El confinamiento por Covid-19 repercutió de manera indiscutible en la salud mental de todos los argentinos. Sin embargo, los jóvenes con antecedentes de adicciones, o «consumos problemáticos” -que, según su denominación legal actual, son quienes consumen sustancias psicoactivas como la cocaína, la marihuana o el alcohol- tienen en momentos de aislamiento el mayor desafío desde el punto de vista psicoemocional.

Tanto el distanciamiento social obligatorio como las medidas epidemiológicas de urgencia adoptadas para evitar contagios en centros de rehabilitación -entre ellas, la interrupción de visitas de familiares- han precipitado la reagudización de cuadros depresivos dentro de este grupo comunitario. 

Para impedir la diseminación de la Covid, los centros de internación y/o ambulatorios han tenido que adaptarse a protocolos y a recomendaciones provenientes de organismos nacionales como el Ministerio de Salud y la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), cuya función es la de establecer políticas de tratamiento y prevención acerca del consumo de drogas y otras sustancias a nivel nacional.

#BORDER recogió testimonios de todo el país para conocer cómo se adaptan los centros ambulatorios y las residencias terapéuticas al protocolo actual de la Sedronar. Y también para conocer cómo sobreviven durante la crisis económica. 

El protocolo de Covid-19 y su impacto en las internaciones

Para ingresar por primera vez a los centros de rehabilitación, los pacientes deben cumplir con un aislamiento mínimo de 14 días. Muchas veces, las comunidades carecen del espacio físico necesario para llevar a cabo esta medida. Esto condiciona el ingreso de aquellas personas con antecedentes de adicciones que consultan por primera vez, o que reingresan luego de haber sufrido una recaída. 

“Mi hijo decidió internarse y tuvimos que esperar más de una semana para que pudiera ingresar. Mientras tanto, yo estaba desesperada por miedo a que se arrepintiera. Además, las guardias no reciben pacientes en crisis por consumo, están todos abocados al Covid”, refirió Valeria, cuyo hijo de 22 años es adicto a la cocaína desde los 14.

Con respecto a los centros ambulatorios, los que funcionan como hospital de día, tuvieron que empezar a atender a sus pacientes a través de plataformas online o de redes sociales como Zoom o WhatsApp, a los fines de brindarles contención en contexto de distanciamiento social. A pesar de estos esfuerzos, muchos carecen de la tecnología necesaria para adherir al programa. Esto suele precipitar la recaída y la interrupción del tratamiento.

Además, no siempre esta nueva forma de asistencia resulta eficaz a los efectos de ejecutar un tratamiento interdisciplinario, sobre todo durante las primeras etapas, cuando existe una alta carga de inestabilidad emocional en los jóvenes que consumen. 

Desde la línea 141, destinada a la contención de personas adictas en escenario de aislamiento, se informó a #BORDER que estos centros dependientes de la Sedronar están funcionando con días y horarios limitados. “Los profesionales trabajan desde su domicilio”, agregaron.

Muchos centros exigen para el ingreso la realización de un hisopado para descartar Covid, aun cuando se presenten sin síntomas y sin haber tenido antecedentes de contacto estrecho. Esto termina dilatando más la espera de los mismos pacientes para comenzar un tratamiento. Además, la mayoría carece de recursos económicos suficientes para poder pagar el estudio. Cuando esto se realiza por medio de organismos dependientes de la Sedronar, los plazos se vuelven muy extensos.

Los centros especializados en adicciones también deben conformar un comité de emergencia, el cual deberá ser registrado ante la Sedronar. Las Instituciones también deben firmar una declaración jurada comprometiéndose a implementar los puntos del protocolo enumerados en esta nota.

El ahogo económico 

#BORDER pudo hablar con varios centros y comunidades especializadas en adicciones. Muchos de ellos refirieron la inestabilidad económica como principal preocupación.

Hernán Ruiz, director de Darse Cuenta, una ONG de La Plata dedicada al tratamiento de jóvenes con diferentes tipos de adicciones, cuenta que la comunidad tiene 140 jóvenes internados, y 60 ambulatorios. Aproximadamente 90 de los jóvenes que están internados son afiliados a IOMA, obra social que adeuda pagos hace más de 5 meses: “Tenemos que pagar el sueldo de 40 empleados, no podemos seguir tomando gente de esta obra social. Si esto sigue así, vamos a tener que dejar a muchos chicos en la calle y no es lo que queremos. Estamos esperando la respuesta de Homero Giles, Presidente de IOMA”, señaló el director.

Desde REMAR San Miguel, una ONG con varias sedes en el país, informaron que el paciente que ingresa debe concurrir con un hisopado negativo para Covid-19: “La mayoría los realiza en el hospital Santa María de San Miguel, y cuando no se puede ahí, revolvemos cielo y tierra para que lo hagan en otro lugar”, expresaron. 

