Endeudados para comer: la crisis golpea a los barrios populares y casi la mitad ya se saltea comidas

Un nuevo informe expone el deterioro de las condiciones de vida en los barrios populares: seis de cada diez personas tuvieron que recurrir a alguna forma de endeudamiento para poder comprar alimentos.
Por: #BorderPeriodismo

El relevamiento, elaborado por el Instituto Periferias a partir de las respuestas de 7.742 mayores de 18 años de todo el país, muestra además que la deuda dejó de ser una herramienta utilizada para afrontar gastos extraordinarios y pasó a convertirse, para una parte importante de los hogares, en un mecanismo habitual para sostener el consumo cotidiano.

La deuda ya no alcanza para llegar a fin de mes

El informe revela que el 61,8% de las personas consultadas mantiene algún tipo de deuda financiera. Las tarjetas de crédito aparecen como una de las principales vías utilizadas para afrontar los gastos, aunque también se extiende el recurso a familiares, amigos, prestamistas particulares y aplicaciones de crédito.

El dato que atraviesa todo el estudio es la dificultad para cubrir las necesidades básicas. El 73,4% de los encuestados afirmó que no pudo acceder a alimentos considerados saludables, mientras que tres de cada cuatro personas señalaron que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos.

Para el Instituto Periferias, esta dinámica marca un cambio significativo en el comportamiento de los hogares. El endeudamiento ya no estaría vinculado exclusivamente a una emergencia o a un gasto puntual, sino que comienza a utilizarse de manera recurrente para resolver necesidades esenciales.

Menos comida y más inseguridad alimentaria

La situación también queda reflejada en el acceso a los alimentos. Más de la mitad de los participantes, el 53,8%, afirmó haberse quedado sin comida alguna vez, mientras que el 43,7% dijo haber pasado días sin comer.

Este último indicador es especialmente crítico porque se encuentra asociado a situaciones de inseguridad alimentaria grave. La imposibilidad de garantizar una alimentación suficiente aparece así como una de las expresiones más contundentes del deterioro económico registrado entre los hogares de los barrios populares.

El acceso a una dieta saludable también se encuentra fuertemente condicionado. Casi tres cuartas partes de los encuestados señalaron que durante el período analizado no pudieron comprar alimentos de ese tipo.

La crisis económica también pega en la salud emocional

El impacto de las dificultades económicas no se limita al bolsillo. El relevamiento registró además un fuerte componente de malestar emocional entre quienes participaron del estudio.

El 58,2% manifestó experimentar ansiedad o tristeza vinculada con su situación económica. El dato muestra cómo la falta de ingresos suficientes, el endeudamiento y las dificultades para garantizar necesidades básicas terminan trasladándose también al plano personal y familiar.

El escenario descrito por el informe combina, de esta manera, tres factores que se retroalimentan: ingresos insuficientes, mayor dependencia del crédito y dificultades crecientes para garantizar la alimentación.

Los resultados del estudio del Instituto Periferias ofrecen una fotografía de la situación económica en los barrios populares a partir de un universo de más de 7.700 personas consultadas en distintas zonas del país.

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