La inflación en la Ciudad de Buenos Aires mostró una fuerte desaceleración en agosto y volvió a ubicarse por debajo del 2% mensual. El Índice de Precios al Consumidor porteño registró un incremento del 1,7%, muy por debajo del 2,9% que había marcado en julio.
Con este resultado, el IPC de la Ciudad acumuló un avance del 21,5% entre enero y agosto, mientras que la comparación contra el mismo mes del año pasado arrojó una suba del 33,3%.
El dato llega en la antesala del informe que difundirá el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre la inflación de agosto. El organismo nacional dará a conocer el índice este jueves 10 de septiembre, en un contexto en el que las estimaciones privadas anticipan también una moderación del ritmo de aumento de los precios.
La inflación porteña volvió a alinearse con las expectativas del mercado
El 1,7% registrado en Buenos Aires coincidió con la proyección central que los analistas habían realizado para el índice nacional de agosto en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central.
La comparación, de todos modos, no puede hacerse de manera automática. La estructura de consumo que utiliza la Ciudad le asigna una participación mayor a los servicios que la canasta utilizada para calcular el IPC nacional.
El antecedente inmediato muestra que en julio la inflación nacional había sido del 2,1%, con una acumulación del 19,3% durante los primeros siete meses del año y una variación interanual del 33,8%.
Vivienda y alimentos volvieron a pegar en el bolsillo
Pese a la desaceleración del índice general, varios de los gastos más sensibles para los hogares volvieron a aumentar por encima del promedio.
El rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles avanzó 2,6% y fue el principal aporte individual a la inflación porteña. El incremento estuvo asociado especialmente a la evolución de los alquileres y de los gastos comunes de los edificios.
Los alimentos tampoco dieron tregua. Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una suba del 1,8%, con un comportamiento especialmente marcado en frutas, que aumentaron 12,5%. También avanzaron los precios del pan y los cereales y los productos lácteos y huevos.
El resultado vuelve a mostrar que, aunque el índice general haya moderado su velocidad, algunos componentes esenciales de la canasta familiar continúan aumentando a un ritmo considerable.
Prepagas y transporte sumaron presión
La salud fue otro de los sectores que empujó el índice. El capítulo registró una suba promedio del 1,9%, principalmente por los ajustes aplicados a las cuotas de la medicina prepaga.
En transporte, el aumento fue del 1,2%. El movimiento estuvo explicado por las modificaciones en las tarifas del colectivo y el subte, además del incremento registrado en los precios de los automóviles.
Entre vivienda, alimentos, salud y transporte explicaron buena parte de la variación mensual del IPC porteño y concentraron 1,16 puntos porcentuales del aumento total.
El turismo le dio un respiro al índice
El resultado de agosto también estuvo condicionado por factores estacionales. Algunos de los rubros que habían impulsado con fuerza la inflación durante el receso invernal comenzaron a retroceder.
Restaurantes y hoteles, por ejemplo, registró una baja marginal del 0,1%. Dentro de ese capítulo, el alojamiento turístico cayó 12,7%, mientras que los paquetes vacacionales retrocedieron 6,5% y los pasajes aéreos bajaron 4,5%.
También hubo una caída del 0,7% en prendas de vestir y calzado.
Estas bajas ayudaron a compensar parcialmente los aumentos de los rubros que tienen mayor peso sobre los gastos cotidianos y contribuyeron a que el resultado general quedara por debajo del registro de julio.
Los servicios siguen aumentando más que los bienes
Uno de los datos que deja el informe porteño es la persistencia de una brecha entre bienes y servicios.
Durante agosto, los bienes subieron 1,6%, mientras que los servicios aumentaron 1,8%. La diferencia se amplía cuando se observa el acumulado anual: desde enero, los bienes registraron un incremento del 17,2%, frente al 24% de los servicios.
En la comparación interanual, la distancia también es significativa. Los bienes aumentaron 28,5%, mientras que los servicios acumularon una suba del 36,2%.
El comportamiento responde a la evolución de alquileres, expensas, medicina prepaga, restaurantes y bares y distintos servicios personales, entre otros componentes que continúan actualizando sus valores.
La inflación núcleo volvió a quedar por encima del promedio
La desaceleración del IPC general no se trasladó de la misma manera a todos los componentes. El denominado Resto IPCBA, utilizado como aproximación de la inflación núcleo, aumentó 2,1% durante agosto.
En términos interanuales, ese segmento acumuló una variación del 32,3% y mostró una leve aceleración respecto del mes anterior.
Los precios regulados, por su parte, avanzaron 1,8% en agosto. Las principales subas estuvieron relacionadas con las prepagas, las tarifas residenciales de agua y gas y el transporte público. En doce meses, este grupo acumuló un incremento del 41,6%.
Los estacionales fueron la excepción más marcada: registraron una caída del 2,9% durante agosto como consecuencia, principalmente, del desplome de los precios vinculados con el turismo. En un año, acumulan una suba del 20,2%.