Desde REMAR Mendoza, informaron una situación muy similar. «La ayuda del Estado es nula, no estamos pudiendo conseguir fondos”, señalaron.

En Cuarta Opción, una Asociación Civil de Francisco Álvarez dedicada al tratamiento y la rehabilitación de jóvenes con consumos problemáticos, manifestaron la misma preocupación respecto al pago de las Obras Sociales, entre ellas IOMA. “Muchas obras sociales están atrasadas, hacemos malabares con los fondos. Además, pedimos asistencia a través del programa Asistencia de Emergencia para el Trabajo y la Producción de ANSES (ATP) y nunca nos llegó».

Desde Jujuy, un psicoterapeuta especializado en adicciones que trabaja en una de las dependencias de la Sedronar y prefirió resguardar su identidad, comentó que ve positiva la medida de incentivar a los jóvenes con estos fondos, dadas las pocas posibilidades laborales al momento de concluir un tratamiento. Pero por otro lado, en Jujuy, es común que los chicos recaigan, que entren y salgan de los centros varias veces. El hecho de que manejen dinero puede ser un arma de doble filo. «La idea suena muy noble, pero no hemos tenido buenas experiencias con este tipo de programas. Las agrupaciones sociales siempre acaban metiéndose en el medio», agregó.

El programa del Gobierno para paliar esta problemática

El 6 de agosto pasado, Santiago Cafiero, Jefe de Gabinete de la Nación, anunció junto a  Gabriela Torres, secretaria de la Sedronar, y a Daniel Arroyo, Ministro de Desarrollo Social, la implementación del Programa Potenciar Acompañamiento. Se trata de un plan integral para incentivar durante un año con $8.500 mensuales a los jóvenes que se encuentren transitando la última etapa de su tratamiento de rehabilitación en distintas sedes de la red federal que depende de la Sedronar. 

Al anunciar el programa también estuvieron Emilio Pérsico, Secretario de Economía Social y Juan Grabois, dirigente de la Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), el coordinador de la Comisión Nacional de la Pastoral de Adicciones, padre José “Pepe” di Paola. “Es siempre fácil echarle culpa a las personas y no mirar que quizá es el sistema el que hay que cambiar, sobre todo cuando es uno que genera exclusión”, refirió Cafiero al momento de anunciar este programa integral.

Sedronar se encuentra presente en 17 provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los centros que estarán incluidos en el “Potenciar Acompañamiento” son las Casas Educativas Terapeúticas (CETs), las 215 Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAACs), los Dispositivos Integrales de Abordaje Territorial (DIATs), y otros centros externos que tengan convenio con el organismo estatal. La mayoría de ellos están gestionados por Organizaciones Sociales.

La idea, según el Gobierno, es acompañar a estos jóvenes en la etapa final del tratamiento para promover su reinserción social y laboral. El programa también incluye la realización de trabajos dentro las instituciones donde realizan su propio tratamiento. Incluso algunos jóvenes, especialmente quienes se encuentren en etapas más avanzadas, tendrán como tarea apuntalar a sus pares.

Según dijo Arroyo en una conferencia de prensa con el gobernador Axel Kicillof, los fondos de Potenciar Acompañamiento vendrán de los 20.000.000 de pesos del Programa Potenciar Trabajo, que tendrá como fin generar fuentes de trabajo dentro de la economía popular (favorecerá a vendedores ambulantes, artesanos y trabajadores de la construcción).

Por otro lado, el senador nacional de Juntos por el Cambio Pablo Daniel Blanco presentó un pedido de informes al Poder Ejecutivo Nacional sobre los detalles del Programa Potenciar Acompañamiento: origen de los fondos, criterios de selección de los beneficiarios y mecanismos de regulación que se aplicarán a los efectos de garantizar transparencia.

A nadie le resulta indiferente el flagelo de la drogadicción en nuestros jóvenes. La inserción social y laboral de las personas en situaciones de consumos problemáticos resulta compleja y requiere de un abordaje integral que sea diseñado y supervisado por profesionales de la salud especializados en la problemática”, señaló Blanco.

Aún estamos en momentos complicados en relación a la pandemia por Covid. Queda mucho camino por recorrer desde lo epidemiológico. El Gobierno ha adoptado medidas prioritariamente sanitaristas al momento de enfrentar la pandemia. Aunque cuando hablamos de salud, resulta irresponsable relegar la salud mental.

El Gobierno Nacional demoró más de 150 días en comenzar a tomar medidas exclusivamente destinadas al sector de la población que lidia con problemas de alcohol y de drogas; un verdadero lujo, en un país donde la pobreza, la delincuencia, y el narcotráfico crecen en forma exponencial.