La decisión de la Prefectura Naval Argentina de participar en la capacitación de profesionales de la Marina Mercante de Paraguay abrió un nuevo frente de conflicto para el Gobierno de Javier Milei. La Federación Sindical Marítima y Fluvial (FESIMAF) reclamó explicaciones a la fuerza y puso bajo la lupa el alcance de la cooperación con el país vecino.
La capacitación se desarrolla en la Escuela Náutica de la Armada Paraguaya y está destinada a profesionales que buscan reunir los requisitos para desempeñarse como prácticos en el tramo comprendido entre Asunción y el Río de la Plata.
Para FESIMAF, el problema no pasa por la cooperación con Paraguay en sí misma, sino por el eventual impacto que la formación de trabajadores extranjeros pueda tener sobre actividades que actualmente realizan profesionales argentinos.
El sindicato sostiene que existe una diferencia entre colaborar con otros países para mejorar la seguridad de la navegación y formar personal extranjero que posteriormente pueda aspirar a ocupar funciones profesionales en aguas argentinas.
La advertencia por la soberanía de la Hidrovía
El planteo gremial adquiere una dimensión política porque se produce en medio de una disputa de larga data por el peso de Paraguay en la navegación de la Hidrovía y por la pérdida de competitividad de la Marina Mercante argentina.
FESIMAF cuestionó que una fuerza de seguridad argentina participe de manera directa en la preparación de trabajadores paraguayos y pidió conocer cuál es el acuerdo que habilitó esa intervención, qué organismos del Gobierno participaron de la decisión y cuáles son los contenidos de la capacitación.
La organización también busca determinar qué tipo de certificación reciben los profesionales paraguayos y, sobre todo, si esa formación podría permitirles obtener posteriormente habilitaciones para desempeñarse como prácticos, pilotos o baqueanos en aguas argentinas.
El gremio considera que la integración regional debe contemplar condiciones de reciprocidad y sostiene que no puede traducirse en una sustitución de trabajadores argentinos por personal extranjero.
Villar acusó al Gobierno de profundizar una pérdida histórica
El secretario general del Sindicato Conductores Navales de la República Argentina (Siconara), Mariano Villar, fue más duro y vinculó la decisión con el deterioro que atraviesa el sector.
"La decisión fue fortalecer a tu principal competidor en la navegación fluvial con una flota con muchas asimetrías y por eso nosotros estamos fuera de competencia", afirmó Villar.
El dirigente sostuvo que el problema viene de varios gobiernos y que se arrastra desde hace décadas, pero acusó a la administración de Milei de haber profundizado esa tendencia.
Para Villar, capacitar trabajadores paraguayos constituye "un paso más" dentro de una política que, a su entender, debilita la posición argentina en la Hidrovía.
"Se debería equiparar las condiciones para que la Marina Mercante sea competitiva con la paraguaya, desde la generación de condiciones tributarias para recuperar la presencia que supimos tener", planteó.
El reclamo apunta también a los remolcadores paraguayos
La discusión por la capacitación se conecta con otro reclamo histórico de los trabajadores navales: la presencia de embarcaciones de bandera paraguaya en actividades vinculadas con la navegación y el cabotaje argentino.
Villar sostuvo que la situación tiene consecuencias directas sobre el empleo y cuestionó que remolcadores con bandera paraguaya puedan desarrollar actividades que, según el sindicato, encuentran restricciones cuando se intenta operar bajo condiciones similares en Paraguay.
"Esto afecta los puestos de trabajo", afirmó el dirigente, quien planteó que la aplicación de las normas de cabotaje permitiría recuperar parte de la actividad para empresas y trabajadores argentinos.
Según su estimación, el cumplimiento de esas reglas podría generar la incorporación de entre 20 y 25 buques remolcadores y alrededor de 500 puestos de trabajo directos, además de los empleos indirectos asociados con mantenimiento y reparaciones.
El antecedente que volvió a poner en discusión el practicaje
El conflicto aparece además después de una serie de cambios regulatorios sobre el practicaje, el pilotaje y la baquía.
FESIMAF recordó que el Decreto 690/2026 había habilitado la posibilidad de que aspirantes extranjeros con residencia legal accedieran al título de práctico. Posteriormente, parte de ese esquema fue revertida y volvió a regir el requisito de nacionalidad argentina establecido por el Decreto 572/1994.
En ese contexto, el sindicato busca determinar si la capacitación que realiza Prefectura en Paraguay forma parte de una política de cooperación puntual o si responde a una estrategia más amplia para facilitar la incorporación de profesionales extranjeros a tareas que hasta ahora estaban reservadas, en los hechos, a trabajadores argentinos.
La propia memoria anual de Prefectura correspondiente a 2024 aparece como otro elemento señalado por el gremio. Allí se registra una reunión bilateral en Asunción con la Prefectura General Naval paraguaya en la que se analizaron cuestiones relacionadas con las habilitaciones de prácticos y con la incorporación de nuevos prácticos o baqueanos para el corredor Asunción-Río de la Plata.
Prefectura deberá explicar quién autorizó la capacitación
FESIMAF anunció que pedirá una reunión urgente con el Prefecto Nacional Naval para conocer los detalles de la operación y establecer qué alcance tendrá la formación de los profesionales paraguayos.
El sindicato quiere saber quién autorizó la participación argentina, qué convenio respalda la iniciativa y qué áreas del Gobierno intervinieron en su diseño. También reclamará información sobre las certificaciones que recibirán los participantes y las posibilidades de que luego accedan a habilitaciones para trabajar en la Hidrovía.
El conflicto vuelve a poner sobre la mesa una discusión que excede el caso puntual de la capacitación: cuánto espacio conservará Argentina en su propia navegación fluvial y qué lugar tendrá la Marina Mercante nacional frente al crecimiento de la flota paraguaya.
Para los trabajadores navales, la integración regional no puede significar resignar actividad y empleo. Y en el Gobierno deberán explicar si la cooperación con Paraguay se limita a una cuestión de seguridad de la navegación o si forma parte de una política más amplia sobre el futuro de la Hidrovía.



