En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la Selección Argentina de básquet derrotó 84-69 a Italia en la final y conquistó la primera medalla de oro olímpica de su historia, en una jornada que marcó el nacimiento definitivo de la leyenda de la Generación Dorada.
Bajo la conducción de Rubén Magnano, el seleccionado argentino protagonizó una campaña inolvidable. En semifinales, venció 89-81 al Dream Team de Estados Unidos, en un partido histórico en el que Emanuel “Manu” Ginóbili brilló con 29 puntos.
Para la final, Argentina tuvo que afrontar además la baja de Fabricio Oberto, lesionado en el encuentro anterior. Sin embargo, Luis Scola asumió el protagonismo y tuvo una actuación determinante: anotó 25 puntos y tomó 11 rebotes. Alejandro Montecchia, por su parte, apareció con triples decisivos durante el último cuarto para encaminar el triunfo.
El camino hacia el oro había comenzado en el denominado “grupo de la muerte”. Allí, Argentina venció a Serbia y Montenegro 83-82 con un doble agónico de Ginóbili, aunque luego sufrió derrotas ante España e Italia. En los cuartos de final, el equipo reaccionó ante Grecia y consiguió una remontada para imponerse 69-64, con Walter Herrmann como una de las figuras.
El plantel estuvo integrado por Emanuel “Manu” Ginóbili, Luis Scola, Andrés “Chapu” Nocioni, Fabricio Oberto, Juan Ignacio “Pepe” Sánchez, Alejandro Montecchia, Walter Herrmann, Carlos Delfino, Leonardo Gutiérrez, Rubén Wolkowyski, Hugo Sconochini y Gabriel Fernández.
La hazaña de Atenas tuvo como antecedente la histórica actuación en el Mundial de Indianápolis 2002, donde Argentina obtuvo la medalla de plata y derrotó a Estados Unidos. Dos años más tarde, la Generación Dorada alcanzó la cima en Atenas y consolidó su lugar entre los grandes equipos de la historia del básquet mundial.



