El establishment empresarial encendió las señales de alerta semanas atrás, al escuchar al canciller Felipe Solá confirmar que la Argentina se embarcará en el proyecto político y económico más ambicioso de China de cara al siglo XXI. Se trata de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (también conocida como la “nueva Ruta de la Seda”), que al concretarse configurará un escenario de competencia feroz entre los capitales asiáticos y los intereses de las compañías alocadas en la Argentina pero que reportan a diario a sus casas matrices, ubicadas en Europa o los Estados Unidos.

Ante más de 200 empresarios de prestigio convocados por el Consejo Interamericano para el Comercio y la Producción (Cicyp), de fuerte perfil pronorteamericano, Solá deslizó este mes que era una decisión tomada la adhesión argentina al megaproyecto global de Beijing, que implica consolidar vínculos económicos, comerciales y financieros, aunque repuso que el Gobierno de Alberto Fernández «no concederá a China nada que no le conceda a otro socio de relevancia», para calmar las aguas con los inversores estadounidenses.

El discurso de Solá aconteció dos días después de una charla telefónica entre Fernández y el líder chino, Xi Jinping, quien lo invitó formalmente a realizar una visita de Estado para “para sellar juntos una nueva etapa de la relación entre ambas naciones”, una fórmula que entre líneas implica rubricar los papeles de ingreso al Club de la Franja y la Ruta. Pero, ¿qué implica eso? ¿por qué se inquietan tanto los empresarios? ¿Qué ambiciones tiene China en el país?

Cuantiosos fondos disponibles

En 2013, Xi Jinping presentó el gran proyecto político con el que el Estado chino busca propagar su influencia en todos los continentes y asegurarse una posición dominante en el escenario económico mundial por las próximas décadas. Con cierta reminiscencia poética, China busca restablecer aquella Ruta de la Seda que conectó su territorio con Europa y Oriente Medio, pero aggiornada a estos tiempos.

El profesor Gustavo Girado, especialista en China de la Universidad Nacional de Lanús (UNLA) y hombre de consulta para varios funcionarios nacionales, precisó a Border que Beijing “quiere desplegar intereses por encima de su zona inmediata, especialmente en el Cáucaso meridional, con tres rutas marítimas y dos terrestres que van hacia Portugal, África, pero también sobre América latina”.

Girado entiende que la Franja y la Ruta “es el proyecto de infraestructura más grande del mundo y dispone de cuantiosos fondos a disposición para garantizar infraestructura y tecnología” en aquellos países a los que China considera “socios confiables para proveerle a largo plazo los alimentos y la energía que su economía necesita”. Esos recursos, puntualiza el sinólogo, “se encuentran en excedente en los países del hemisferio sur, que son a la vez los que están en vías de desarrollo, pero a su vez no cuentan con recursos suficientes”.

¿Una cancha desnivelada?

El intercambio de galanteos entre China y las autoridades del Gobierno provocó inmediatamente preocupación entre representantes de varias capitales estadounidenses y europeos, según pudo saber este portal.

La oferta de fondos chinos para una economía que necesitará inversión en los próximos años levanta suspicacias entre los futuros competidores por la eventual concesión de ventajas comparativas, sea en formato de licitación, o peor aún, si el Gobierno procediera a conceder zonas de explotación o adjudicara grandes obras “llave en mano”.

El propio Solá debió aclarar taxativamente que el Gobierno “no concederá a China ninguna ventaja que no otorgue a otro socio de relevancia”, y así lo reafirmó ahora su jefe de gabinete, cuñado y socio político, Guillermo Justo Cháves, al reafirmar que el Frente de Todos “no hace seguidismo como sucedía en el gobierno anterior” y se ubica “en una clara defensa del no alineamiento activo”, que en términos llanos implica esforzarse por mantener cordialidad y equidistancia de todas las potencias globales.

Girado, en tanto, sostiene que “China impone las mismas condiciones que cualquier corporación transnacional cuando desembarca en un país en vías de desarrollo”, aunque admite que Beijing tiene una política más agresiva con el financiamiento y menos costos que pagar por su aparato político y productivo verticalista y fuertemente concentrado, en comparación con las corporaciones que se rigen por las reglas del sistema capitalista y deben rendir cuenta a sus accionistas privados y stakeholders.

