La recaudación tributaria volvió a dar una señal positiva en septiembre. Según informó ARCA, los ingresos crecieron 38,3% interanual, un registro que quedó por encima de la inflación estimada en torno al 33% y que se tradujo en una mejora real cercana al 4%. Se trata del mayor avance real desde mayo de 2024, un dato que refuerza la tendencia de recuperación de los recursos fiscales y que llega en un momento clave para las aspiraciones oficiales de sostener el equilibrio en las cuentas públicas.
El impulso principal llegó por el lado de Ganancias, que avanzó 63,3% interanual, y de las retenciones, que prácticamente se duplicaron con un salto de 99,2%. Ambos tributos fueron los motores que explicaron buena parte del desempeño del mes y compensaron el comportamiento más moderado de otros componentes de la estructura impositiva. El caso de las retenciones resulta particularmente llamativo, ya que su evolución suele estar atada al volumen y al precio de las exportaciones, además de los cambios normativos que puedan haber incidido en el período.
IVA impositivo
En tanto, el IVA impositivo —el que grava las ventas en el país— subió 35,5% interanual, también por encima de la inflación estimada. El desempeño de este tributo, el de mayor peso en la recaudación total, resulta clave para medir el pulso del consumo interno y aporta una señal adicional sobre la evolución de la actividad económica. Que haya crecido por encima de la inflación sugiere que la demanda no se derrumbó y que, incluso, podría estar mostrando algunos signos de recuperación.
El resultado general del mes adquiere relevancia en un contexto en el que el Gobierno viene apostando fuerte a la consolidación fiscal como ancla del programa económico. Con una mejora real cercana al 4%, septiembre se posiciona como un mes de mejora relativa para las cuentas públicas, después de un año marcado por el fuerte ajuste, la caída de la actividad y la necesidad de sostener los ingresos sin recurrir a herramientas que pudieran tensionar el frente inflacionario.
Los especialistas suelen mirar estos datos con cautela, ya que un solo mes no alcanza para confirmar una tendencia. Sin embargo, el hecho de que sea el mejor registro real desde mayo de 2024 y que varios tributos clave hayan superado la inflación permite leer el dato como una señal alentadora. La pregunta que queda abierta es si esta mejora podrá sostenerse en los próximos meses o si responde a factores puntuales que difícilmente se repitan.
Con estos números, septiembre se posiciona como un mes de mejora relativa para las cuentas públicas, en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar el equilibrio fiscal y sostener la recuperación de los ingresos tras un año de fuerte ajuste.



