La mora industrial se multiplicó por cinco en 18 meses y ya alcanza a más de 4.000 empresas

Un informe de la UIA registró un fuerte deterioro en la capacidad de pago del sector fabril.
Por: #BorderPeriodismo

La morosidad de las empresas industriales argentinas registró un fuerte incremento en el último año y medio. De acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la proporción de compañías con deuda bancaria en situación irregular pasó del 0,7% en diciembre de 2024 al 3,8% en junio de 2026.

El deterioro alcanzó a 4.231 empresas, que acumulan unos $968.000 millones en créditos en situación irregular. El fenómeno se produjo mientras el financiamiento para el sector productivo perdía impulso y las tasas de interés alcanzaban niveles particularmente elevados.

El dato adquiere mayor relevancia en un contexto de aumento general de la morosidad en la Argentina. Según datos de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), el país registró una tasa de créditos irregulares del 7,3% a marzo, la más elevada entre los 16 países incluidos en ese relevamiento.

Ocho de cada diez empresas morosas eran cumplidoras hasta 2024

Uno de los datos que más preocupa dentro del informe de la UIA es el perfil de las compañías que ingresaron en mora. El 80% de las empresas que actualmente presentan atrasos mantenía una situación regular hasta 2024.

El cambio se aceleró durante el período de endurecimiento de las condiciones financieras. El flujo mensual de empresas que pasaron de una situación normal a otra irregular aumentó desde 174 casos en diciembre de 2024 hasta 442 en junio de 2026. El mayor nivel de deterioro se produjo en marzo de este año, aunque posteriormente comenzó a observarse una moderación.

La evolución muestra, según el relevamiento, que el aumento de la morosidad no se concentra exclusivamente en compañías que históricamente presentaban dificultades para cumplir con sus obligaciones.

El crédito industrial perdió impulso y las tasas aumentaron

El crecimiento del financiamiento empresarial también cambió de manera significativa durante el período analizado. Hasta mediados de 2025, el crédito destinado a empresas había aumentado 106% en términos reales desde diciembre de 2023.

Sin embargo, entre julio de 2025 y mayo de 2026 prácticamente dejó de crecer: el incremento real fue de apenas 0,2%. Para la UIA, el freno coincidió con el endurecimiento de las condiciones monetarias, el aumento de las tasas y de los encajes bancarios, factores que limitaron el acceso de las empresas al financiamiento.

El costo del crédito llegó a niveles particularmente altos. En octubre de 2025, la tasa promedio de los adelantos en cuenta corriente para empresas alcanzó el 75% nominal anual, mientras que en determinadas jornadas llegó a registrar picos del 190%.

Aunque posteriormente se produjo una reducción, la entidad industrial advierte que el financiamiento continúa siendo caro para las pequeñas y medianas empresas. En julio, la tasa promedio ponderada de los adelantos en cuenta corriente se ubicó en torno al 42% nominal anual.

Más de $968.000 millones de deuda están en situación irregular

El stock total de crédito destinado a las empresas industriales llegó a $25 billones en junio de 2026, equivalente al 30% de todo el financiamiento otorgado a compañías por el sistema financiero.

Dentro de ese universo, los préstamos considerados irregulares sumaron $968.000 millones. El monto se distribuyó entre las 4.231 empresas alcanzadas por la mora, con un promedio cercano a $228 millones por compañía.

La distribución de la deuda, sin embargo, es muy dispar. Una parte importante de las firmas registra obligaciones relativamente pequeñas, mientras que un grupo reducido concentra los montos más elevados. El 40% de las empresas morosas debe menos de $1 millón, mientras que el 12,5% mantiene deudas superiores a $100 millones.

Al mismo tiempo, alrededor de 2.100 empresas lograron refinanciar o cancelar sus compromisos, una cifra equivalente al 6,2% del universo de compañías con crédito bancario.