Con la pandemia, China donó millones en material sanitario y el ministro de Salud, Ginés González García, le abrió las puertas a la vacuna de ese país

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El menú para los invitados

A través de una gestión con la embajada asiática en Buenos Aires, #BORDER pudo identificar los principales proyectos de interés para China en la Argentina.

Oficialmente, la representación diplomática respondió a este medio que “las autoridades argentinas emiten de manera constante señales positivas y claras respecto a la promoción de la cooperación binacional en el marco de la Franja y la Ruta”, y que Fernández “dejó en claro al presidente Xi que espera profundizar el comercio, las inversiones, la infraestructura y las finanzas”.

China sostiene que alcanzó “consensos iniciales sobre los contratos comerciales para la renovación del Ferrocarril San Martín, el Corredor Vial B (sobre la Ruta Nacional 5, desde Luján hasta Santa Rosa, La Pampa) y el desarrollo de la Hidrovía Paraná-Paraguay, la cual debe salir a licitación para su dragado y señalización a fin de mejorar su navegación.

Los chinos también reconocen interés en invertir en telecomunicaciones y redes 5G, a pesar de las señales negativas que el resto de los inversores del sector dieron del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que convirtió estos servicios en materia de regulación con tarifas reguladas por el Estado.

“Estamos en condiciones de fomentar nuestra cooperación en redes ferroviarias y viales, la navegación fluvial, la aviación civil, la tecnología 5G y la infraestructura portuaria, en pos de nuevos progresos en la interconectividad de la Argentina y esta región”, respondió a este portal un funcionario de la sede diplomática.

Además, China tiene interés en concretar de una vez la construcción de la cuarta central nuclear del país, llamada Atucha III, en cercanías de Campana, y a su vez tiene en su poder el primer parque fotovoltaico del país que ya vierte su energía a la red desde Jujuy. A la par, avanza con la construcción del complejo hidroeléctrico La Barrancosa – Cóndor Cliff (o Néstor Kirchner – Jorge Cepernic) sobre el río Santa Cruz, en la homónima provincia sureña. La vicepresidenta Cristina Kirchner visitó las obras en enero para renovar el apoyo a los capitales asociados que explotan el emprendimiento: nada más ni nada menos que Gezhouba Group Corporation, y Electroingeniería, del empresario Gerardo Ferreyra.

En el contexto de la pandemia, los chinos hicieron millonarias donaciones de material sanitario a la Argentina, y en agosto el ministro de Salud, Ginés González García confirmó que se llevarán a cabo en el país las investigaciones en conjunto con el Laboratorio Elea de la vacuna de la firma Sinopharm Group.

Por si esto fuera poco, recientemente la Argentina y China renovaron el intercambio de monedas (swap) que engrosa las reservas del Banco Central por u$S 18.500 millones (130.000 millones de yuanes). El BCRA terminó días atrás la primera operación en yuanes en el Mercado Abierto Electrónico (MAE), todo un hito para facilitar la demanda de la moneda china en la región.

Si esto fuera poco, en aras de incentivar las exportaciones a Asia, la Cancillería, el Ministerio de Agricultura y la cartera de Desarrollo Productivo están por cerrar un memorando de entendimiento que pondría las reglas de juego para construir 25 factorías de carne porcina con una inversión china de u$s 3800 millones y que redundaría en un aumento de las exportaciones de carne de cerdo a ese mercado por u$s 10.000 millones en cuatro años.

El acuerdo, que se esperaba rubricar en lo inmediato, debió aplazarse por la presión ambientalista, que exige garantizar condiciones de inocuidad en los alrededores de las plantas y cumplir los estándares de seguridad alimentaria y no encarnizamiento con las crías. Los ambientalistas no paran de reclamar al canciller Solá que vele por el bienestar de estos animales con mensajes en las redes sociales, donde exigen que, si no lo considera por ellos, al menos lo haga por su mascota, la chancha Pelota.