Infodemia, fue la definición que la misma Organización Mundial de la Salud empleó para definir la información dudosa, no comprobable y hasta ridícula, acerca del origen de la novedosa cepa de Coronavirus, Sars-Cov2. Teorías conspiranoicas acerca de virus creados en laboratorios, hasta la vinculación directa del mismo con la tecnología 5G. La sensación de que mientras más encerrados estemos los ciudadanos, más abierta tendremos la mente para absorber todo aquello que circule por los medios; de acuerdo a como vayamos acomodándolo, resultará en algo benificioso, en el mejor de los casos, o en una de las peores torturas.
La Pandemia por Covid, resultó ser una de las más funestas de la historia mundial, de un día para el otro la población mundial terminó enfrentándose con unos de los virus con mayor contagiosidad del Planeta Tierra.
Fuimos expectadores de la velocidad con la que todo se aceleró, los nuevos conocimientos acerca de las características patognomónicas del virus, los múltiples ensayos experimentales, el uso de drogas, algunas más contemporáneas como el Ramdesivir de Gilead, y otras más antiguas, como la cloroquina y derivados, que incluso han sido utilizadas durante la vieja Peste Española. Es lo que llamamos: «uso por extrapolación”, es decir, lo que sirvió en algún momento, también podría servirnos ahora. La búsqueda desesperada e improvisada de la cura.
Ya todos estamos al tanto de que la vacuna específica para Covid aún se encuentra en fase experimental, y muy difícilmente dispongamos de ella antes de fin de año, razón por la que nuestra única salida durante «el mientras tanto» es evitar el contacto con el virus y en caso de tener la mala suerte de infectarnos, entregarnos al tratamiento que la comunidad médica tenga de turno.
Inhibidores de la entrada del Sars-Cov2 a la célula, coma la Hidroxicloroquina o Azitromicina, análogos de los nucléotidos, como el Ramdesivir, inhibidores de la proteasa como el Lopinavir/Ritonavir, Glucocorticoides como la Metilprednisolona, o Dexametasona y por último el Plasma de Convaleciente o de recuperado, nuestro nuevo protagonista. Esperemos que no sea una de esas temporadas que se levantan antes de tiempo y sin aviso.

Plasma, plasma y más plasma, lo venimos escuchando durante los últimos diez días en todos los medios, tanto televisivos como gráficos.
Médicos pululando por programas de televisión, invocando el tratamiento perfecto, propaganda oficial de la Provincia de Buenos Aires buscando donantes, Proyectos de ley para promover la convocatoria de los mismos, Intendentes que desgraciadamente terminaron contagiándose de COVID y que fueron tratados con plasma; hasta el escalofriante video de un paciente del Hospital Santojanni, sufriendo por Covid, implorando a gritos ser tratado con Plasma, gritando a viva voz: “El plasma es para ricos y políticos!!!”.

Y ahora llega el momento en que nos hacemos la misma pregunta retórica de siempre: “¿El plasma es para los ricos? ¿El plasma es para los pobres?¿Es el Plasma para todos? Y mi respuesta, no es más que un “NO» bien contundente. El plasma de recuperados NO está indicado en todos los pacientes. El plasma de recuperado no es más que uno de los probables futuros tratamientos a prueba, hasta que podamos disponer de una vacuna efectiva.

 

¿Qué es el Plasma de convaleciente o recuperado?

El plasma es la porción no celular de la sangre, representa aproximadamente el 50% de la misma, se extrae a través de un proceso llamado plasmaféresis, de pacientes que ya se han recuperado de COVID para ser luego utilizado en pacientes que atraviesan la enfermedad activamente y que se encuentran en la fase pulmonar o fase 2, es decir, de moderado a severo y en pacientes con factores de riesgomn que podrían llegar a manifestar un cuadro grave de la enfermedad.
¿Y por qué se utiliza? Porque este plasma adquirido de pacientes recuperados, contiente un tipo de anticuerpo anti-SarsCov2, llamado Inmunoglobulina G, que neutraliza al virus, uniéndose a una proteína externa del mismo, llamada Spike Protein, la responsable de adherir a la célula humana blanco, a través de receptores llamados ECA II, para desencadenar el ingreso a la misma. Estos mismos anticuerpos “anularán” así, a todas aquellas partículas virales que estén distribuidas en el organismo del paciente afectado.

Este estudio experimental, comenzó a realizarse en Mayo Clinic, Minesotta, EEUU, la cual estableció un protocolo de referencia para todas los centros científicos del mundo que acompañen el estudio.
En nuestro país, la que se encuentra a cargo del desarrollo, es la FUNDACION INFANT, dirigida por el Dr. Fernando Pollack, médico infectólogo pediatra.
La Fundación INFANT, es una organización argentina, sin fines de lucro, que fue creada en el año 2003, encargada de realizar estudios científicos sobre enfermedades de impacto masivo. Actualmente, se encuentra financiada por el Ministerio de Ciencia y Desarrollo, por el Conicet, por la Fundación de Bill y Melinda Gates, la Path Foundation, Laboratorio Roemmers, Fundación Bunge y Born, el Molecular Research Council de Inglaterra, entre otros.