Las pymes quedaron más expuestas al encarecimiento del financiamiento

El impacto de las condiciones financieras tampoco fue homogéneo según el tamaño de las empresas. Las grandes compañías registraron una caída real interanual del 14,9% en el crédito en pesos, mientras que el financiamiento destinado a las pymes creció apenas 3,4% en términos reales.

El acceso al financiamiento en dólares ofreció una alternativa para las compañías que podían operar en ese mercado. En ese segmento, el crédito en moneda extranjera aumentó 39,1% interanual real entre las pymes y 30,3% entre las grandes empresas.

La diferencia también modificó la composición del financiamiento. Según la UIA, entre las compañías de mayor tamaño el crédito en dólares ya supera al otorgado en pesos. Las pymes, en cambio, continúan dependiendo en mayor medida del financiamiento en moneda local y, por esa razón, quedaron más expuestas al aumento de las tasas.

La discusión sobre el consumo y la caída del poder adquisitivo

El aumento de la morosidad también ingresó en el debate político. El presidente Javier Milei vinculó parte de las dificultades de pago con el comportamiento de los consumidores durante el Mundial y mencionó la compra financiada de televisores como ejemplo.

Desde el sector empresario cuestionaron esa explicación. El vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenía, atribuyó el deterioro a la pérdida de poder adquisitivo y sostuvo que muchas familias recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos, entre ellos alimentos, calzado e indumentaria.

El Gobierno, por su parte, sostiene que la situación corresponde a una relación entre privados y descartó la posibilidad de utilizar fondos públicos para asistir a los deudores.

La mora comienza a impactar también sobre empresas que siguen pagando

El problema no queda limitado a las compañías que ya ingresaron en situación irregular. El aumento del riesgo llevó a las entidades financieras a endurecer las condiciones para el conjunto del sector productivo, lo que encarece el financiamiento incluso para empresas que mantienen una situación financiera saludable.

Un relevamiento del Centro de Estudios de la UIA correspondiente al tercer trimestre de 2026 mostró que el 47% de las empresas industriales registró demoras en al menos uno de sus principales compromisos de pago.

Los atrasos alcanzaron distintas obligaciones: impuestos, proveedores y compromisos financieros. El resultado muestra que la tensión financiera comienza a extenderse por las cadenas de pagos de la industria.

Argentina mantiene un nivel de crédito privado muy bajo

El deterioro de la morosidad se combina con una característica estructural de la economía argentina: el reducido tamaño de su mercado de crédito.

El financiamiento al sector privado representa apenas 13% del PBI, de acuerdo con los datos citados por la UIA a partir del relevamiento de Felaban. Se trata del nivel más bajo entre los 16 países analizados por la entidad.

La comparación regional exhibe una brecha considerable. El promedio de América Latina se ubica en 47,3% del PBI, mientras que Brasil alcanza alrededor del 75% y Chile se acerca al 100%. En Estados Unidos y China, en tanto, el crédito privado ronda el 200% del producto.

A esto se suma el peso de los impuestos nacionales, provinciales y municipales que recaen sobre la intermediación financiera. Según el informe, esa carga puede incrementar en más de 18% el costo de un crédito destinado a la actividad productiva.

Qué propone la UIA para recuperar el financiamiento

Ante el escenario de mayor morosidad y menor disponibilidad de crédito, el Centro de Estudios de la UIA planteó la necesidad de avanzar hacia una reducción progresiva de los encajes bancarios y fortalecer los sistemas de garantías tanto públicos como privados.

La entidad también puso el foco en la carga tributaria que recae sobre el financiamiento en los distintos niveles del Estado. En particular, planteó eliminar completamente esa carga en las operaciones de refinanciación, debido a que los nuevos préstamos parten de deudas que ya incorporaron componentes impositivos.

El diagnóstico de la UIA apunta así a un problema que excede a las empresas que actualmente no pueden pagar: el encarecimiento del crédito y el aumento de la mora pueden terminar restringiendo el financiamiento de todo el entramado industrial, incluso para aquellas compañías que todavía mantienen sus obligaciones al día.

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