La expansión de Vaca Muerta empieza a desplazar el centro de gravedad de la actividad petrolera hacia el norte de Neuquén. En esa zona, donde las grandes compañías del sector avanzan con nuevos desarrollos, Chevron prepara una de las apuestas más ambiciosas de su historia en la Argentina: desembolsará US$ 13.800 millones para transformar El Trapial en un polo de producción no convencional y triplicar su volumen de extracción durante la próxima década.
El proyecto, que espera la aprobación del Gobierno para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), representa la mayor inversión extranjera presentada hasta el momento bajo ese esquema. La iniciativa consolida la presencia de la compañía estadounidense en la formación neuquina y refuerza el interés de las principales petroleras por ampliar la capacidad exportadora del país.
El Trapial, el nuevo eje de la expansión petrolera en Neuquén
Ubicado cerca de Rincón de los Sauces, El Trapial es un área de 450 kilómetros cuadrados, más del doble de la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. La compañía cuenta allí con infraestructura propia, un aeródromo y un campamento que alberga a unos 350 trabajadores directos e indirectos.
La distancia con la capital neuquina explica parte de esa logística: el traslado terrestre demanda unos 255 kilómetros y alrededor de cinco horas. Para facilitar el movimiento del personal, Chevron dispone de vuelos regulares hacia el yacimiento, además de instalaciones recreativas para sus empleados.
El campo ya produce más de 40.000 barriles equivalentes de petróleo por día. En los últimos días, la extracción de crudo alcanzó los 35.000 barriles diarios, un volumen que representa cerca del 4% de la producción nacional. Con el desarrollo de los recursos no convencionales, la empresa busca dejar atrás el declive que había afectado a la explotación tradicional y recuperar niveles de actividad que parecían lejanos.
Una operación que exige miles de toneladas de arena y millones de litros de agua
La escala del proyecto también se refleja en los insumos que requiere la actividad. La estimulación hidráulica de los pozos demanda unos 12.000 metros cúbicos de agua por día, equivalentes a 12 millones de litros, además de un flujo constante de arena para sostener la fractura de las rocas y permitir la extracción de hidrocarburos.
En El Trapial circulan diariamente alrededor de 70 camiones cargados con 30 toneladas de arena cada uno. La mayor parte del material llega desde Entre Ríos, lo que supone trasladar unas 2.100 toneladas por jornada a través de las rutas argentinas.
Como parte de los compromisos asumidos bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP), Chevron deberá invertir al menos US$ 2.000 millones en el yacimiento antes de que termine 2028.
La relación de Chevron con Vaca Muerta comenzó hace más de una década
La compañía estadounidense fue una de las primeras petroleras internacionales en apostar por el potencial de Vaca Muerta. En 2013 selló un acuerdo con YPF para desarrollar Loma Campana, cuando la formación todavía atravesaba sus primeras etapas de explotación no convencional y el país mantenía restricciones cambiarias.
Aquel proyecto se convirtió en un punto de inflexión para la industria. Loma Campana es actualmente el yacimiento de mayor producción de la Argentina, con un volumen que puede alcanzar los 110.000 barriles diarios. La mitad corresponde a YPF y la otra mitad a Chevron.
El acuerdo se apoyó en el Decreto 929/2013, que estableció beneficios fiscales y cambiarios para incentivar las inversiones hidrocarburíferas. Aunque el Gobierno de Javier Milei dispuso su eliminación, las empresas que ingresaron bajo ese régimen conservarán las ventajas vinculadas con sus proyectos anteriores.
Además de Loma Campana y El Trapial, Chevron participa en Narambuena, otro desarrollo operado por YPF. La nueva inversión permitirá ampliar su presencia en una cuenca que se convirtió en uno de los principales activos energéticos del país.
El RIGI, la apuesta del Gobierno para atraer capitales de largo plazo
El desembarco de Chevron bajo el RIGI se inscribe en una estrategia más amplia para captar inversiones de gran escala, con reglas de estabilidad y condiciones que faciliten el desarrollo de proyectos destinados a los mercados internacionales.
La compañía destacó el potencial argentino durante la conferencia CERAWeek, realizada en Houston en marzo. Su CEO, Mike Wirth, incluyó al país entre los destinos relevantes para el negocio energético y valoró las reformas impulsadas por la administración de Milei, en particular el régimen de incentivos para grandes inversiones.
En ese encuentro, los ejecutivos de Chevron también dejaron abierta la posibilidad de que la Argentina se convierta en un proveedor de gas natural licuado (GNL) en el futuro. La perspectiva se vincula con el crecimiento de la producción de Vaca Muerta y con la posibilidad de desarrollar infraestructura para exportar gas a escala global.
El desafío de competir con Estados Unidos
Pese al potencial de la formación neuquina, las empresas todavía enfrentan diferencias de costos frente a Permian, la principal cuenca no convencional de Estados Unidos. La producción en Vaca Muerta resulta alrededor de un 30% más cara, una brecha asociada a la escala de las operaciones, la madurez de los yacimientos, la logística, la competencia entre proveedores y las condiciones macroeconómicas locales.
La expectativa de las petroleras es que el crecimiento de la actividad permita reducir progresivamente esos costos. Para eso, consideran clave la continuidad de las reglas de juego, la expansión de la infraestructura y la posibilidad de comercializar los hidrocarburos en el exterior a precios internacionales.
Con su plan de US$ 13.800 millones, Chevron busca aprovechar esa ventana de oportunidad y convertir a El Trapial en uno de los motores de la próxima etapa de desarrollo de Vaca Muerta.



