Deudas incobrables: los bancos ya dieron de baja 143.000 préstamos por $4,4 billones

Los datos del Banco Central muestran que los créditos pasados a pérdida se duplicaron en menos de dos años.
Por: #BorderPeriodismo

La morosidad de los créditos alcanzó niveles que obligaron a las entidades financieras a asumir como pérdida una parte creciente de los préstamos otorgados. Según datos del Banco Central procesados por EcoGo, ya son 143.143 las operaciones que fueron retiradas de los activos bancarios por sus escasas posibilidades de recupero. Sin embargo, que hayan sido contabilizadas como pérdida no significa necesariamente que la deuda haya desaparecido.

Qué significa que un banco dé por perdido un préstamo

Los bancos clasifican los créditos según el nivel de atraso que acumulan los clientes. A medida que pasan los meses sin que se registre el pago, la deuda avanza hacia categorías de mayor riesgo.

Los préstamos que acumulan entre tres y seis meses de demora ingresan en la categoría 3. Cuando el atraso supera los seis meses y llega hasta un año, pasan a la categoría 4. A partir de los doce meses sin cumplir con los pagos, el crédito puede ser considerado “irrecuperable” y ubicarse en la categoría 5.

Existe además una instancia posterior en la que las entidades financieras dejan de contabilizar esos créditos dentro de sus activos. Es lo que ocurre cuando un préstamo es pasado a pérdida.

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Esto no implica que el deudor quede automáticamente liberado de la obligación. La entidad puede continuar buscando mecanismos para recuperar el dinero, incluso mediante acciones judiciales o a través de la venta de esa cartera a terceros especializados en cobro de deudas.

Ya son 143.000 los créditos eliminados de los balances

El relevamiento realizado por EcoGo sobre información oficial del Banco Central muestra la magnitud que alcanzó este fenómeno.

A mayo de 2026, último dato consolidado utilizado en el análisis, había 143.143 préstamos que habían sido dados de baja de los activos de las entidades financieras.

El monto involucrado asciende a $4,4 billones, equivalente al 3,1% de todos los créditos del sistema financiero. De ese total, unos $2,9 billones corresponden a préstamos otorgados en pesos, mientras que los restantes $1,5 billones están denominados en dólares.

El volumen de créditos considerados perdidos creció con fuerza durante los últimos años. A comienzos de 2026 se contabilizaban alrededor de 132.000 operaciones en esta situación. A fines de 2024, en cambio, eran 74.250, equivalentes en aquel momento al 2% de la cartera total.

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El salto refleja el deterioro que experimentó la capacidad de pago de una parte de los hogares y las empresas.

La deuda puede seguir vigente aunque el banco la haya pasado a pérdida

Una de las principales confusiones alrededor de los créditos “incobrables” es suponer que la baja contable significa que el compromiso financiero dejó de existir.

En realidad, el procedimiento responde a una decisión de las entidades sobre cómo registrar aquellos préstamos cuya recuperación se volvió altamente improbable. La deuda puede continuar siendo reclamada y eventualmente recuperada.

Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, explicó que se trata de créditos que, por las normas vigentes, deben ser retirados de los activos de los bancos, aunque todavía pueden generar algún recupero en el futuro.

Ese recupero puede producirse mediante una demanda judicial o mediante la transferencia de la cartera a otra empresa. En el mercado es habitual que los bancos vendan determinadas deudas por un precio inferior al saldo original cuando consideran que las posibilidades de cobro son muy bajas.

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El comprador asume entonces el riesgo de intentar recuperar el dinero y puede recurrir a distintas estrategias de cobranza.

Más de la mitad de la deuda morosa todavía no llegó a la etapa final

El problema de la morosidad no se limita a los créditos que ya fueron contabilizados como pérdidas.

Los datos de la Central de Deudores del Banco Central muestran que el 54% de la deuda en situación irregular se encontraba en la categoría 4. Se trata de préstamos con atrasos de entre seis meses y un año.

Esto significa que una proporción importante de los deudores todavía se encuentra antes de llegar al punto en el que las entidades consideran que el crédito tiene muy pocas posibilidades de recuperación.

La salida de una situación de morosidad tampoco es inmediata. De acuerdo con las reglas utilizadas para clasificar a los deudores, una persona que regulariza sus pagos debe atravesar distintos períodos de cumplimiento antes de mejorar completamente su situación crediticia.

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