Ingresos Brutos: Catamarca pateó el tablero y puso contra las cuerdas a las provincias industriales

La decisión de Raúl Jalil de eliminar el tributo para la industria abre una nueva discusión sobre la presión fiscal provincial.
Por: #BorderPeriodismo

El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, anunció la eliminación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos para la actividad industrial y volvió a colocar en el centro de la discusión uno de los principales reclamos de las empresas manufactureras: reducir la carga tributaria que recae sobre cada eslabón de la producción.

La medida fue comunicada durante la visita a la provincia del presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini. El dirigente mantuvo un encuentro con el mandatario catamarqueño en el Centro de Arte y Tecnología Aplicada, donde conoció los detalles de la decisión.

Desde el gobierno provincial señalaron que el objetivo es disminuir la presión impositiva sobre las fábricas y mejorar las condiciones para el desarrollo de la actividad productiva. La definición adquiere especial relevancia porque Ingresos Brutos no grava directamente las ganancias, sino la facturación, lo que puede generar un efecto acumulativo a medida que un producto atraviesa distintas etapas antes de llegar al consumidor.

El reclamo industrial ahora apunta a Buenos Aires

El anuncio de Catamarca vuelve a poner bajo la lupa la política tributaria de las provincias con fuerte actividad fabril. En Buenos Aires, el sector industrial ya presentó una propuesta concreta para reducir el impacto de Ingresos Brutos sobre las pequeñas y medianas empresas.

La Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) planteó que las compañías que facturen hasta $3.200 millones por año queden excluidas del tributo. La iniciativa fue elevada al gobierno bonaerense y, según explicó el titular de la entidad, Alejandro Gentile, quedó en manos del ministro de Producción, Augusto Costa.

El planteo empresario busca trasladar al sistema tributario provincial una discusión que también atraviesa al sector industrial a nivel nacional: cuánto peso pueden soportar las empresas en un contexto de costos elevados, dificultades para acceder al financiamiento y una demanda que todavía presenta señales de debilidad.

Desde la administración de Axel Kicillof, sin embargo, descartaron avanzar actualmente con una eliminación de ese tipo.

Cuánto podría costarle a Buenos Aires eliminar el impuesto

La discusión bonaerense tiene además una dimensión fiscal. De acuerdo con las estimaciones difundidas por la UIPBA, una eventual exención para las empresas alcanzadas por su propuesta implicaría resignar recursos equivalentes a aproximadamente el 1,4% de la recaudación provincial.

Para los industriales, el argumento no pasa únicamente por el costo tributario de una empresa individual, sino por el efecto que tiene el impuesto sobre toda la cadena productiva. En sectores donde intervienen numerosos proveedores y etapas de transformación, la acumulación del gravamen puede terminar trasladándose a los precios.

La comparación con otras provincias también forma parte del planteo empresario. Desde la UIPBA señalaron que Córdoba y Santa Fe aplican alícuotas de Ingresos Brutos más bajas para determinadas actividades industriales y sostuvieron que ambas jurisdicciones registraron durante el año un impacto menor en materia de cierres de empresas que Buenos Aires.

La industria busca respuestas mientras el Gobierno nacional demora la discusión

El movimiento de Catamarca se produce en un escenario en el que las empresas industriales reclaman modificaciones tributarias y alivios que todavía no encontraron una respuesta integral a nivel nacional.

La eliminación de Ingresos Brutos para las fábricas catamarqueñas se suma así a otras políticas provinciales de promoción industrial. Distintas jurisdicciones cuentan con beneficios o tratamientos diferenciales para determinadas empresas bajo regímenes de promoción, entre ellas San Luis, La Rioja, Catamarca, San Juan, Córdoba y Neuquén.

La diferencia es que la decisión anunciada por Jalil plantea avanzar específicamente sobre el tributo provincial aplicado a la actividad industrial, lo que puede alimentar nuevos pedidos de cámaras empresarias en otros distritos.

El debate llega en un momento delicado para la industria. Aunque algunos indicadores muestran una recuperación de las expectativas, persisten problemas vinculados con el nivel de pedidos, el acceso al crédito y las perspectivas de contratación de personal.

Ingresos Brutos vuelve al centro de la reforma tributaria

Mientras las provincias discuten cómo reducir o mantener el impuesto, en el Congreso comenzó a tomar forma otra alternativa: reemplazar Ingresos Brutos por un sistema que reduzca el efecto acumulativo sobre las distintas etapas de producción y comercialización.

El diputado nacional por Entre Ríos Guillermo Michel presentó una propuesta que contempla un esquema de IVA Dual y que, según explicó, apunta también a formalizar a unas 500.000 micropymes y disminuir el costo tributario asociado al empleo.

El planteo parte de una crítica al funcionamiento de Ingresos Brutos: al aplicarse sobre la facturación en diferentes momentos de la cadena, puede generar un efecto de acumulación que termina incorporándose al precio final.

La propuesta busca sustituir ese mecanismo por un esquema basado en el IVA, con una estructura que contemple componentes correspondientes a distintos niveles del Estado.

El modelo de IVA Dual que vuelve a abrir una discusión incómoda

La referencia utilizada por Michel es el sistema de IVA Dual que funciona en países como Brasil, India y Canadá. En el caso brasileño, el país atraviesa actualmente una transición hacia un modelo en el que conviven componentes tributarios nacionales, estaduales y municipales.

La comparación con Brasil, sin embargo, expone uno de los principales obstáculos para trasladar un esquema similar a la Argentina: la enorme dependencia de las provincias respecto de sus recursos tributarios propios.

Ingresos Brutos constituye una de las fuentes centrales de financiamiento de las administraciones provinciales. Por eso, cualquier reforma que pretenda eliminarlo necesita resolver simultáneamente cómo reemplazar esos fondos sin deteriorar las cuentas de las jurisdicciones.

El problema es particularmente sensible en las provincias con menor capacidad de generación de recursos propios, donde la coparticipación federal tiene un peso decisivo. Una sustitución directa por un impuesto al consumo podría exigir alícuotas muy elevadas para mantener el nivel de recaudación actual.

La otra alternativa: cobrar en el último eslabón

Frente a la dificultad de reemplazar Ingresos Brutos por un IVA, otra corriente dentro del debate tributario plantea una solución diferente: aplicar un impuesto exclusivamente sobre la venta final al consumidor.

La lógica de este esquema es evitar que el mismo producto acumule carga tributaria a medida que atraviesa las distintas etapas de fabricación, distribución y comercialización. De esa manera, el impuesto se concentraría en el último tramo de la cadena.

La decisión de Catamarca vuelve a poner estas alternativas sobre la mesa. Mientras las provincias buscan preservar sus ingresos y los industriales presionan para reducir la carga sobre la producción, la discusión sobre Ingresos Brutos comienza a convertirse nuevamente en uno de los capítulos centrales de cualquier futura reforma tributaria.

El desafío será encontrar un mecanismo que permita bajar el costo fiscal sobre la producción sin dejar un agujero en las cuentas provinciales. Y ahí aparece el principal problema: para las provincias, Ingresos Brutos no es solamente un impuesto cuestionado por las empresas, sino también una de sus principales fuentes de financiamiento.

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