La escritora y ensayista Beatriz Sarlo habló sobre el debate que tuvo lugar este jueves en la Cámara de Diputados para tratar el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo que envió el Poder Ejecutivo al Congreso.
"Fue muy interesante. Se atuvieron a los tiempos reglamentarios, muy estrechamente. Hubo, de los que yo seguí, (que habrán sido 40 o 50 discursos), dos del FDT y dos de Cambiemos que fueron muy buenos. Los cuatro discursos, a favor. Pero también hubo buenos discursos en contra. Fue un muy buen debate", analizó Sarlo en el programa Animales Sueltos.
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En otro fragmento de la conversación, la también periodista fue consultada por el periodista Luis Novaresio sobre su experiencia personal en relación al tema, y evocó una vieja propuesta (de la que participó) que hizo la revista Tres Puntos, en la que tres mujeres confesaban haber abortado. "Tomó la idea de una revista francesa donde, desde Simone de Beauvoir en adelante, un grupo de mujeres dijeron yo aborté, cuando se estaba discutiendo en la década del 50, comienzos del 60, el aborto en Francia. Y con ese modelo, Acuña, que era el secretario de Redacción, lo puso en Buenos Aires. Fue una gran idea".
Sobre si tuvo algún problema en revelar públicamente su experiencia, la intelectual dijo tener "una visión completamente laica sobre la cuestión del aborto". "Lo que dije es que realmente fue un alivio en cada una de las situaciones que pasé, y no me costó nada decirlo eso", explicó.
"Creo que fueron tres veces. Era una época donde conseguir los anticonceptivos, las pastillitas, que en esa época se decía solo pastillitas, o diafragmas; a veces no se conseguían, o se conseguían habitualmente en la farmacia de la calle Florida que estaba a la vuelta de la facultad de Filosofía y Letras. Y ahí, podía pasar que alguien que no deseara un embarazo, lo obtuviera. (...) Una vez que llegabas a la farmacia, no necesitabas ni siquiera una receta", explicó.
También se refirió a su prematuro deseo de no ser madre: "A los 17 años, yo sabía que no quería hijos en mi vida. No entraba dentro de mi horizonte eso. (...) Tener un hijo, a una mujer, le planteaba problemas que hoy no podemos soñar: dejaba tres años la facultad, se atrasaba cuatro años respecto de cómo venía siendo. En mi generación les costó mucho, y supongo que habrán tenido grandes satisfacciones después", matizó.
Finalmente, dijo que su plan salió "tan bien" por tener una relación "muy problemática" con su familia. "A los 17 años, ya estaba sola en el mundo, ganándome la vida como podía, y viviendo como podía. Esas presiones que las familias ejercen sobre las mujeres, no tenían lugar para ejercer sobre mí".