De confirmarse su identidad, el cadáver hallado fortuitamente el sábado en un canal cerca de la entrada a Bahía Blanca será la primera novedad importante en la investigación por la desaparición de Facundo José Astudillo Castro (22). Como contó #BORDER, su búsqueda estaba trabada en un rompecabezas de versiones sobre qué sucedió con él el 30 de abril entre las 9 de la mañana (cuando iba a dedo hacia Bahía y fue interceptado en Mayor Buratovich por violar la cuarentena), y las 20.21, cuando un amigo de él recibió un mensaje desde su celular. No se contactó más con su entorno.

La investigación comenzó el 5 de junio, con una “averiguación de paradero” que tramitó en la justicia provincial. En julio la causa pasó a la justicia federal, con la Policía Bonaerenses apartada a pedido de las querellas familiar e institucional, y el objetivo de investigar una presunta “desaparición forzada”. Desde el principio, la gran incógnita es si Facundo logró avanzar hacia Bahía, como indica un conjunto de versiones de policías que aseguran que lo identificaron y lo dejaron seguir adelante (y como suponía el primer fiscal del caso), o si en cambio nunca logró salir por sus medios de Buratovich después del retén y la Policía tiene responsabilidad en ello.

Peritos trabajaron primero en un lugar rural –el canal “Cola de ballena”– donde apareció un cuerpo, en Villarino viejo. Participan la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y, a pedido del fiscal Santiago Ulpiano Martínez, también el Equipo Argentino de Antropología Forense. Tienen un primer objetivo: determinar la identidad, que es lo que espera la familia de la víctima.  A esos fines, los restos ya fueron trasladados al laboratorio del EAAF, en la Ciudad de Buenos Aires.

El hallazgo fue señalado por un pescador y su estado es “cadavérico”, comunicó la Fiscalía Federal 1 de Bahía Blanca, donde tramita la causa. También dijo que fue avistado “sobre el suelo”. No se incluyeron referencias al sexo probable, a si estaba con ropa o no, o a si se recogieron otros elementos en la zona. Si este hallazgo se correspondiera con quien en vida fue Facundo, los investigadores deberán aproximarse mediante una autopsia a cuándo se produjo su muerte, y determinar si se advierten o no lesiones que puedan haberse producido en vida.

La zona es Villarino viejo. El sitio local La Brujula24 estimó que el punto está a 60 kilómetros de Buratovich, donde Facundo fue infraccionado el 30 de abril, a unos 8 km de la rotonda de General Cerri, y a unos 16 kilómetros del cruce de vías donde una testigo, “E.R.”, dijo haberlo dejado en su auto ese mismo día después de las cuatro de la tarde (Facundo hacía dedo). 

Este último testimonio –que fortalece las versiones policiales sobre el trayecto que habría hecho el joven– resultó creíble para la jueza, Gabriela Marrón, al estar respaldado por la lectura de la patente del vehículo de esta testigo en las cámaras de la estación Fitosanitaria que hay en el km 714 de la ruta 3. Esta posible secuencia también se relaciona bien con lo que surge de una antena cercana de la empresa Claro en Ingeniero White (“Polopetroquímico”), que tomó a las 16.06 el celular de Facundo.

Facundo Astudillo Castro

Facundo Astudillo Castro

El trabajo pericial es incipiente y la escena donde están los restos podría relacionarse bien con los datos de la causa antes mencionados y con otros, que quizá sacarían a Facundo Astudillo Castro del núcleo en Buratovich y Origone; es decir, de la teoría de una desaparición forzada. Sin embargo, la zona del hallazgo estuvo incluida en un operativo de rastrillo finalizado el viernes con resultado negativo. Por eso, uno de los abogados de la familia, Leandro Aparicio, aseguró en distintos medios que el cadáver que ahora se busca identificar “fue plantado”. 

En adelante, la investigación debería poder comenzar a despejar el rompecabezas de testimonios existentes (que no encajan todos a la vez) y avanzar en descubrir qué ocurrió con Facundo durante esa jornada, hace tres meses y medio, cuando iba a dedo desde su pueblo, Pedro Luro, hacia Bahía, se cree que para ver a su ex pareja.

Por el momento, la jueza Gabriela Marrón no sospecha de los policías señalados por la querella y no hizo lugar a indagarlos. El único agente policial desafectado en el marco de estos hechos es el subcomisario Pablo Reguilon, a quien se le abrió un sumario por una denuncia por “intimidación”, informaron a BORDER en la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense.