A dos días de las elecciones en Brasil, el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó una masiva caravana en Río de Janeiro, donde exhibió ante la multitud una remera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”.
El elemento fue entregado por el público presente durante el recorrido proselitista del candidato a la reelección, quien mostró la inscripción durante varios segundos ante las cámaras de televisión y simpatizantes del Partido de los Trabajadores.
El gesto de respaldo hacia la posición nacional ocurrió en una coyuntura marcada por la intensificación de las medidas de protesta impulsadas por la administración de Javier Milei contra la exploración hidrocarburífera unilateral autorizada por el Gobierno británico en la Cuenca Malvinas Norte.
La diplomacia de Londres, por su parte, reiteró el rechazo a los reclamos continentales al ampararse en el principio de autodeterminación de los habitantes insulares.
El respaldo de Brasil como política de Estado
La manifestación pública del jefe de Estado brasileño coincidió con las recientes declaraciones de la representación diplomática de la República Federativa del Brasil en Buenos Aires, durante la celebración por el 204° aniversario del país.
El encargado de Negocios de la embajada brasileña, Eduardo Uziel, afirmó que el alineamiento con la soberanía argentina sobre el archipiélago constituye una política de Estado ininterrumpida desde la ocupación de 1833.
Pese a los matices e idas y vueltas ideológicas que caracterizan la relación actual entre las administraciones de Buenos Aires y Brasilia, los canales diplomáticos y parlamentarios mantuvieron reuniones de trabajo en los últimos meses.
“Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía”, aseguró Uziel, ante representantes del ámbito político, diplomático y empresarial.
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