El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó ante la Cámara de los Comunes que su gobierno mantendrá una posición firme respecto de las Islas Malvinas y aseguró que defenderá el derecho de sus habitantes a considerarse británicos.
Durante una sesión parlamentaria centrada principalmente en el presupuesto destinado a Defensa y en las crecientes tensiones con Argentina, Burnham sostuvo que la postura de Londres no cambiará. Según expresó, el Reino Unido será “implacable” en la defensa de los derechos de los habitantes del archipiélago.
Un mensaje en medio de la tensión
La cuestión de las Malvinas fue planteada directamente por la líder conservadora Kemi Badenoch, quien sostuvo que Argentina representa actualmente una amenaza para las islas y reclamó que Londres deje en claro que la soberanía británica sobre el territorio no está abierta a discusión.
Burnham, sin embargo, no mencionó directamente al presidente Javier Milei ni a la Argentina durante su intervención. Su declaración se produjo un día después de que la secretaria de Estado para el Desarrollo Internacional, Kirsty McNeill, buscara moderar el tono y señalara que el Reino Unido pretende mantener una relación “moderna y constructiva” con Argentina en distintos temas de interés común.
En su defensa de la posición británica, el gobierno de ese país suele mencionar el referéndum realizado en las islas en 2013. En aquella consulta, el 99% de los participantes votó por continuar bajo soberanía del Reino Unido.
La disputa volvió a ocupar un lugar central en la agenda política luego de que Milei afirmara que existen condiciones favorables para el reclamo argentino sobre el archipiélago. Sus declaraciones se produjeron después de que Donald Trump planteara la posibilidad de revisar la tradicional postura de neutralidad de Estados Unidos frente al conflicto.
A esto se sumó la decisión del Gobierno argentino de avanzar con denuncias y sanciones contra empresas extranjeras que desarrollen actividades vinculadas con la explotación de recursos naturales en las islas sin autorización argentina. El cruce diplomático vuelve así a poner a Malvinas en el centro de la relación entre Buenos Aires y Londres, mientras ambos gobiernos mantienen posiciones enfrentadas respecto de la soberanía del archipiélago.