Como dijimos, el tratamiento con plasma de pacientes recuperados de Covid, sigue siendo un estudio experimental, del cual también Argentina forma parte. Según fuentes como Clarín, se invirtieron 180 mil dólares para iniciarlo, y el principal objetivo, a diferencia de otros países, es apuntar el tratamiento hacia pacientes mayores de 65 años, que presenten algún tipo de comorbilidad que los haga más susceptibles, tal como la Obesidad Mórbida, Diabetes, Enfermedad Cardiovascular etc, con la aplicación dentro de las 72 horas de iniciada la sintomatología, a los efectos de evitar que el cuadro progrese a la fase pulmonar con falla multiorgánica.
En caso de aprobarse la primer fase del estudio, la Fundación Bill y Melinda Gates, financiaría el resto, que utilizaría la inmunización pasiva, es decir, plasma, para pacientes infectados a través de inyecciones intramusculares.

El equipo de Fernando Polack (INFANT) coordina desde el Hospital Mlitar Central en CABA y según fuentes cercanas al establecimiento, hasta ayer 24 de Junio del corriente, ningún paciente habría sido sometido aún al tratamiento. Aparentemente, por falta de indicaciones entre los mismos pacientes internados.
Desde el Hospital Malvinas, su subdirector, el Dr. Javier Melis informó que se le aplicó plasma a veinte pacientes de terapia intensiva y que hasta el momento, han egresado ocho. Desde el Hospital Municipal “Dr. Emilio Ferreyra” de Nechochea, se informó que se comenzaría con el procedimiento. Otros centos habilitados y que han aplicado el protocolo, son el Hospital El Cruce de Florencia Varela, y Hospital Posadas, entre otros.

Es tal el apoyo que tiene este tratamiento que hasta el propio Gobierno de la Provincia de Buenos Aires promociona la donación de plasma con este aviso.

Y el propio Gobernador Axel Kicillof twitteó el aviso.

Por su parte, el diputado del Frente de Todos Martin Soria envió al Congreso un proyecto de ley para crear un Registro Nacional de Plasma de Pacientes Recuperados de SARS-CoV-2- que permita «organizar y sistematizar los centros de reclutamiento de dadores voluntarios de plasma, los centros de tipificación de dadores habilitados y el centro informático del Registro».

Entre sus fundamentos, el proyectos del rionegrino estipula que el «plasma de pacientes recuperados permitió sensibles mejoras y contribuyó en la recuperación de decenas de casos». Pero, es tan así?

¿Cuál es la efectividad comprobada del uso de Plasma en pacientes con Covid?

El 1 de Junio de este año, el Dr. Damián Alvarez Paggi, Lic. en Biología y Doctor en Ciencias Químicas, miembro del equipo de la Fundación Infant, ratificó lo dicho anteriormente, es decir, afirmó que se trata de un estudio experimental, y que no se dudará en adoptar cualquier otro rumbo en caso de no evidenciarse lo esperado en relación a las respuestas clínico-inmunológicas esperadas.
Con respecto a los resultados que provienen de fuentes científicas internacionales, no resultan del todo concluyentes, si bien algunos pueden tener resultados alentadores, estos no carecen de limitaciones metodológicas. Un estudio multicéntrico abierto, aleatorizado, realizado en 7 centros médicos de la Ciudad de Wuhan, China, mostró baja efectividad en los pacientes sometidos al plasma de convaleciente. La revista JAMA publicó que el 51,9 % de los que fueron tratados con doble aplicación, presentó apenas una leve mejoría clínica (oxigenación, cambios en radiografía de torax), sin modificación en la mortalidad (Li L, Zhang W et al).
Existieron estudios previos en China que fueron prácticamente descartados por su impresición metodológica, ya que no se realizaron con la presencia de grupos controles, además de tener pacientes ya tratados con soporte farmacológico.
En la Mayo Clinic, Minnesota, un estudio más actual, realizado en 5000 pacientes, reveló una mejor respuesta clínica, pero en un porcentaje mínimo, algunos pacientes presentaron complicaciones inherentes al uso del plasma, como cuadros de anafilaxia, de sobrecarga pulmonar asociada a circulación, o cuadros hemolíticos. Por último, 4 pacientes fallecieron, aparentemente de causas vinculadas directamente a la inyección de plasma.
¿Es el Plasma de convaleciente la gran salida temporal? será cuestión de tiempo para ver los resultados del estudio en nuestro país y en el mundo, sobre todo cuando aparecen “competidores fuertes» como la Dexametasona, fármaco glucocorticoide, económico y fácil de producir, que acaba de evidenciar recientemente, en forma preliminar, el descenso de la mortalidad en un tercio de los pacientes con asistencia respiratoria mecánica (Recovery-2020). La OMS ya exhortó a varios países a que aceleren la producción de este fármaco.

Estamos en medio de un escenario de incertidumbre absoluta en relación al Covid. Nuestro umbral de sensibilidad ante la sobreinformación se vuelve cada vez más bajo. Se nos exigen sacrificios, tanto económicos como humanos, porque aunque sea por una buena causa, ¿a quién no le cuesta renunciar a una parte de su Libertad?
Aparecen proyectos de ley que nos exigen aún más, hasta el punto de tener que soportar presión para entregar parte de nuestra sangre luego de haber sufrido una enfermedad; esto es lo que alegan unos «muchos pocos”.
Y por último, es incuestionable el deseo de todos para que aparezca una vacuna, una cura; cualquier método que sea eficaz hasta que llegue ese momento, será bienvenido, y sé que los argentinos somos solidarios per sé, y haremos todo lo posible para ayudarnos entre nosotros, pero seamos cautelosos con nosotros mismos, en caso de que «los demás» no se esfuercen en serlo.
Ya no hay espacio para más zozobra, tampoco para dar un paso atrás, y por favor, volvamos a leer la primer palabra de esta nota, pido que la recordemos: “Infodemia”, para que no tengamos que volver a «empezar de nuevo”.

El Dr. Martín Carrizo es médico Legista