El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona atraviesa un momento de máxima tensión. La hipótesis central presentada por la fiscalía —que sostiene las imputaciones por homicidio simple con dolo eventual contra los siete profesionales de la salud imputados— comenzó a tambalear ante los embates de los abogados defensores, quienes apuntan a desarticular la validez científica del dictamen de la Junta Médica.
El informe de la Junta Médica ha sido, desde el inicio del proceso judicial, el pilar fundamental del Ministerio Público Fiscal para demostrar que la internación domiciliaria en la casa de Tigre fue defectuosa e improvisada, y que el deceso del "10" era evitable. Sin embargo, el reciente desfile de peritos oficiales por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 abrió un escenario de grietas e incertidumbres que los abogados defensores aprovechan al máximo.
El testimonio que encendió las alarmas
El quiebre dentro de las audiencias se agudizó tras las declaraciones de los peritos que integraron el cuerpo médico oficial. Durante el interrogatorio encabezado por las defensas, el cardiólogo Gustavo Di Niro lanzó una frase que la mayoría de los abogados defensores pidieron asentar formalmente en actas: "Nada en la medicina es 100%".
Para los representantes de los imputados —entre los que se encuentran el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz—, la admisión de un margen de duda compromete el carácter categórico del informe pericial. Si las conclusiones periciales no son absolutas, la atribución del "dolo eventual" (saber que el paciente podía morir y no hacer nada para evitarlo) pierde consistencia jurídica.
A la relativización de los resultados se sumaron contradicciones técnicas sobre la historia clínica de Maradona. Mientras integrantes de la Junta Médica sostuvieron que el exfutbolista padecía hipertensión arterial crónica e hipertrofia cardíaca, testimonios de médicos tratantes de la Clínica Olivos negaron que contara con antecedentes directos de hipertensión durante su internación previa.
Ante el contrapunto de las versiones, la defensa de Leopoldo Luque solicitó de forma prioritaria la realización de un careo entre los profesionales para exponer las diferencias de criterio antes de que el tribunal cierre la etapa probatoria. Con el avance de las jornadas y el cierre del bloque de testimonios médicos, el debate en los tribunales de San Isidro ingresa en una fase determinante. La fiscalía deberá reordenar su estrategia para blindar la validez de la Junta Médica ante un tribunal que evalúa detalladamente cada objeción planteada por las partes.




