La industria argentina volvió a mostrar señales de estancamiento durante julio. De acuerdo con una estimación de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad manufacturera se contrajo 0,6% frente a junio en términos desestacionalizados, mientras que en la comparación interanual presentó una mejora de 1,4%.
El resultado anual, sin embargo, continúa en terreno negativo. En los primeros siete meses de 2026, la producción industrial acumula una caída del 2% respecto del mismo período del año pasado y permanece alrededor de un 10% por debajo de los registros alcanzados en 2022 y 2023.
El informe elaborado por el Centro de Estudios de la UIA (CEU) volvió a mostrar una economía fabril con comportamientos muy diferentes según la rama. Mientras algunos sectores lograron sostener o incluso mejorar sus niveles de producción, otros enfrentaron una fuerte contracción de la demanda.
La construcción volvió a mostrar signos de debilidad
Uno de los principales focos de preocupación estuvo nuevamente en las actividades vinculadas con la construcción. Los despachos de cemento disminuyeron 4,2% mensual en julio, una vez eliminados los efectos estacionales.
El índice Construya, que funciona como referencia para las ventas de insumos destinados a obras y refacciones, también retrocedió, aunque en una magnitud menor: registró una baja de 0,8% respecto de junio.
El deterioro resulta más evidente cuando se observa la comparación anual. En lo que va de 2026, los despachos de cemento acumulan una disminución del 3%, mientras que el índice Construya presenta una merma del 0,6%. Ambos indicadores permanecen más de 20% por debajo de los niveles observados en 2022.
La demanda asociada a pequeñas obras y al segmento minorista es la que presenta el mayor deterioro. Según el relevamiento de la UIA, ese componente se encuentra aproximadamente 30% por debajo de los valores de cuatro años atrás.
La producción automotriz fue uno de los sectores más golpeados
La industria automotriz volvió a ubicarse entre las ramas con peor desempeño. La fabricación de vehículos disminuyó 6,8% en julio respecto de junio, mientras que el retroceso acumulado durante los primeros siete meses del año llegó al 18% en relación con 2025.
El comportamiento del sector también está condicionado por la evolución de la demanda externa, especialmente de Brasil. Las exportaciones argentinas hacia ese mercado descendieron 12% mensual en términos desestacionalizados.
Pese a esa caída, el acumulado de los primeros siete meses todavía muestra un crecimiento de 3,8% frente al mismo período de 2025. La evolución del mercado brasileño continúa siendo, de todos modos, uno de los factores que condicionan las perspectivas de la producción automotriz local.
El consumo de energía industrial también retrocedió
Otro indicador que reflejó la menor intensidad de la actividad fabril fue la demanda de electricidad de los Grandes Usuarios Industriales. Durante julio, el consumo se redujo 3,5% frente al mes anterior.
Además, el nivel se ubicó 5,8% por debajo del registrado en 2022. La evolución de este indicador constituye otra señal de la distancia que todavía existe entre el nivel actual de producción y el alcanzado antes del período de mayor debilidad industrial.
Metales y metalmecánica tuvieron resultados contrapuestos
Dentro de la industria metalúrgica, el escenario fue menos uniforme. La actividad metalmecánica prácticamente no tuvo variaciones durante julio y registró un avance marginal de 0,1% frente a junio.
A pesar de esa estabilidad mensual, el sector acumula una contracción del 5,5% en lo que va del año y se encuentra 17,4% por debajo de los niveles de 2022.
La producción de acero, en cambio, mostró una recuperación. El sector avanzó 3,4% mensual y acumula una mejora del 10,9% en los primeros siete meses de 2026.
El aluminio primario tuvo una evolución diferente. La producción cayó 1,8% frente a junio, aunque todavía conserva una mejora del 1% en la comparación con 2025 y se encuentra 16,8% por encima del nivel de 2022.
Alimentos y bebidas: un escenario con fuertes diferencias
El comportamiento de la industria alimenticia tampoco fue homogéneo. La elaboración de bebidas y la producción láctea registraron en ambos casos un crecimiento mensual del 0,9%.
La faena vacuna, por el contrario, cayó 2,8% frente a junio. En el acumulado del año, la actividad registra una baja del 6% respecto de los primeros siete meses de 2025.
El contraste entre las distintas ramas vuelve a mostrar que la evolución general de la industria no refleja de manera uniforme la situación de todas las empresas y cadenas productivas.
Menos dólares del agro y una caída de las exportaciones a Brasil
El frente externo también aportó señales negativas durante julio. Las exportaciones argentinas destinadas a Brasil retrocedieron 12% mensual en términos desestacionalizados.
La liquidación de divisas correspondiente al complejo agroindustrial tuvo una contracción todavía mayor. El ingreso de dólares disminuyó 14,6% respecto de junio, mientras que el acumulado anual pasó a mostrar una caída del 16,7%.
La menor disponibilidad de divisas y la evolución de los principales mercados externos representan otro elemento a considerar para las perspectivas de la producción industrial durante el segundo semestre.
El primer semestre había dejado un panorama de estancamiento
El resultado de julio se conoce después de que los datos oficiales mostraran una recuperación de la actividad económica durante junio. Ese mes, la industria había registrado una mejora interanual del 2% y un avance mensual del 0,9%.
Sin embargo, el repunte no alcanzó para revertir el balance de los primeros seis meses. En el primer semestre, la actividad industrial acumulaba una contracción interanual del 2,2% y se encontraba 11% por debajo del nivel de 2022.
El desempeño de los distintos sectores explica buena parte de esa diferencia. Los bienes durables y semidurables, entre ellos automóviles, electrodomésticos y equipamiento para el hogar, tuvieron una incidencia negativa de 1,7 puntos y acumularon una caída del 21,2% frente a 2025.
La producción de prendas de vestir, cuero y calzado también sufrió una retracción. El conjunto registró una incidencia negativa de 0,6 puntos y una caída acumulada del 14,1%, en un contexto marcado por una menor demanda interna y una mayor competencia de productos importados.
El consumo masivo fue la excepción dentro de la industria
En el otro extremo, las actividades vinculadas con el consumo masivo fueron las únicas que aportaron una contribución positiva significativa durante el primer semestre.
La fabricación de medicamentos, productos de higiene y limpieza y determinadas ramas de alimentos registró una incidencia positiva de 0,7 puntos sobre el desempeño industrial. El conjunto acumuló un crecimiento del 1,8% durante la primera mitad de 2026.
El contraste entre estos sectores y aquellos vinculados con bienes durables, construcción y automóviles explica la heterogeneidad que atraviesa a la industria argentina.
La industria todavía no logra recuperar los niveles previos
El dato de julio deja así un panorama de actividad fabril prácticamente estancada. La mejora interanual de 1,4% no alcanza para compensar la caída acumulada del año ni para cerrar la brecha respecto de los niveles alcanzados antes del actual período de debilidad.
Con una contracción mensual del 0,6% y un acumulado negativo del 2%, la industria enfrenta el segundo semestre con una recuperación todavía incompleta. La evolución del consumo interno, la construcción, las importaciones, el mercado brasileño y el desempeño de los distintos sectores serán determinantes para definir si la producción logra revertir la tendencia en los próximos meses.



