La creciente dificultad de los hogares argentinos para afrontar sus compromisos financieros encendió una nueva señal de alarma. Esta vez, el planteo surgió desde la Iglesia Católica: Marcelo Colombo, titular de la Conferencia Episcopal Argentina, consideró necesario establecer criterios que permitan evitar que las familias queden atrapadas en niveles de deuda que luego resultan imposibles de sostener.
En declaraciones radiales, el religioso sostuvo que el Estado debería analizar alternativas para limitar el impacto que el endeudamiento puede tener sobre los ingresos de las personas. Entre las posibilidades mencionó la necesidad de establecer parámetros respecto de cuánto del salario puede destinarse al pago de deudas.
“Alguna solución tiene que haber”, sostuvo Colombo, al reclamar reglas que permitan ordenar la contratación de créditos y evitar que determinadas condiciones terminen perjudicando gravemente a los deudores.
El presidente de la CEA también hizo una distinción entre las diferentes formas en las que una persona puede quedar endeudada. Según explicó, existen obligaciones cuyas condiciones resultan desfavorables desde el comienzo, mientras que otras se acumulan de manera progresiva hasta colocar al deudor en una situación cada vez más complicada.
La advertencia de la Iglesia por las deudas que se acumulan con las billeteras virtuales
Colombo vinculó la problemática con un fenómeno que la Iglesia ya había señalado anteriormente: el crecimiento de la ludopatía asociada a las plataformas digitales.
En esta oportunidad, planteó que las billeteras electrónicas también pueden convertirse en una vía para que algunas familias acumulen obligaciones financieras difíciles de afrontar.
El titular de la Conferencia Episcopal señaló que, al igual que ocurre con otras formas de consumo compulsivo, el problema no debería analizarse únicamente desde la responsabilidad individual. Para la Iglesia, también es necesario observar las condiciones bajo las cuales se ofrecen determinados mecanismos de financiamiento y el impacto que tienen sobre los ingresos de los hogares.
El planteo se produce en momentos en que los indicadores oficiales muestran un incremento significativo de la morosidad entre los usuarios de servicios financieros.
Cuántas familias tienen problemas para pagar sus deudas
El reclamo de Colombo coincide con un deterioro de los indicadores de pago de los hogares. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), a partir de información del Banco Central y de la Central de Deudores, señaló que la morosidad de las familias en el sistema bancario llegó al 12,8% en junio de 2026.
La situación es todavía más marcada en el universo de las billeteras virtuales. De acuerdo con el mismo análisis, la mora alcanzó el 30,1%, por encima del máximo registrado durante la pandemia, cuando había llegado al 27,1% en mayo de 2020.
En términos generales, el informe contabilizó 5,91 millones de personas en situación irregular sobre un total de 20,96 millones de deudores.
La presión financiera también puede observarse en la proporción de los ingresos que los hogares deben destinar al pago de sus obligaciones. Según los datos citados del Banco Central, en abril de este año los servicios de deuda representaron el 24,1% de la masa salarial.
Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentraron, además, el 73% del saldo irregular correspondiente a los hogares en mayo de 2026.
“No nos interesa” no puede ser la respuesta, advirtió Colombo
Frente a este escenario, el titular de la Conferencia Episcopal reclamó una respuesta de las autoridades y rechazó que el problema sea considerado exclusivamente como una consecuencia de decisiones individuales.
“Lo que no se puede es tener una mirada superficial”, afirmó Colombo, quien cuestionó especialmente cualquier postura que implique desentenderse de quienes no consiguen afrontar sus obligaciones.
El religioso puso el acento en aquellos casos en los que el crédito deja de utilizarse para financiar consumos no esenciales y pasa a ser una herramienta para cubrir necesidades básicas.
Según su planteo, muchas familias terminan tomando deuda para poder sostener determinados gastos indispensables, una dinámica que puede generar un círculo difícil de interrumpir y cuyas consecuencias exceden el aspecto estrictamente económico.



