Donald Trump volvió a referirse al conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas y abrió un escenario inédito al especular con una eventual guerra entre Argentina y el Reino Unido. Durante una conferencia de prensa en Irlanda, el mandatario estadounidense incluso se presentó como un posible mediador si la disputa llegara a una instancia militar.
“Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese potencial desastre. Si lo hacen, probablemente podré resolverlo”, afirmó Trump cuando los periodistas le preguntaron por las islas.
El presidente norteamericano evitó tomar una posición definitiva sobre quién debería ejercer la soberanía y planteó que actualmente existe un conflicto entre dos países que “no están contentos con la situación” en Malvinas.
“Devolver las Malvinas... es una buena pregunta”, respondió ante otra consulta, antes de insistir con una particular descripción de la disputa.
La pelea de Trump con Londres vuelve a aparecer detrás de Malvinas
Las declaraciones del mandatario estadounidense se producen mientras su relación con el gobierno británico atraviesa un momento de tensión por la guerra en Medio Oriente.
Trump cuestiona que el Reino Unido no haya acompañado plenamente la posición de Washington frente al conflicto y, en ese contexto, volvió a utilizar cuestiones sensibles para Londres como herramientas de presión política.
Malvinas aparece así nuevamente en el discurso del presidente estadounidense. En los últimos meses, la Casa Blanca dejó trascender la posibilidad de revisar la tradicional posición de Washington sobre la soberanía de las islas, aunque hasta ahora no hubo una decisión concreta que modifique formalmente la política estadounidense.
El interés de Trump adquiere una dimensión particular porque Estados Unidos mantiene una posición histórica de neutralidad frente al reclamo argentino y reconoce de hecho la administración británica sobre las islas.
Trump también cuestionó al Reino Unido por el petróleo y el gas
El planteo sobre Malvinas no fue el único mensaje incómodo para Londres durante la visita del presidente estadounidense a Irlanda.
Trump volvió a reclamar que el Reino Unido permita ampliar la explotación de petróleo y gas en el Mar del Norte. El pedido forma parte de sus cuestionamientos a las políticas energéticas europeas, que considera perjudiciales para la competitividad del continente.
Desde Dublín, además, el mandatario respaldó abiertamente la posibilidad de una Irlanda unificada, una posición especialmente delicada para Londres por la situación de Irlanda del Norte.
“Me encantaría verla unificada”, sostuvo Trump, quien consideró que una eventual reunificación sería “un gran logro” y afirmó que podría ocurrir “tarde o temprano”.
El presidente estadounidense reconoció que el Reino Unido tendría algo que decir al respecto, pero aseguró que para él sería positivo que Irlanda avanzara hacia la unidad.
Una visita a Irlanda cargada de mensajes contra Londres
Trump aprovechó su presencia en Irlanda para cuestionar distintas políticas europeas y volvió a plantear su rechazo a la situación migratoria, energética y comercial del continente.
“Me duele ver lo que está sucediendo en Europa”, afirmó, antes de cuestionar el comercio, la energía y la inmigración. También destacó sus vínculos familiares con Europa y recordó que su madre era escocesa y su padre alemán.
La visita a Dublín estuvo acompañada por manifestaciones en contra del presidente estadounidense. Hubo banderas palestinas y críticas a la posición de Washington frente a la guerra en Medio Oriente.
En ese contexto, la referencia a Malvinas sumó otro frente de tensión con el Reino Unido. Trump volvió a colocar la disputa entre Argentina y Gran Bretaña dentro de su agenda internacional y dejó abierta la posibilidad de intervenir personalmente si el conflicto escalara.
La definición no implica, por ahora, ningún cambio formal en la política estadounidense sobre las islas, pero introduce un elemento político novedoso: el propio presidente de Estados Unidos se ofrece como eventual árbitro de una disputa de soberanía que enfrenta a la Argentina y al Reino Unido desde hace décadas.



