Las primeras proyecciones de las elecciones generales en Suecia anticipan un fuerte revés para el gobierno de Ulf Kristersson. Con las urnas ya cerradas, los sondeos a boca de urna difundidos por las principales cadenas de televisión colocaron a la oposición de centroizquierda al frente y abrieron la posibilidad de un regreso al poder de los socialdemócratas.
La encuesta de la televisión pública SVT otorgó el 51,3% al conjunto de fuerzas opositoras, frente al 46,8% de los partidos que respaldan al actual gobierno. TV4 llegó a una conclusión similar y estimó una ventaja de 51,3% contra 47%.
Aunque todavía resta el escrutinio oficial, la tendencia supone un cambio en el mapa político sueco y podría poner fin al gobierno de Kristersson, que llegó al poder en 2022 con el respaldo parlamentario de Demócratas de Suecia, la principal fuerza de la derecha radical.
Magdalena Andersson vuelve a quedar en la cima
El Partido Socialdemócrata aparece como la fuerza individual más votada en los primeros resultados proyectados. Según SVT, alcanzaría el 28,4% de los votos, por delante del Partido Conservador de Kristersson, que obtendría el 18,1%.
La formación que lidera la ex primera ministra Magdalena Andersson mantiene así el lugar central que ocupó durante buena parte de la historia electoral sueca. El resultado podría permitirle iniciar las negociaciones para conformar una nueva mayoría y recuperar el gobierno.
Sin embargo, el regreso de Andersson no será automático. La centroizquierda necesita articular un acuerdo entre fuerzas con diferencias importantes sobre la composición de un eventual Ejecutivo y sobre las políticas que debería aplicar.
El Partido de Izquierda aparece con alrededor del 8%, mientras que el Partido de Centro obtiene un 7,5% y los Verdes alcanzan el 7,4%. La relación entre esos partidos será determinante para saber si Andersson consigue reunir los apoyos necesarios para formar gobierno.
Durante la campaña, la dirigente socialdemócrata dejó abierta la posibilidad de trabajar con las distintas fuerzas opositoras, aunque excluyó expresamente a Demócratas de Suecia de cualquier acuerdo.
La ultraderecha podría sufrir su primer retroceso
Uno de los datos más relevantes de la elección es el desempeño de Demócratas de Suecia. La fuerza de derecha radical obtiene entre 17,2% y 18,5% en los primeros sondeos, un resultado que representa un retroceso respecto de la tendencia ascendente que había mostrado durante décadas.
En 2022, el partido había alcanzado el segundo lugar y se convirtió en una pieza decisiva para que Kristersson pudiera llegar al gobierno. El dirigente conservador rompió entonces con el tradicional cordón sanitario que había mantenido aislada a la ultraderecha del sistema político sueco.
Ahora, el escenario puede darse vuelta. Demócratas de Suecia no sólo podría perder influencia dentro del Parlamento, sino también dejar el segundo lugar en manos del Partido Conservador.
El resultado adquiere especial relevancia porque la derecha había avanzado durante la campaña con la posibilidad de incorporar formalmente a la ultraderecha a un nuevo gobierno si conseguía retener el poder.
Las primeras proyecciones, en cambio, muestran a ese bloque por debajo de la oposición y a Demócratas de Suecia con menos respaldo electoral.
Kristersson enfrenta una elección clave para la derecha sueca
El primer ministro construyó su gobierno sobre una alianza entre conservadores, democristianos y liberales, con el apoyo parlamentario de Demócratas de Suecia.
Los resultados proyectados por SVT muestran que los otros integrantes de la coalición tendrían un desempeño algo mejor que en la elección anterior. El Partido Cristiano Demócrata rondaría el 6,1%, mientras que el Partido Liberal llegaría al 5,4%.
Pero esa mejora no alcanzaría para compensar el retroceso del bloque oficialista en su conjunto.
Una eventual derrota obligaría a la derecha sueca a revisar su estrategia y, sobre todo, la relación que construyó con la ultraderecha. La incorporación de Demócratas de Suecia al esquema de poder modificó el equilibrio político del país y marcó un giro respecto del aislamiento que había caracterizado a esa fuerza desde su ingreso al Parlamento.
Una ventaja que todavía puede achicarse
Los sondeos conocidos tras el cierre de las urnas muestran una ventaja clara para la oposición, aunque no garantizan por sí mismos el resultado final.
La elección llega después de una campaña en la que las diferencias entre los bloques se redujeron de manera considerable. Las últimas encuestas habían registrado márgenes de entre medio punto y poco más de cinco puntos, por lo que todavía existe incertidumbre sobre la composición definitiva del Parlamento.
Suecia ya atravesó elecciones en las que el ganador tardó varios días en quedar definido. Tanto en 2018 como en 2022 fue necesario esperar el recuento de votos emitidos desde el exterior para conocer el resultado definitivo.
Por eso, los datos de SVT y TV4 representan una señal política de peso, pero el futuro gobierno dependerá del escrutinio y de las negociaciones posteriores entre las distintas fuerzas.
Seguridad, inmigración e inflación marcaron la campaña
La elección estuvo atravesada por algunos de los principales problemas que enfrenta la sociedad sueca. La seguridad ocupó un lugar central, en particular por la preocupación en torno al avance de las bandas criminales y la violencia.
La inmigración también volvió a ser uno de los ejes de la disputa, con la derecha y la ultraderecha reclamando un endurecimiento de las políticas migratorias. La centroizquierda, por su parte, intentó concentrar su discurso en la defensa del Estado de bienestar y en la situación económica de los hogares.
La inflación y el costo de vida completaron una agenda que terminó por convertir la elección en un plebiscito sobre el rumbo tomado por el gobierno de Kristersson.
El resultado proyectado deja a Andersson frente a la posibilidad de recuperar el poder, pero también abre una etapa de negociaciones complejas. La dirigente deberá conseguir que fuerzas con posiciones diferentes se sienten en la misma mesa si quiere transformar la ventaja electoral de la centroizquierda en una mayoría de gobierno.
Una escena de Abba en la sede socialdemócrata
En medio de la tensión electoral, la jornada dejó una imagen inesperada en la sede del Partido Socialdemócrata.
Benny Andersson, integrante del histórico grupo sueco Abba, apareció frente al piano y sorprendió a los militantes con una versión de “Mamma Mia”. El músico modificó parte de la letra para convertirla en una celebración dedicada a Magdalena Andersson y repitió su nombre ante una multitud de seguidores.
La escena funcionó como el cierre informal de una jornada en la que la centroizquierda volvió a mirar de cerca el poder. Para saber si finalmente lo recupera, todavía habrá que esperar los resultados definitivos y, sobre todo, el complejo reparto de alianzas que comenzará una vez terminado el escrutinio.



