El 9 de abril Tigre fue uno de los primeros municipios de la provincia de Buenos Aires en anunciar la obligatoriedad del uso del tapabocas y se encamina también a ser el primero en el conurbano en flexibilizar la cuarentena que comenzó el 20 de marzo por decisión del presidente Alberto Fernández para frenar la curva de contagios del coronavirus.

En el distrito que dirige Julio Zamora están terminando de ajustar los detalles de un protocolo modelo para reactivar la economía y seguir cuidando la salud.

La decisión se sostiene en los números que le habrían acercado algunos encuestadores: el 76% de los vecinos de Tigre siente que el impacto negativo en su economía es muy alto/alto, mientras que el 85% opina que hay posibilidad de permitir actividades al menos de forma gradual.

El protocolo en el que trabaja un equipo de profesionales de los equipos de Salud y Seguridad -con el visto bueno de sectores empresario y gremial, sobre todo de las empresas presentes en el distrito- establece la reapertura gradual de la actividad de la industria naval y automotrices, con un control estricto de la circulación a través de las más de 2000 cámaras con las que cuenta el distrito.

La clave estaría en un sistema de control de ingresos y egresos a través de charters y mangas de desinfección, con un seguimiento 1 a 1 de las condiciones de cada trabajador.

Eso se sumaría a los controles de temperatura y desinfección de vehículos en los ingresos al distrito que ya está en actividad.

En el área de salud en el municipio habilitaron más de 1200 camas para la atención exclusiva de pacientes con coronavirus y asignaron al Hospital de Benavidez como el primero especializado en COVID 19. En total, en el municipio de Tigre se registraron 63 casos positivos por coronavirus.

Más de 1100 vecinos fueron encuestados y 85% siente que hay posibilidad de permitir actividades, de los cuales el 61% pide apertura gradual.

A pesar del amplio consenso con la cuarentena, el 76% siente que el impacto negativo en su economía es muy alto/alto.