Durante su intervención en la 47° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el rumbo económico de la gestión oficial, le restó dramatismo a la suba de la morosidad crediticia.
En presencia de un auditorio colmado de líderes financieros, el titular del Palacio de Hacienda sostuvo que la Argentina transitó un cambio de paradigma para pasar de ser “irrelevante” a transformarse en un “modelo” dentro del G20, descartando categóricamente las lecturas que tildan al esquema actual de mero plan financiero.
Al abordar la creciente mora en el sistema financiero, Caputo descartó cualquier tipo de rescate u homologación de pasivos con recursos del Tesoro. “No podemos usar la plata de los contribuyentes para compensar a entidades financieras cuyo trabajo es dar crédito”, sentenció minutos antes de la disertación del presidente Javier Milei.
El ministro atribuyó el fenómeno a una etapa de readecuación técnica del mercado, argumentando que durante años las entidades tuvieron incentivos distorsionados para financiar al Estado en lugar de evaluar el crédito privado. No obstante, pronosticó que “la mora va a ir cayendo” y remarcó el desempeño de las instituciones: “se están portando muy bien porque están sentándose con todos los clientes, están refinanciando a largo plazo a tasas más bajas”.
Como muestra de esta dinámica, precisó que el Banco Nación ya ejecutó “más de 100.000 operaciones de refinanciamiento, por 500.000 millones de pesos”. Por ello, minimizó el impacto macroeconómico: “No representa ningún riesgo sistémico”, concluyó, insistiendo en que “es un tema que los bancos están resolviendo ellos y lo están haciendo bien”.
En relación con los compromisos financieros y los períodos electorales venideros, Caputo se mostró confiado: “Yo sí pienso que va a ser un año nada que ver con lo que se dice, supertranquilo”.
Pese al optimismo, aclaró que la estrategia no se basa en proyecciones favorables: “Nosotros nos preparamos para lo peor de las situaciones”, motivo por el cual justificó haber presentado el programa financiero de los próximos años con notable anticipación: “Por eso anunciamos el programa financiero del 2026 y 2027 más de un año y medio antes”.
Sostuvo además que el Gobierno cuenta con un blindaje superior gracias al fortalecimiento del balance del Banco Central, remarcando que “El Banco Central compró casi 15.000 millones de reservas”. Bajo su análisis, “Las crisis no se dan de casualidad, se dan cuando los fundamentals de un país están mal”, por lo que concluyó que “Si vos tenés la macroeconomía en orden, no es tan fácil desestabilizar” y que “la situación nuestra hoy es macroeconómicamente fuertísima”.
Ratificando la disciplina fiscal frente a la contienda política, enfatizó: “Desde lo económico, nosotros vamos a ser más ortodoxos que nunca”. Finalmente, proyectó que “Nosotros vamos a poner bien nuestro modelo arriba de la mesa y después la gente decidirá si quiere volver al pasado”. En el plano productivo, cuestionó el modelo proteccionista previo recordando que “la industria cayó catorce puntos” en el tramo final del gobierno anterior, y concluyó que “La única forma de crecer es invirtiendo y abriéndose al mundo”.



