Un objetivo posible y enriquecedor: enseñar a nuestros hijos a explicar sus emociones en cuarentena

Cambios de paradigma, angustia y desconcierto en este proceso de cuarentena. En este contexto, padres e instituciones son el principal sostén de los chicos. La importancia de enseñar y explicar a través de las emociones.
Por: Cecilia Alais

Las familias estamos atravesando tiempos complejos, marcados por una gran incertidumbre y una sensación de ver amenazado nuestro status quo. Nos enfrentamos a cambios de paradigmas y eso genera angustia y desconcierto, pero a la vez abre a una posibilidad de evolución en el desarrollo de las personas y las comunidades.

Uno de los paradigmas que está en jaque tiene que ver con la creencia de que “yo controlo mi vida”. Frente a los hechos actuales propiciados por la pandemia, este paradigma se desmorona y se nos desarma nuestra ilusión de poder, grandiosidad e independencia. Entonces surge la gran oportunidad de replantearnos, desde nuestra pequeñez e integrando nuestro lado más vulnerable, un nuevo paradigma: el de la interdependencia creativa. Donde lo grandioso viene de potenciarnos los unos a los otros; de sostener y sostenernos.

Otro paradigma que asoma es el del poder de integrar las emociones a nuestro ser y de expandirnos en nuestra realización personal a medida que ampliamos el repertorio emocional; conectándonos con nuestras emociones y entrando en el mundo emocional de quienes nos rodean a través de la empatía.

El presente nos invita a intuir que las llamadas “habilidades blandas” (como la empatía, la flexibilidad, la creatividad, la compasión) van a ser centrales para un mundo cada vez más incierto y volátil. Los padres y las instituciones educativas son un potente facilitador del desarrollo humano.

Los invito a construir juntos el camino hacia una alfabetización emocional. Así como nuestros hijos aprenden a escribir, leer, operar numéricamente, tambié debemos enseñarles acerca de las emociones. Una mejor gestión de las mismas favorece la autorregulación, la autoestima y la construcción de vínculos positivos.

En este contexto tan incierto hay muchos pensamientos y emociones “dando vueltas”. Pueden surgir pensamientos preocuposos: “¿y si contagio a mi abuela…?” y otros que provocan enojo o irritación :“estar encerrados es lo peor del mundo!”. Conversar acerca de lo que pensamos y sentimos nos ayudará a identificar las emociones, a nombrarlas y a ver con qué pensamientos se conectan, qué nos provocan en nuestro cuerpo y qué cosas estamos haciendo como respuesta frente a ellas.

Iniciando la conversación

Primero es necesario generar un espacio, puede ser antes de dormir cuando nos acostamos o mientras estamos tranquilos y disponibles emocional y físicamente. La idea es incluir en nuestras conversaciones clarificación sobre posibles interpretaciones erróneas sobre el coronavirus y sus formas de contagio. Sorprendentemente he enconrado en la clínica ideas erróneas: por ejemplo que comer dulces puede favorecer el contagio (creencia que construyó una nena de 6 años al escuchar que las personas con diabetes son considerados más vulnerables), o que el virus puede entrar por la rodilla o la espalda.

Les comparto algunas ideas y preguntas disparadoras para favorecer el diálogo con las emociones y pensamientos de nuestros hijos:

Rexlexionar acerca de los cambios y permanencias en este tiempo. Cuando atravesamos situaciones de grandes cambios y pérdidas puede ocurrir que focalicemos más en lo que perdimos y en lo que cambió y menos en las cosas que se mantienen igual, como por ejemplo el amor de los padres, que los adultos siguen siendo quienes los cuidan y sostienen y ellos siguen siendo niños que juegan y aprenden. Esto alivia y reduce la incertidumbre.

Podemos preguntarles y preguntarnos:

⦁ ¿Qué cambió en este tiempo desde que empezó la cuarentena?
⦁ ¿Qué se mantuvo igual?
⦁ ¿Sentís que algo de lo que cambió es positivo?

Para conectarlos con sus emociones y con sus recursos para gestionarlas podemos preguntarles:

⦁ ¿Qué es lo que más te causa malestar?
⦁ ¿Qué es lo que más extrañás?
⦁ ¿A quién extrañás ver?
⦁ ¿A quién ves demasiado?
⦁ ¿Qué miedos tenés?
⦁ ¿Qué hacés con ellos?
⦁ ¿Quién te calma?

Fotógrafo: Mariano Espinoza

Para conectar la emoción con las sensaciones corporales indagar:

⦁ ¿Dónde sentís en el cuerpo el malestar? (o cualquier otra emoción)

Para que puedan ver nos solo las amenazas sino también las oportunidades:

⦁ ¿Qué es lo peor de quedarse en casa?
⦁ ¿Qué es lo mejor de quedarse en casa?
Para favorecer una visión esperanzadora:
⦁ ¿Cuál será el primer lugar que irás cuando se acabe la cuarentena?

Por supuesto que son sugerencias y que cada familia puede ampliar, modificar y expandir estas preguntas. El simple hecho de acercarnos y estar disponibles es sanador.

Recursos

Cuentos:
Vacío, de Anna Llenas

https://www.youtube.com/watch?v=bBVF3iZsyL4&t=62s

El Monstruo de colores, de Anna Llenas

https://www.youtube.com/watch?v=DrBUeFmNAzY

Canciones:

Far, Far de Yael Naim (traducida al español)

Do what you can (Haz lo que puedas) de Bon Jovi

Color esperanza de Diego Torres

Notas relacionadas
Con tu suscripción al Newsletter de Border Periodismo recibirás emails de cada publicación semanal.
* Recibirás emails de cada publicación semanal