Una nueva expresión comenzó a instalarse entre adolescentes y jóvenes en redes sociales: “farmear aura”. Aunque puede sonar extraña para quienes no están familiarizados con la jerga de la Generación Z, el término se utiliza para describir aquellas acciones que buscan aumentar la percepción de carisma, seguridad o presencia frente a los demás.
La palabra “farmear” proviene del mundo de los videojuegos. Allí se utiliza para referirse a la repetición de determinadas acciones con el objetivo de acumular experiencia, recursos o recompensas. En el lenguaje de internet, esa idea fue trasladada al concepto de “aura”, entendido como la impresión o presencia que una persona genera en los demás. Así, “farmear aura” consiste básicamente en realizar algo que permita ganar reconocimiento o proyectar una imagen atractiva y segura. Una pose, una respuesta ingeniosa, una actitud determinada o una acción que genere admiración pueden convertirse, dentro de esta lógica, en “puntos de aura”.
Una especie de marcador invisible
La tendencia se expandió principalmente a través de plataformas como TikTok, Instagram y X, donde los usuarios comenzaron a utilizar expresiones como “+1000 de aura” o “perdió aura” para valorar de manera humorística las acciones de otras personas. Una actitud cultural procedente de los videojuegos con personajes, "skins" (trajes o vestimenta) o posiciones de los mismos denominadas (emotes).
El fenómeno también llegó a espacios físicos. En algunas de las denominadas “batallas de aura”, dos jóvenes se enfrentan intentando demostrar quién tiene mayor actitud, carisma o capacidad para mantener la compostura. La competencia no depende de una habilidad deportiva específica, sino de la manera en que cada participante consigue imponerse ante la mirada del público.
A diferencia de otros desafíos virales que pueden involucrar riesgos físicos, las llamadas batallas de “farmear aura” no implican necesariamente actividades peligrosas. El foco está puesto en la imagen, la actitud y la reacción que cada participante consigue generar.
Sin embargo, el fenómeno también permite observar una característica de las redes actuales: la necesidad de construir y mostrar una determinada imagen frente a los demás. La búsqueda de aprobación puede transformar situaciones cotidianas en una especie de competencia permanente por llamar la atención.
Por eso, más que interpretar la expresión como una simple moda pasajera, puede servir como una oportunidad para que los adultos conozcan el lenguaje que utilizan los jóvenes y comprendan qué hay detrás de los contenidos que consumen y comparten en internet.




