La desigualdad de ingresos mostró una mejora en el segundo trimestre de 2026. Según los datos difundidos por el Indec, el coeficiente de Gini —el indicador que mide la distribución del ingreso, donde 0 es la igualdad perfecta y 1 la desigualdad absoluta— se ubicó en 0,428, por debajo del 0,442 registrado en el primer trimestre del año. Sin embargo, el dato todavía quedó levemente por encima del 0,424 del mismo período de 2025, lo que marca que la mejora es real respecto del trimestre previo, pero no alcanza para volver a los niveles de un año atrás.
El coeficiente de Gini es una de las medidas más utilizadas para evaluar cómo se reparte el ingreso dentro de una sociedad. Cuanto más cerca de cero, más equitativa es la distribución; cuanto más cerca de uno, más concentrado está el ingreso en pocas manos. En ese sentido, el 0,428 de este segundo trimestre representa una señal de mejora respecto del 0,442 del trimestre anterior, aunque la comparación interanual deja en evidencia que el camino recorrido todavía no alcanza para compensar la pérdida registrada en los últimos doce meses.
El otro dato relevante que publicó el organismo es la brecha entre los ingresos del 10% de la población que más gana y el 10% que menos gana. Esa distancia se mantuvo en 13 veces, el mismo nivel que en el segundo trimestre de 2025 y en el último trimestre sin incidencias del aguinaldo. La referencia al aguinaldo no es menor: ese ingreso extraordinario que se cobra en junio y en diciembre suele distorsionar las comparaciones entre trimestres, ya que impacta de manera desigual según el tipo de empleo y el nivel de formalidad. Por eso, comparar contra un trimestre sin aguinaldo permite una lectura más limpia de la evolución de la brecha.
Que la brecha se haya mantenido estable en 13 veces sugiere que, más allá de la mejora en el coeficiente de Gini, la distancia entre los extremos de la distribución no se modificó de manera significativa. Es decir, la mejora en el indicador general no necesariamente se tradujo en un acercamiento entre los que más ganan y los que menos ganan, sino que podría explicarse por movimientos en otros tramos de la distribución.
Los datos del Indec forman parte de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que releva la situación de los hogares en los principales aglomerados urbanos del país y es una de las principales fuentes para analizar la evolución de la desigualdad y la pobreza. La publicación de estos indicadores suele ser seguida con atención tanto por el Gobierno como por los especialistas, ya que permiten evaluar el impacto distributivo de las políticas económicas en un contexto de recuperación gradual de la actividad.
En términos generales, el dato de este segundo trimestre deja una lectura ambigua: por un lado, muestra una mejora respecto del trimestre inmediatamente anterior; por el otro, confirma que la desigualdad sigue por encima de los niveles de hace un año. La evolución de los próximos trimestres será clave para determinar si la tendencia a la baja se consolida o si se trata de una mejora transitoria.




