Un episodio de extrema gravedad institucional y social alteró la jornada lectiva en un centro de desarrollo infantil ubicado en el barrio Ampliación Cabildo, al sur de la ciudad de Córdoba. El hallazgo fortuito de decenas de dosis de estupefacientes en poder de un infante de dos años derivó en la intervención de la Justicia y en la inmediata detención de la progenitora del menor.
El hecho se desencadenó durante el ingreso del turno habitual, cuando las docentes realizaban la recepción de los alumnos y la acomodación de sus pertenencias personales. Fue en ese instante donde una de las educadoras advirtió la presencia de un elemento ajeno a los útiles escolares en las manos del niño, lo que encendió las alarmas de las autoridades del establecimiento.
El hallazgo del material estupefaciente y la alerta preventiva
Al asistir al pequeño en el retiro de sus prendas de abrigo, la docente a cargo de la sala notó que el alumno manipulaba un monedero de tonos rosa e intentaba acceder a su interior. Con el fin de resguardar la seguridad del aula, la maestra retiró el objeto y descubrió una notable cantidad de envoltorios plásticos transparentes que contenían una sustancia en polvo de color blanco.
Frente a la sospecha de hallarse ante una sustancia prohibida, la dirección de la institución activó los protocolos de contingencia. Las autoridades escolares notificaron a las áreas de asistencia social correspondientes y se comunicaron con la central de emergencias de la Policía provincial para solicitar la presencia de efectivos en el predio.
Reclamo de la mercadería y posterior aprehensión
Poco tiempo después de la notificación policial, la madre del niño regresó al edificio escolar con la intención de retirar al menor. En ese contexto, mantuvo una discusión con el personal docente en la que exigió formalmente la restitución del contenedor con la sustancia ilícita. Según testimonios recabados por los investigadores, la mujer argumentó que la comercialización de ese material constituía el sustento económico fundamental para el mantenimiento de su grupo familiar.
Ante la firme negativa de las educadoras, la sospechosa abandonó momentáneamente el lugar, pero reapareció minutos más tarde junto a un familiar para buscar a otra de sus hijas. En esa segunda instancia, uniformados que ya permanecían en el establecimiento procedieron a su identificación y arresto inmediato a instancias de las autoridades judiciales de turno.
Análisis periciales y resguardo de los menores
Efectivos de la Fuerza Policial Antinarcotráfico se hicieron presentes en el colegio para efectuar las pruebas químicas orientativas sobre el material incautado. Los reactivos de campo arrojaron resultado positivo para clorhidrato de cocaína, contabilizándose un total de 71 dosis fraccionadas y listas para su distribución.
La aprehendida fue trasladada a sede judicial e imputada por presunta infracción a la Ley Nacional de Estupefacientes. En paralelo, y con la intervención de los organismos estatales de protección de derechos de la infancia, se dispuso que los dos niños involucrados quedaran bajo la custodia de su abuela materna mientras avanza la instrucción de la causa.



