que imaginábamos relegada a los libros de historia.

El origen

Aunque es probable que el brote haya comenzado a partir de un evento de transmisión zoonótica asociado con un gran mercado de mariscos que también comerciaba con animales salvajes vivos, pronto se hizo evidente que también se estaba produciendo una transmisión eficiente de persona a persona. El nuevo virus es genéticamente 96% idéntico a un coronavirus conocido en murciélagos y 86-92% idéntico a un coronavirus en pangolín. Por lo tanto, la transmisión de un virus mutado de animales a humanos es la causa más probable de la aparición del nuevo virus según la OMS.

Personas de riesgo:

Las personas con afecciones médicas preexistentes (como diabetes, enfermedades cardíacas y asma,etc), los mayores de 65 años, son consideradas grupos de riesgo, es decir, se han mostrado más vulnerables a la infección por coronavirus., concretamente la variedad COVID 19.

Detengámonos en esto. Cualquier persona y de todas las edades pueden infectarse. Para muchos (casi el  del 85 % de los casos), COVID-19 es leve, con síntomas mínimos similares a los de la gripe. Algunos no han mostrado síntomas o solo síntomas muy leves, más como un resfriado común. La mayoría de las personas que contrajeron el virus no necesitaron ser hospitalizadas para recibir atención de apoyo. Sin embargo, un 15%, COVID-19 ha sido grave y en alrededor del 5% de los casos ha provocado una enfermedad crítica. La gran mayoría (alrededor del 98%) de las personas infectadas hasta la fecha han sobrevivido .Pero la capacidad de infectar del virus es tan amplia, que nos castiga con un numero creciente en la mortalidad en el mundo, pese a ese escaso porcentaje de casos en que se desarrolla la enfermedad.

“Los pacientes con diabetes tienen un mayor riesgo de complicaciones graves, incluido el síndrome de dificultad respiratoria del adulto y la insuficiencia multiorgánica. Dependiendo de la región global, del 20 al 50% de los pacientes en la pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) tenían diabetes” informan en un artículo  con recomendaciones de expertos publicado en la prestigiosa revista médica  Lancet  el 23 de abril del corriente año. Los estudios también han demostrado que la enfermedad por COVID-19 está asociado con hiperglucemia-aumento de los niveles de gluca en sangre-, particularmente en los ancianos con diabetes tipo 2.

Existen varias hipótesis para explicar la mayor incidencia y gravedad de la infección por COVID-19 en personas con diabetes:

  • Quienes tienen valores sostenidamente altos de glucemias-glucosa en sangre- y valores elevados de Hb. A1c  -una determinación en sangre muy común que permite conocer el promedio de las glucemias en los últimos tres meses- comprometen su función inmune, haciéndolos más susceptibles a cualquier enfermedad

-La mayor prevalencia de diabetes tipo 2 en personas mayores, que se acompaña con defectos en la inmunidad.

-La mayoría de los pacientes con diabetes tipo 2 tienen otros componentes del síndrome metabólico, como hipertensión y dislipidemia. Por lo tanto, la continuación con un régimen antihipertensivo y hipolipemiante apropiado en todos estos pacientes es de crucial importancia.

– Cuando las personas con diabetes desarrollan una infección  de cualquier tipo, puede ser más difícil de tratar debido a las fluctuaciones en los niveles de glucosa en la sangre.

Por ello el control adecuado de la glucemia es siempre una indispensable herramienta en la prevención de complicaciones.

En argentina, el 12,8% de las personas mayores de 18 años tienen diabetes según la última encuesta de factores de riesgo del ministerio de salud de la nación.

Compartimos entonces, algunas recomendaciones  que elaboramos en nuestro equipo de la Task force de  desastres , de la Federación Internacional de Diabetes para América latina y Centro América (IDF-SACA)

Recomendaciones especiales para las personas con diabetes:

-Respetar el aislamiento social. Es la estrategia más eficiente en la prevención del contagio por coronavirus.

-Cumplir estrictamente las recomendaciones médicas.respetando las pautas instituidas respecto a la actividad física,plan alimentario y fármacos. El buen control metabólico facilita el tratamiento médico en caso de contraer enfermedad por coronavirus.

-Asegurarse tener a tiempo,suficientes medicamentos e insumos. El estar conectados con asociaciones dedicadas al cuidado de la diabetes y personas con idéntica condición, es una valiosa estrategia en caso de demoras o problemas logísticos en la provisión habitual. Hay que saber dar y saber recibir. El simple principio solidario de que si a alguien le sobra, a alguien le falta, cobra especial valor en estas circunstancias.

-Tener consigo productos azucarados, como miel, mermeladas, jugos envasados, gaseosas comunes, golosinas azucaradas para afrontar hipoglucemias.

-Establecer con el equipo de salud tratante, que circunstancias ameritan concurrir a instituciones hospitalarias o convocar a servicios médicos domiciliarios, acorde a recomendaciones de cada país.

-Estar atentos y acatar las recomendaciones que emanen de las autoridades competentes de cada país. Las mismas, es de esperar que sean muy dinámicas acorde a cómo se desarrolle la infección en cada lugar.

Prevención en tiempos de pandemia:

Debemos ahora contextualizar el concepto de prevención en las circunstancias que nos ocupa.

En el resguardo de la salud de las personas con diabetes, los especialistas, siempre insistimos que concurran periódicamente a la consulta y así ajustar el tratamiento. Pero hoy, el aislamiento social es lo fundamental.

Es el mayor y por ahora el único-escudo que tenemos para frenar la propagación de la enfermedad. Es la consigna clave para cuidar la salud.

Sabemos que  tomando los recaudos apropiados y con los mecanismos que instauren el estado, prepagas y obras sociales, todas las personas y en especial los del grupo de riesgo, deben tener al día su calendario de vacunación, en especial  antigripal y antineumocóccica.

Las personas con diabetes, por otro lado, deben tener presente que no es tiempo de acudir a los centros de atención a traer estudios de rutina, ni para repasar el plan alimentario, ni concurrir con el turno desde hace un cuatrimestre. El mayor cuidado en quienes están dentro del grupo de riesgo, junto a quienes son mayores de 65 años, con asma, problemas cardiovasculares entre otros, es evitar la consulta banal, evitar aglomeraciones, evitar las contaminantes fuentes de información de dudosa procedencia y estar atentos a las recomendaciones que emanen de la autoridad competente.

Adaptándonos

Las nuevas circunstancias que nos tocan y las vías de contagio, nos invitan a repensar algunas costumbres. Nuestra característica estrecha burbuja social, tan propia de los argentinos, nuestros naturales besos y abrazos como saludo entre nuestros contactos, deben ser reemplazados por una manifestación corporal de aprecio conservando la  distancia entre amistades o compañeros de trabajo (el saludo juntando codos, si seguimos la recomendación de toser sobre el pliegue del codo, expondría entonces a contagios, existe controversia con esta modalidad).

Esperamos, que en unos cuantos meses, pueda desarrollarse una vacuna que convierta esta pandemia en un mal recuerdo. Pero por ahora, el aislamiento social  y el espiritu solidario y la responsabilidad de la población es lo mas valioso que tenemos.

*Datos del autor: Especialista en medicina interna y magíster en diabetología. Jefe de diabetología deel Hospital Santamarina de Monte Grande Buenos Aires. Director del comité científico de la FAD. Director de Task force Desastres de l Internacional Diabetes Federation para Sur y Centroamérica