La ofensiva proteccionista de Washington implica una tarifa aduanera mínima del 10% para todas las importaciones y recargos selectivos para ciertos países. En el caso de China trepa al 34% el gravamen para importar sus productos, más el 20% ya anunciado en febrero pasado. Por su parte, a la Unión Europea (UE), se le fijó un 20% adicional, mientras que a Japón un 24% y a Vietnam, país donde se confecciona indumentaria de grandes marcas internacionales, un 46%.
En tanto, el Ministerio de Comercio chino reclamó a Estados Unidos "cancelar inmediatamente" los nuevos gravámenes a sus productos debido a que -planteó- "ponen en peligro el desarrollo económico mundial". Como la UE, remarcaron que tomarán "contramedidas para preservar sus derechos e intereses" y pidieron resolver las diferencias económicas y comerciales "a través de consultas justas, respetuosas y recíprocas".
A su vez, el Congreso de Brasil aprobó por unanimidad un proyecto que otorga herramientas al Ejecutivo para responder a las barreras comerciales de Trump. La "ley de reciprocidad económica" fue avalada el por la Cámara de Diputados, tras recibir un día antes el visto bueno del Senado.
"Vamos a combatir estos aranceles con contramedidas", reaccionó, por su parte, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien consideró que las tarifas estadounidenses "cambiarán fundamentalmente el sistema de comercio mundial" y "afectarán directamente a millones de canadienses".