La actividad económica se hundió 2,9% en julio y Caputo buscó explicar el derrumbe con el Mundial y el clima

El EMAE registró su peor retroceso desde la pandemia y volvió a los niveles de noviembre de 2024.
Por: #BorderPeriodismo

La economía argentina sufrió en julio una contracción mensual del 2,9%, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el Indec. El resultado superó las previsiones de las consultoras y dejó al nivel general de actividad en valores similares a los de noviembre de 2024, lo que volvió a instalar el debate sobre una posible recesión.

En la comparación interanual, el indicador también mostró una caída del 1,4%. De esta manera, el crecimiento acumulado durante los primeros siete meses del año se redujo, aunque todavía conserva una variación positiva del 1,7% frente al mismo período de 2025.

El dato de julio expone la fragilidad de una recuperación que perdió impulso durante los últimos meses. Después de alcanzar un máximo de 156,7 puntos en marzo, el índice desestacionalizado del Indec descendió hasta 149,6 en julio. La actividad registró bajas en abril, mayo y julio, con una leve mejora en junio que no logró sostenerse.

Martín Polo, jefe de estrategia de Cohen, resumió el retroceso al señalar que la economía regresó a los niveles de noviembre de 2024. La evolución del indicador muestra que una parte importante de la recuperación posterior al ajuste inicial del Gobierno quedó neutralizada en apenas cuatro meses.

Industria, comercio y construcción, en el centro de la caída

El deterioro no se limitó a un sector específico. Los datos previos sobre la industria y la construcción ya habían anticipado un escenario de mayor debilidad, con retrocesos mensuales del 5% y del 4,6%, respectivamente.

La industria manufacturera sufrió una caída interanual del 4,6%, mientras que el comercio se contrajo un 5,1%. Entre ambas actividades explicaron una reducción de 1,3 puntos porcentuales en el resultado del EMAE. La construcción también registró una variación negativa del 3,3% frente a julio del año anterior.

A ese panorama se sumaron los retrocesos de la intermediación financiera, con una baja del 3%, y del sector de transporte y comunicaciones, que cayó un 1,5%. En total, ocho de las quince actividades relevadas por el Indec mostraron resultados negativos en la comparación interanual.

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El comportamiento sectorial refleja una economía con desempeños muy dispares. Mientras las actividades vinculadas con los recursos naturales registraron avances, los sectores relacionados con el mercado interno, la producción industrial y la inversión en construcción continuaron perdiendo dinamismo.

La pesca exhibió un crecimiento interanual del 424,5%, aunque partía de una base de comparación reducida. La explotación de minas y canteras avanzó un 8,4% y el sector agropecuario creció apenas un 0,7%. En conjunto, estas actividades aportaron un punto porcentual al resultado general.

La industria acumula retrocesos y pierde fuerza

La magnitud de la caída industrial también pone en cuestión la posibilidad de atribuir el resultado únicamente a circunstancias puntuales. En julio, quince de las dieciséis divisiones manufactureras relevadas registraron una baja respecto de junio.

Entre los sectores más afectados se encontraron la fabricación de muebles y colchones, con una contracción del 13,9%; la producción de maquinaria y equipo, que retrocedió un 9,2%; y la industria química, con una disminución del 8,3%.

En la comparación interanual, la fabricación de maquinaria agropecuaria sufrió un desplome del 46,6%. A su vez, la consultora LCG señaló que la industria se ubicó un 3% por debajo del nivel de diciembre y advirtió que todavía no aparecen motores definidos capaces de impulsar una recuperación sostenida.

La evolución de la actividad industrial también se vio condicionada por las restricciones en el suministro de gas durante el invierno. El Gobierno limitó el abastecimiento a grandes usuarios industriales para priorizar la demanda residencial en los momentos de mayor consumo.

El episodio volvió a exponer las dificultades de infraestructura que enfrenta el sistema energético. Aunque la producción de gas de Vaca Muerta permite ampliar la oferta disponible, persisten limitaciones para transportar ese recurso hacia los principales centros de consumo.

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La construcción sigue lejos de los niveles previos al cambio de Gobierno

La construcción completó el cuadro de deterioro de la actividad. En julio, el sector retrocedió un 4,6% mensual y permaneció aproximadamente un 25% por debajo del nivel registrado en noviembre de 2023.

Los principales indicadores asociados a la actividad también reflejaron la contracción. Los despachos de cemento descendieron un 8,1% interanual, mientras que las ventas de asfalto se redujeron un 23,1%.

Las perspectivas empresariales tampoco anticipan una recuperación inmediata. Según el relevamiento del Indec, tres de cada cuatro compañías consultadas estiman que la obra privada continuará estancada.

El escenario combina una inversión pública debilitada, una demanda privada que no logra despegar y condiciones financieras que todavía limitan la expansión de nuevos proyectos. Por eso, la caída de julio aparece como parte de una tendencia más amplia y no solamente como el efecto de factores climáticos.

Caputo habló de factores transitorios y defendió el crecimiento acumulado

Frente al dato del Indec, el ministro de Economía, Luis Caputo, evitó interpretar el resultado como un cambio estructural en la marcha de la economía. El funcionario destacó que la actividad mantiene un crecimiento acumulado del 1,7% en los primeros siete meses del año y sostuvo que la serie tendencia-ciclo registró una mejora del 0,2% en julio, hasta alcanzar lo que definió como un nuevo máximo histórico.

Caputo atribuyó el desplome mensual a una combinación de situaciones extraordinarias. Entre ellas mencionó la menor disponibilidad de gas para la industria, el incremento de las lluvias y nevadas que afectó a la construcción, la minería y algunos servicios, y una reducción de las horas trabajadas vinculada al Mundial de fútbol.

La explicación oficial apunta a que el retroceso de julio responde principalmente a perturbaciones temporales y no a un debilitamiento persistente de la economía. Sin embargo, la extensión de las bajas en la industria y el comportamiento de la construcción plantean dudas sobre el alcance de ese diagnóstico.

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Los datos sectoriales muestran que la debilidad se manifestó en numerosas ramas de actividad y que varias de ellas ya acumulan retrocesos frente a meses anteriores. Por ese motivo, las consultoras comenzaron a evaluar la posibilidad de que la contracción se prolongue durante el tercer trimestre.

Las señales de recesión complican el escenario del Gobierno

El resultado de julio se conoció después de una contracción durante el segundo trimestre. Si la actividad no logra recuperarse en agosto y septiembre, la economía podría encadenar dos trimestres consecutivos de caída, una situación compatible con la definición técnica de recesión.

Cohen había advertido sobre ese riesgo antes de la publicación del EMAE. El principal interrogante pasa ahora por la capacidad de la economía para revertir la tendencia durante los próximos meses, en un contexto en el que la industria, el comercio y la construcción todavía no muestran una recuperación firme.

El dato también representa un desafío para el discurso económico del Gobierno. En junio, Caputo había afirmado que comenzaban los que serían los “mejores 18 meses” de la historia económica argentina. Desde entonces, la administración de Javier Milei impulsó distintas medidas para estimular la actividad, entre ellas una flexibilización del acceso de las empresas al crédito en dólares y el uso de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses para financiar préstamos hipotecarios.

La caída del EMAE vuelve a poner el foco en los problemas macroeconómicos que condicionan el consumo, la inversión y la producción. Más allá de los factores climáticos o de los eventos puntuales mencionados por el ministro, el desempeño de los sectores más relevantes de la economía muestra que la recuperación todavía enfrenta obstáculos de fondo.

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