La Dirección General de Estadística y Censos porteña confirmó que el costo de vida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires experimentó una reaceleración en el séptimo mes del año. El nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPCBA) marcó una suba del 2,9% mensual, quebrando la tendencia a la baja observada en el trimestre previo y acumulando una variación del 19,4% en el transcurso del primer septenio de 2026.
El resultado estuvo atravesado fuertemente por la estacionalidad de las vacaciones de invierno, factor que impactó directamente sobre los rubros vinculados al turismo, la recreación y la hotelería. Con este registro, la medición interanual se ubicó en el 33,2%, lo que representa un ligero incremento de 0,6 puntos porcentuales frente al dato consolidado en junio.
El impacto estacional del receso invernal y la presión de los servicios
El segmento de recreación y turismo se posicionó como el principal motor del indicador mensual. La categoría de restaurantes y hoteles encabezó los incrementos con una suba del 5,3%, empujada por los reajustes en las tarifas de alojamiento y los servicios gastronómicos. A esta dinámica se sumó la división de recreación y cultura, que creció un 5,8% debido a los aumentos en los paquetes turísticos, y el rubro transporte, que registró un alza del 3,1% como consecuencia de las subas en pasajes aéreos y pasajes de colectivos urbanos.
La diferencia entre la evolución de bienes y servicios evidenció con claridad el peso de la actividad turística y los costos fijos. Mientras que los bienes experimentaron una variación contenida del 1,4% mensual —amortiguada por las liquidaciones de temporada en indumentaria y calzado, que cayeron un 1,6%—, los servicios mostraron una aceleración del 3,8%, acumulando una suba interanual del 36,1%.
Vivienda, alimentos y regulados en la estructura de costos
Más allá del componente recreativo, los gastos vinculados al mantenimiento del hogar mantuvieron una incidencia determinante en la canasta familiar. La división de vivienda, agua, electricidad y gas anotó un incremento del 2,7%, impulsado por las expensas comunes, los contratos de alquiler y la actualización de los cuadros tarifarios del suministro eléctrico.
En el caso de los alimentos y bebidas no alcohólicas, la suba promedio fue del 1,9%, con un comportamiento heterogéneo dentro de sus componentes. Las verduras, tubérculos y legumbres mostraron un marcado salto del 9%, convirtiéndose en el producto de mayor tracción dentro del rubro, seguidas por los lácteos con un 2,2% y los productos de panadería con un 1,6%. Por su parte, la agrupación de precios regulados se elevó un 3% en el mes, reflejando reajustes en las cuotas de la medicina prepaga, los colegios privados y los servicios públicos.



