En la ciudad de Rosario, un nuevo episodio de peligro extremo se desarrolló en la madrugada del martes. Un joven de apenas 24 años resultó gravemente herido al intentar extraer cables subterráneos de una zanja, sumándose a una serie de incidentes similares que han marcado la ciudad en las últimas semanas. El hecho, que se produce a tan solo 20 días del trágico fallecimiento de Ezequiel Curaba, expone la cruda realidad de un delito en auge que prospera en paralelo al incremento de la pobreza.
El intento de robo tuvo lugar en la cuadra de Salta al 200, donde la empresa distribuidora EPE llevaba a cabo trabajos de renovación del tendido eléctrico subterráneo de media tensión. En un acto desesperado por obtener cobre, el joven empleó un cuchillo tipo serrucho para cortar los cables, desencadenando una explosión que alertó a los vecinos y movilizó a las autoridades de emergencia.
El trágico suceso dejó al joven, identificado como JDG, con quemaduras que abarcan el 50% de su cuerpo, incluyendo su rostro y vías respiratorias. Tras ser trasladado al hospital de emergencia, su estado fue catalogado como crítico, requiriendo asistencia mecánica ventilatoria en la Unidad de Terapia Intensiva.
Cabe recordar que, a principios de febrero, Ezequiel Francisco Curaba murió como consecuencia de quemaduras en el 90 por ciento de su cuerpo, las cuales había sufrido mientras intentaba robar cables subterráneos.
En lo que va del año, la Policía detuvo a 129 personas en Rosario por robo de cables en la vía pública, un delito que forma parte de complejas asociaciones ilícitas que afectan a las empresas de energía con pérdidas que oscilan entre 2 y 3 millones de dólares anuales.