La noche del triunfo de Vélez ante Peñarol de Uruguay por la Copa Libertadores, celebrado en el estadio José Amalfitani, se vio empañada por un violento incidente en una cancha de fútbol ubicada en Juan B. Justo y Barragán. Un grupo de policías fuera de servicio fue atacado por miembros de la barrabrava del Fortín mientras disputaban un partido amistoso.
Según las cámaras de seguridad del lugar, los barras irrumpieron en la cancha al descubrir que uno de los jugadores llevaba un pantalón del club uruguayo. Tras una breve discusión, los hinchas de Vélez iniciaron el ataque, utilizando palos y lanzando insultos contra los oficiales.
En medio de los empujones, uno de los policías disparó al aire en un intento de disuadir a los agresores. Sin embargo, la situación se tornó aún más tensa cuando uno de los barras tomó el bolso de un agente y amenazó con sacar la pistola reglamentaria que estaba en su interior.
El control del caos
El caos fue finalmente controlado con la llegada del personal de Despliegue Intervenciones Rápidas (DIR), quienes lograron dispersar a los involucrados y restablecer el orden. La Policía Federal, a través de la División Intervenciones Judiciales, asumió el caso y, tras realizar las consultas judiciales pertinentes, tanto los barras como dos oficiales fueron demorados mientras se esclarecen los hechos.
Por otro lado, la Dirección de Asuntos Internos de la Policía inició un sumario administrativo para investigar la conducta de los agentes implicados en el incidente. Este episodio pone nuevamente en el foco la problemática de la violencia en el fútbol argentino y la necesidad de medidas más contundentes para garantizar la seguridad en los eventos deportivos y sus alrededores. Se espera que las investigaciones arrojen luz sobre lo ocurrido y se tomen las acciones necesarias para evitar que hechos similares se repitan.