El Gobierno de Abelardo De la Espriella ordenó su primer bombardeo contra una estructura guerrillera desde el inicio de su gestión, en medio de la emergencia nacional provocada por el fuerte terremoto que golpeó a Colombia y dejó cientos de víctimas sumado a graves daños materiales. La operación tuvo como objetivo una estructura del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en una zona rural de Tibú, en el departamento de Norte de Santander, cerca de la frontera con Venezuela.
Según información oficial citada por medios colombianos, el operativo comenzó durante la noche del lunes y se extendió hasta el martes. Las Fuerzas Militares localizaron posiciones atribuidas al ELN y desplegaron una operación aérea y terrestre para atacar los puntos identificados. El procedimiento incluyó el bombardeo de varios campamentos y estructuras utilizadas presuntamente por la organización armada.
El saldo del ataque
Cerca de 1,5 toneladas de explosivos, fuera de las manos del ELN.
En zona rural de Tibú y San Calixto, Norte de Santander, las @FuerzasMilCol golpearon una estructura de esta organización criminal y neutralizaron a dos de sus presuntos integrantes.
Entre el material incautado… pic.twitter.com/iOQBOQa5IU
— Mindefensa (@mindefensa) August 12, 2026
El saldo preliminar fue de dos presuntos integrantes del ELN muertos, mientras que al menos tres campesinos resultaron heridos como consecuencia de la operación, de acuerdo con los reportes conocidos hasta el momento. Las circunstancias en las que los civiles resultaron afectados son investigadas y podrían generar nuevos cuestionamientos sobre el operativo militar.
El ataque representa un cambio significativo en la política de seguridad del nuevo gobierno colombiano. De la Espriella había planteado durante su campaña una postura de mano dura contra los grupos armados y el narcotráfico y, tras asumir la Presidencia, anunció el fin de la estrategia de negociación con algunas organizaciones armadas, bajo el argumento de que la vía del diálogo estaba agotada.
La ofensiva ocurre, además, en un momento especialmente delicado para Colombia. El país continúa concentrado en las tareas de rescate y asistencia luego del terremoto de magnitud 7,4, que provocó una emergencia de grandes dimensiones, con cientos de muertos, viviendas destruidas y daños en infraestructura. El Gobierno declaró el desastre nacional y decretó días de duelo para hacer frente a las consecuencias de la tragedia.
Así, mientras las autoridades intentan contener la crisis provocada por el desastre natural, el nuevo gobierno también profundiza su ofensiva militar contra las organizaciones armadas que operan en distintas regiones del país. El bombardeo contra el ELN marca, de esta manera, uno de los primeros grandes movimientos de la política de seguridad de De la Espriella y abre una nueva etapa en el conflicto armado colombiano.



