Hace un mes, el colegio de Pilar, Magno College, fue noticia por un hecho indignante. Ocho familias habían denunciado que a sus hijos no les iban a renovar las vacantes por tener discapacidades y dificultades para aprender. Finalmente, en los últimos días, las autoridades informaron que el instituto cerrará sus puertas para siempre.

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“En el día de hoy solicitamos la baja de la matrícula del colegio y anunciamos el cierre del mismo a partir de la finalización del Ciclo Lectivo 2022″, informaron desde la administración del polémico colegio de Pilar. Esto sucedió después de que los padres de los niños afectados denunciaron a la institución frente al INADI. Además, el establecimiento había sido intimado por la Dirección de Escuelas bonaerense para que cumplan con las normas de inclusión establecidas por ley.

“[La decisión] No tiene que ver con las numerosas dificultades que encontramos a lo largo del camino, sino con una nueva intervención de la Dirección General de Cultura y Educación, que desde hace un tiempo ha dado muestras de no acompañar nuestro plan”, argumentaron desde Magno College.

Los directivos, entre ellos el dueño que fue duramente criticado por sus repudiables dichos, señalaron que la ”interferencia de la Dirección General de Cultura y Educación” impidió “hacer lo que la ley no prohíbe, ni se nos obligue a hacer lo que la ley no manda”.

“Dado la animosidad creciente y el nivel de progresiva intromisión en nuestras decisiones, resulta más que claro que un Colegio como Magno College no es bienvenido en el sistema educativo de la Provincia de Buenos Aires”, sentenciaron en el comunicado oficial.

Según información de La Nación, los empleados y docentes del instituto se enteraron de esta decisión mediante el mismo comunicado  que fue publicado en las redes sociales y el sitio web del Magno.

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DISCRIMINACIÓN Y EXCLUSIÓN EN COLEGIO DE PILAR

El principal apuntado por estos hechos de exclusión y discriminación fue Sebastián Boix Mansilla, dueño del colegio de Pilar que, a fines de septiembre, informó a las familias sobre la no renovación de la vacante de sus hijos. Como si fuera poco, Mansilla justificó la decisión de una forma indignante, provocando el llanto de las madres presentes en la reunión: “Bajan la vara del aula”, expresó.

En la misma reunión, el dueño afirmó que “dispone de lo que él quiera para su colegio, sin importarle si nos gusta o no su respuesta”. Incluso, llegó a comparar la situación de los alumnos con el alquiler de una vivienda: “¿Alguna vez alquilaron una casa?. Yo en este caso vendría a ser el dueño de la propiedad y yo decido a quién se la alquilo y a quién no”, aseguró frente a los padres.

Tras las aberrantes declaraciones, las familias afectadas y las de otros alumnos, que se mostraron solidarios con la situación, decidieron realizar un abrazo frente al colegio de Pilar para mostrar el apoyo a los niñas y niños discriminados. A pesar de estas manifestaciones y las denuncias realizadas, la institución se mantenía en la misma posición de no renovar las vacantes, hasta dar a conocer el comunicado de este día.

 

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