La economía argentina vuelve a quedar bajo alerta: el riesgo de recesión trepó al 82% en agosto

El Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella registró su segunda caída consecutiva y acumula un retroceso interanual de 1,05%.
Por: #BorderPeriodismo

La economía argentina volvió a mostrar señales de debilidad en agosto. El riesgo de que la actividad entre en una fase recesiva durante los próximos meses alcanzó el 82%, de acuerdo con el Índice Líder elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella.

El dato implica un aumento de un punto porcentual respecto de julio, cuando la probabilidad había sido estimada en 81%. De esta manera, la tendencia descendente que había mostrado el indicador en la medición anterior se interrumpió.

Aunque el nivel se encuentra lejos del máximo de 99% registrado en enero, la estimación continúa ubicándose por encima del 80%, un rango que refleja una elevada probabilidad de contracción de la actividad económica en los meses siguientes.

El Índice Líder volvió a caer y acumula un retroceso interanual

El comportamiento del propio Índice Líder aporta otra señal de deterioro. La medición desestacionalizada alcanzó en agosto los 122,45 puntos, lo que representa una baja mensual de 0,27%.

La comparación con agosto de 2025 también resultó negativa: el indicador se ubicó 1,05% por debajo del nivel registrado un año antes.

El Índice Líder funciona como un indicador anticipado de la actividad económica. Su objetivo es detectar cambios de tendencia antes de que queden reflejados en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que publica el Indec.

Por su propia metodología, la estimación del riesgo de recesión no registra cambios bruscos de un mes a otro, ya que incorpora como referencia la probabilidad calculada en el período anterior. Por eso, movimientos relativamente pequeños también pueden reflejar una modificación en las perspectivas sobre el ciclo económico.

La tendencia-ciclo también mostró números negativos

La serie tendencia-ciclo del Índice Líder, que busca reducir el impacto de las fluctuaciones de corto plazo, tampoco logró revertir el escenario.

En agosto alcanzó los 123,66 puntos, con una disminución mensual de 0,32%. Frente al mismo mes del año pasado, la caída llegó al 2,28%.

La metodología utilizada por la Universidad Di Tella considera que existe una señal compatible con una recesión cuando la serie tendencia-ciclo del EMAE registra seis descensos mensuales consecutivos, equivalentes a dos trimestres de contracción.

Las bajas correspondientes a mayo y junio todavía no alcanzan para configurar ese escenario bajo ese criterio, aunque forman parte de las variables que alimentan las proyecciones del Índice Líder.

Mientras tanto, el próximo dato oficial será el correspondiente a julio. El Indec tiene previsto publicarlo el 24 de septiembre y las estimaciones privadas apuntan a una posible contracción.

El último dato disponible corresponde a junio, cuando el EMAE registró un crecimiento mensual de 0,9% y una expansión interanual de 2,7%.

Solo tres de las diez variables mejoraron

Otra señal que muestra el debilitamiento del panorama aparece en el Índice de Difusión, que mide cuántas de las series que integran el Índice Líder presentan una mejora significativa.

En agosto, el indicador cayó al 30%, desde el 50% registrado en julio. Esto significa que solo tres de las diez variables que forman parte del índice tuvieron una evolución positiva relevante.

Entre las series que mejoraron aparecen el agregado monetario M1, el precio FOB oficial de las habas de soja y las ventas de automóviles a concesionarios.

El resto de los componentes no mostró incrementos significativos durante el mes. Allí aparecen variables vinculadas al mercado financiero, la recaudación real del IVA, los despachos de cemento para el mercado interno, la confianza de los consumidores y distintos indicadores de producción industrial.

También presentaron una evolución negativa las mediciones de FIEL correspondientes a minerales no metálicos y siderurgia.

El conjunto de indicadores deja un escenario en el que las señales de expansión pierden peso dentro del Índice Líder y las variables asociadas a la actividad muestran un comportamiento más débil.

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