Los procedimientos forenses en torno a la tragedia aeronáutica que conmovió a la región el último fin de semana en Río de Janeiro arrojaron los primeros resultados oficiales. Especialistas del Instituto de Medicina Legal (IML) de Brasil confirmaron la filiación de las dos víctimas de nacionalidad argentina: el popular comunicador digital Gaspar Prim Díaz ("Gaspi") y su socio creativo, el director cinematográfico Lucas Vignale.
De acuerdo con los reportes de las autoridades de control, el reconocimiento de los ciudadanos argentinos pudo concretarse mediante el cotejo de registros dactiloscópicos (huellas digitales). No obstante, el cuadro pericial aún no se ha completado debido a las severas dificultades para certificar de manera oficial los restos del artista y cantante norteamericano Oliver Tree, el último de los damnificados que permanece sin identificación formal en la morgue judicial.
Complejidad en las pericias forenses internacionales
Las autoridades sanitarias de Río de Janeiro señalaron que el estado de los restos del músico estadounidense, hallados en el epicentro del impacto en el barrio de Recreio dos Bandeirantes, impide la utilización de los métodos biométricos tradicionales. Por este motivo, el equipo médico-legal dispuso activar protocolos secundarios de alta complejidad, orientados al análisis de fichas odontológicas y, de ser requerido, estudios comparativos de material genético (ADN) con sus familiares directos.
Por otra parte, el ámbito cultural local despidió a la víctima de origen brasileño, el productor musical Lucas Brito Chaves ("Lucas Frota"), cuyos restos ya fueron entregados a su familia —vinculada al sector empresarial y al Poder Judicial del estado carioca— para la realización de las ceremonias de exequias y posterior cremación.
Caja negra y plan de vuelo: los ejes de la investigación penal
En paralelo a la contención de los familiares, la Comisaría 42ª de la Policía Civil de Río de Janeiro, en cooperación con el Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (Cenipa), avanza sobre las hipótesis del trágico incidente que involucró a dos aeronaves de ala rotativa, una de las cuales pertenecía al círculo de allegados del grupo de artistas.
Los peritos analizan minuciosamente si existieron desvíos o fallas en la comunicación respecto al plan de vuelo homologado ante las torres de control locales. Los investigadores buscan determinar si las naves respetaron las denominadas "aerovías", los corredores de navegación virtuales obligatorios para circular por el espacio aéreo urbano.
Las primeras pericias intentan establecer si el choque se produjo por un factor de negligencia humana, fallas mecánicas de comunicación en los transpondedores o por maniobras evasivas ante condiciones climáticas imprevistas en la costa suroeste de la ciudad.



