La Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia epecializada de las Naciones Unidas, elevó el nivel de alerta ante la intensificación de El Niño en el océano Pacífico, advirtiendo que podría transformarse en uno de los eventos más potentes de las últimas décadas.
Según los modelos analizados por los expertos, la fuerza del fenómeno continuará en aumento durante los próximos meses hasta alcanzar su techo hacia fines de 2026, con una probabilidad cercana al 100% de que se extienda al menos hasta febrero de 2027.
La particularidad de este ciclo radica en las drásticas anomalías térmicas: entre mayo y julio la temperatura del Pacífico ecuatorial superó en 1,5 °C los promedios normales, alcanzando picos semanales de entre 2,2 °C y 2,6 °C por encima de lo habitual, e incluso registros subsuperficiales que llegaron a exceder en más de 8 °C las marcas históricas.
Riesgo de extremos climáticos, impacto productivo y sanitario
Aunque no se traducirá en consecuencias idénticas para todo el globo, un evento de esta magnitud altera drásticamente los patrones atmosféricos. La OMM prevé que entre septiembre y noviembre las temperaturas terrestres se mantengan por encima de lo normal en la mayoría del planeta. La combinación de este proceso natural con el calentamiento global de origen antrópico aumenta el riesgo de romper nuevos récords térmicos.
El principal efecto en la vida cotidiana será la alteración del régimen de precipitaciones. Mientras ciertas regiones sufrirán lluvias torrenciales e inundaciones, zonas como la Amazonia, Indonesia y Australia podrían enfrentar períodos de sequía severa.
Estas variaciones generan especial alarma en el sector agropecuario por el riesgo de pérdidas en cosechas, menor disponibilidad de alimentos y consecuente suba de precios. Al respecto, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, enfatizó que la prevención resulta crucial para atenuar los daños, e instó a los gobiernos y productores a tomar decisiones fundamentadas en los pronósticos para adaptar los cultivos.
Asimismo, la alteración del clima impactará en la disponibilidad de recursos hídricos, la generación de hidroelectricidad y la salud pública ante las olas de calor extremo.
Prevención institucional antes del pico del fenómeno
Pese a la advertencia emitida por el secretario general de la ONU, António Guterres, sobre la complejidad del escenario ambiental actual, desde la OMM aclararon que la intensidad general del fenómeno no determina mecánicamente el grado de desastre en un país específico, ya que la magnitud final dependerá de múltiples factores atmosféricos y locales.
Sin embargo, los organismos internacionales insisten en que la preparación previa de los servicios públicos, los sistemas de emergencia y la infraestructura marcará la diferencia frente al impacto de El Niño. Dado que el océano retiene energía durante meses, los efectos de este evento sobre las temperaturas globales podrían proyectarse durante gran parte de 2027.



